India –el tercer mayor consumidor de energía del mundo– ha convertido los biocombustibles en una prioridad nacional para reducir la dependencia de los combustibles importados e impulsar los ingresos de los agricultores.
Un factor destacable es que el bioetanol elaborado en base a maíz representa casi la mitad del total producido a nivel nacional, lo que se logró en base a una política activa para incentivar tanto la oferta del biocombustible como de burlanda de maíz.
“India ha logrado un progreso notable en la mezcla de bioetanol con nafta. El país alcanzó su objetivo E20 (mezcla de 20% de etanol) en junio de 2025, cinco meses antes de lo previsto, mediante una expansión agresiva de la producción del biocombustible tanto a base de caña de azúcar como de maíz”, señala un informe del USDA relativo a la materia.
Las ambiciones de la India en materia de biocombustibles van más allá de las estaciones de servicio, dado que el gobierno ha exigido que los vuelos internacionales utilicen un 1% de combustible de aviación sostenible (SAF) para 2027, cifra que aumentará al 5 % para 2030.
A través de su Política Nacional de Biocombustibles, en 2018 el gobierno lanzó el Programa de Mezcla de Bioetanol, por medio del cual se ofreció incentivos financieros y préstamos blandos que incentivaron a ingenios azucareros y destilerías de granos a ampliar su capacidad de producción.
“En enero de 2026, India continuó progresando y alcanzó una tasa promedio nacional de mezcla de bioetanol ligeramente superior al 20%, mezclando más de 10.400 millones de litros del biocombustible con nafta. Fuentes del sector prevén que la tasa de mezcla supere el 23% para finales del año 2026”, comenta el documento.
“A pesar de este progreso, India enfrenta desafíos técnicos para lograr una mezcla uniforme de E20 a nivel nacional debido a las disparidades regionales en el suministro y la logística de materias primas. Si bien la disponibilidad nacional de materias primas es suficiente, las diferencias regionales en el consumo y el suministro de combustible complican su implementación”, añade.
Inicialmente, los ingenios azucareros impulsaron la producción de bioetanol utilizando excedentes de azúcar. Sin embargo, cuando el gobierno aceleró su objetivo de E20 para el 2025, la estrategia se topó con un obstáculo climático: las sequías redujeron drásticamente la producción de caña de azúcar.
El gobierno entonces respondió destinando el arroz de la Corporación Alimentaria de la India (FCI por sus siglas en inglés) a la producción de bioetanol. Sin embargo, la sequía volvió a presentarse en la campaña 2023/24, reduciendo la producción de arroz, lo que obligó a las autoridades a optar por el maíz.
Para promover la producción de maíz, el gobierno aumentó el incentivo para el bioetanol maicero de 66,0 rupias por litro en 2023/24 a 71,8 rupias por litro a partir de 2024/25. También aumentó el precio mínimo de apoyo del maíz a 2400 rupias por quintal.
Los agricultores cambiaron el área de de mijo, legumbres y oleaginosas a maíz, buscando aprovechar los mejores precios. De esa manera, la producción de maíz pasó de 37,6 millones de toneladas en 2023/24 a 43,4 millones en 2024/25 y se espera que en la presente campaña 2025/26 alcance los 44,0 millones.
La cuestión es que el año pasado la fase ENSO La Niña trajo precipitaciones superiores a la media e impulsó la producción de caña de azúcar y arroz, lo que aumentó su disponibilidad como materia prima para la producción de bioetanol. “Los meteorólogos prevén patrones climáticos similares en 2026, lo que debería favorecer una fuerte producción de caña de azúcar y arroz y garantizar un suministro sólido de materia prima”, indica el USDA.
En ese contexto, los precios del maíz en el mercado de India comenzaron a derrumbarse en los últimos meses, lo que favoreció a los fabricantes de bioetanol, pero generó furia entre los productores del cereal.
“El desplome de los precios ha provocado protestas generalizadas entre los agricultores, especialmente en los principales estados productores de etanol, como Madhya Pradesh, Uttar Pradesh y Maharashtra. Los gobiernos estatales han respondido exigiendo una Orden de Control del Maíz, similar a la Orden de Control del Azúcar, para garantizar a los agricultores precios justos”, remarca el documento.
Ante tales desafíos, el gobierno está considerando varias reformas políticas. Las medidas propuestas incluyen la reducción del Impuesto sobre Bienes y Servicios sobre el bioetanol y productos relacionados, además de la introducción de incentivos para vehículos híbridos y flex fuel.
“Mientras tanto, casi la mitad de la capacidad instalada de producción de bioetanol de la India se encuentra inactiva debido a la volatilidad del suministro de materia prima y a los obstáculos regulatorios. Sin objetivos claros de mezcla más allá del E20, esta subutilización amenaza las inversiones en infraestructura y las recientes ganancias económicas”, resume el documento.





