Las intensas lluvias registradas en febrero en Tucumán, que siguieron con fuerza durante la primera mitad de marzo, generaron grandes complicaciones para la producción limonera, una de las principales actividades de esa provincia. El exceso de agua no solo complicó los labores agrícolas sino que también atentó contra la calidad de la fruta, mucha de la cual tiene como destino la exportación.
“Todos los excesos son malos y ha llovido muchísimo”, señaló José Carbonell, presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), al sitio Portal Frutícola. De acuerdo con el ejecutivo, la fruta comenzó a mostrar signos de demora en la toma de tamaño, así como menor concentración de jugos y ácidos.
A eso se suman las complicaciones para cosechar, lo que ya generó retrasos en el ingreso de fruta tanto al mercado interno como al externo. Si bien a nivel calendario la demora no parece tan significativa, sí ha impedido aprovechar una ventana comercial favorable.
Sucede que, según explicó Carbonell, la demanda internacional se adelantó ante una menor producción de cítricos en España y la salida de Turquía de algunos mercados. Pero esto no pudo ser respondido a tiempo por Argentina, que debió reprogramar envíos ya previstos.
Aún así, en el sector se mantiene el optimismo de lograr precios rentables, especialmente en los primeros envíos hacia Europa.
Respecto del eslabón industrial, el ejecutivo dio cuenta de que “existe una baja disponibilidad de stock tanto en productores como en clientes”, y que ese rubro enfrenta presión por comenzar sus operaciones. Hay que tener en cuenta que el 70% y el 75% del limón tucumano se destina a procesamiento para la obtención de jugo, aceite y cáscara.




