Desde que incursionó en las plantaciones de banana, a partir del año 2018, el crecimiento de Salvita ha sido exponencial. Con unas 600 hectáreas productivas en Salta y Jujuy, y entre 1800 y 2000 cajones al año obtenidos por cada una de ellas, la firma creada por Salvador Muñoz se convirtió rápidamente en líder de ese cultivo en Argentina.
La estrategia elegida no fue sólo el volumen, ya que también se produce mucha banana en otras zonas del norte argentino, como el caso de Formosa. La idea fue más profunda porque buscaron competir de igual a igual en términos de calidad con la fruta importada desde Ecuador y Colombia, los principales polos productivos a nivel global.
Hay, detrás de ese proyecto, toda una serie de decisiones productivas que ya repasamos en una nota previa de Bichos de Campo a esa firma. Pero recientemente se ha sumado a ese plan la pata que faltaba: poner en marcha su propia fábrica de bioinsumos para ese cultivo tropical y otros característicos de la región.
Se llama Salvitec y no oculta su filiación con la reconocida firma bananera, que además en el norte es fuerte en la producción de cultivos hortícolas. Su planta productiva está ubicada en la zona de Embarcación y produce una amplia gama de insumos biológicos que buscan reemplazar a los tradicionales agroquímicos, pero a la vez ofrecer una alternativa sustentable de cercanía, sin necesidad de depender de la provisión de grandes firmas del resto del país. De hecho, es la primera fábrica de ese tenor en la zona.
Si bien sus productos -que son sobre todo fertilizantes líquidos- estarán disponibles para el público en general, con este lanzamiento la firma salteña sigue cerrando su propio círculo productivo, en el que, además de bananas, pisa fuerte con las hortalizas, frutas, legumbres y conservas.
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Se trata de un portfolio de distintos bioinsumos hechos a base de bacterias, hongos y otros microorganismos, que no sólo son sólo útiles para el cultivo de banana, sino también para una amplia gama de hortalizas -que Salvita produce en grandes extensiones de invernadero- y hasta en tabaco, que hoy se evalúa en conjunto con otros productores.
Entre ellos, se destaca el uso del Trichoderma Harzianum, un hongo benéfico para las raíces, que Salvita ya usa en todos los transplantes hortícolas para darle vigor y proteger a la planta en sus primeros estadíos.
Del mismo modo, también cuentan con un inoculante líquido para captar nitrógeno, el Bradyrhizobium japonicum, y una bacteria promotora del crecimiento y biocontroladora (Pseudomona fluorescens), que ya aplican en todas suss plantaciones de pimiento.
Así contaba Elias Romero, empleado de Salvita, la novedad:
Muy pronto, los productos estarán a la venta en toda la región, pero internamente las opiniones son muy positivas. “Las pruebas que ya hicimos dieron muy buenos resultados”, señaló Elias, empleado de la nueva fábrica.





