El Valle Medio del Río Negro, ubicado entre el valle inferior cercano a Viedma y el alto valle de General Roca o Cipolleti, es una zona productiva bajo riego, de unas 20 mil hectáreas distribuidas alrededor de pueblos como Colonia Josefa, Pomona, Choele Choel, Lamarque, Chimpay y Luis Beltran. En este última localidad Bichos de Campo se encontró con Gonzalo Viñas, un agrónomo que además es responsable técnico de una chacra experimental muy curiosa, pues desde hace un tiempo es administrada por una cooperadora integrada por los propios productores.
La Chacra Experimental de Luis Beltrán, enclavada en medio de una zona que concentra cerca del 15% del área total regada con aguas del Río Negro, es un punto estratégico dentro de los anhelos de expansión que tiene la comunidad agropecuaria de esta región del país. Es que allí se hacen algunos de los ensayos necesarios para dar el gran salto con que sueñan todos, que es lograr una gran expansión del área bajo riego, pensando en producir los cultivos más diversos pero sobre todo alfalfa y otro tipo de forrajes. Esto podría dar pie no solo a mayor oferta de alimentos para la ganadería local sino también a una exportación de fardos hacia destinos lejanos.

Viñas sabe que están parados sobre una mina de oro, y la gran cantidad de inversiones que están llegando a la zona de productores del norte del país se lo estarían confirmando. Nos explica que como en muchas otras zonas que tienen acceso al riego, en el Valle Medio la fruticultura tradicional está en retroceso dando paso a otras alternativas productivas. Por eso en la Chacra se investiga un poco de todo. En plena reconversión del valle, no parece haber margen para quedarse quietos.
La Chacra Experimental dispone de 100 hectáreas en plena zona irrigada del Valle Medio. Convive con un instituto terciario llamado CAER, con orientación a la parte productiva. con una secundaria agrotécnica y también con el Servicio de Prevención de Incendios Forestales, Pero queda espacio de sobra para hacer todo tipo de ensayos, a pedido de los propios productores pero también de las empresas que vienen del norte -tanto semilleras como de otros insumos- que buscan ver cómo se adaptan sus materiales a este nuevo y prometedor lugar, que podría incrementar hasta diez veces la superficie bajo riego.
“Con el Río Negro que va de punta a punta y atraviesa la provincia, realmente el potencial supera las 200.000 hectáreas, además de las 20.000 que tenemos ya dedicadas a esto”, define Gonzálo, que estima que en la provincia ya existen unas 27 mil hectáreas sembradas con alfalfa, que en una proporción de 70% se utilizan para la producción de megafardos de exportación y proveen el 30% restante al visible proceso de intensificación de la ganadería que también está viviendo esta región donde los valles conviven con una estepa que apenas puede retener a una vaca cada 20 hectáreas.
-¿Vos decís que la superficie forrajera se pueden multiplicar por 10?
-Tal cual. Pero lo interesante, sobre todo, no es solamente el cultivo en sí de alfalfa, sino también la rotación de cultivos que se puede producir, con verdeos de invierno, cebada, avena, trigo, lo que son verdeos de verano, a través de la moha, el sorgo, que vienen realmente aumentando, de a poquito.
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-Empecemos por el principio, ¿qué es el Valle Medio? ¿Cómo me lo definís?
-El Valle Medio es una región edafoclimática muy interesante desde el punto de vista de que es un clima más templado y árido, que combina un periodo libre de heladas muy interesante relacionado con el verano, al cual se le suma el recurso fundamental, que es el agua del río Negro. Y a partir de esa ventana que uno tiene de producción, realmente uno puede intentar probar todos los cultivos que se te ocurran.
En la chacra ya han hecho muchos ensayos, pero están hambrientos de poder hacer muchos más. “Acá por ejemplo hace un par de años atrás probamos trigo sarraceno, probamos poroto mung, poroto blanco, negro…”.

En definitiva, en franca transformación desde los frutales a otro tipo de cultivos (los hay perennes, como el almendro), la lógica dominante de esta transformación es la de una sustitución de actividades de largo plazo por otras de ciclos anuales. La Argentina desde hace tiempo que no da para correr tantos riesgos y los productores del Valle Medio no son la excepción.
Gonzalo reconoce que “la parte mala de todo esto es que baja la mano de obra, porque realmente los cultivos intensivos localmente aumentan la mano de obra, porque implican empaque y otro montón de cosas. Pero no hay que tampoco desmerecer las otras producciones, porque realmente también dan mucha mano de obra, traccionan mucho. Empiezan a surgir otro tipo de servicios que hace un par de años atrás no había, como por ejemplo el de cosechadoras y sembradoras”, describe el agrónomo.
-Me contabas que hace unos años cuando arrancó el maíz acá en la zona, no había quien lo coseche…
-Tal cual, habían muy pocas cosechadoras y hoy en día hay una linda cantidad de cosechadoras más modernas, el productor va innovando. Localmente hay varias empresas que este último tiempo han innovado mucho y tienen primeras marcas. Si apuntan hacia esta zona es porque seguramente deben estar vendiendo, ¿no? Todo lo que es cortadoras, enfardadoras, arrolladora. Es realmente muy rica la oferta de servicios que hay.
Lo cierto es que la zona está cambiando y podría crecer mucho más, adoptando un perfil mucho más agresivo como exportadora de fardos de alfalfa hacia todo el mundo.
-¿Y ahí está el rol clave de la Chacra Experimental?
-Tal cual, porque obviamente en otras partes del país también avanzan y los semilleros van probando y van innovando; las agencias institucionales también van probando cosas y realmente uno tiene que tratar o al menos tener esa información para acompañar al productor. Lo fundamental en toda esta cadena es que uno pueda acercarles esa información, para que ellos puedan tomarla o no.
Como agrónomo meticuloso, Viñas está convencido de que deben hacerse mucha mayor cantidad de ensayos porque -a pesar de la zona bendecida y el agua de riego- “los suelos no son tan homogéneos, son más bien heterogéneos. No nos olvidemos que estos suelos son aluvionales porque se crearon a partir del río. Entonces la variabilidad también hace que uno no pueda tampoco tomar rendimientos promedios y que todo sea igual para todas las chacras. Cada zona tiene condiciones desde las cuales tendrá que ir mejorando.

-¿Vos dónde estudiaste Agronomía?
-Yo estudié en Bahía Blanca.
-¿Cómo te imaginas esta zona en 20 años?
-En 20 años me imagino un desarrollo tecnológico realmente muy bueno para la zona y bueno, obviamente esperemos la llegada de inversores y la apertura de nuevos mercados. Eso es lo que uno anhela para esta zona porque realmente traería acarreado más mano de obra y nuestros pueblos crecerían. Sería un mejor desarrollo para todos.
Nos despedimos de Viñas bromeando con que en unos años Bichos de Campo volverá a la Chacra Experimental de Luis Beltrán para cubrir la primera exposición dinámica, del tipo Expoagro, en este prometedor lugar. Con un potencial de 200 mil hectáreas, no parece descabellado imaginarlo.




