La devaluación del real provocó un derrumbe de los precios de la soja y el maíz en el mercado internacional, pero los productores brasileños resultaron inmunes a ese fenómeno.
Una devaluación en un gigante agroindustrial como Brasil representa un fundamento bajista, dado que incentiva las exportaciones por la mejora de la competitividad cambiaria.
Esa hipótesis se está cumpliendo a rajatabla luego de que el real pasara el viernes pasado de 4,96 R$/u$s a 5,35 R$/u$s este martes, mientras que ayer lunes alcanzó un máximo de 5,60 R$/u$s.
En Brasil, a diferencia de las otras naciones que integran el Mercosur, la moneda de referencia en el negocio agrícola (en toda la economía en realidad) no es el dólar estadounidense, sino el real, por lo que el impacto de una devaluación genera una mejora directa de la competitividad.
En otras palabras: los presupuestos agrícolas se realizan y ejecutan en reales gracias a la estabilidad macroeconómica vigente en el país hace ya más de dos décadas.
En ese marco, la soja disponible puesta en el puerto de Paranaguá finalizó ayer lunes en un valor promedio de 2952,5 R$/tonelada, equivalente a 155,5 reales por bolsa de 60 kilogramos (que es como cotiza el poroto en ese mercado).
Ese precio, publicado por el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea-Esalq) de la Universidad de San Pablo, es un 2,0% superior al registrado el viernes pasado y supera al negociado en la última semana.
En lo que respecta al maíz, en el estado de Paraná el valor disponible se mantuvo estable medido en moneda local para terminar ayer lunes en 64,2 reales por bolsa de 60 kilos (1070 R$/tonelada), el mismo precio que el viernes.
Por último, en lo que respecta al trigo disponible en el estado de Paraná, el valor medio operado ayer se ubicó en 1563,5 R$/tonelada versus 1560,3 R$/tonelada el viernes pasado.






