Las tristes imágenes del fuego azotando a distintas localidades de la provincia de La Pampa no parecen estar cerca de terminarse, y el malestar entre los habitantes crece.
Con más de 140.000 hectáreas afectadas, las zonas de Santa Isabel, La Pastoril, General San Martín y Jacinto Arauz siguen recibiendo la asistencia de numerosas dotaciones de bomberos para contener los focos. A ellas se suman Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Copetonas, Oriente y Valle Hermoso, en la provincia de Buenos Aires, alcanzadas también por las llamas.
Entre las principales causas de este fenómeno se encuentran las altas temperaturas, la sequía y la gran cantidad de material combustible seco. Esto, combinado con tormentas eléctricas u fuertes ráfagas de viento, fue el caldo perfecto para alimentar el fuego por más de un mes.
“El daño productivo, ambiental y humano es enorme. Cuando el verano recién comienza, este escenario nos convoca a redoblar la prevención y el compromiso colectivo, para evitar nuevos focos, proteger el trabajo de años y acompañar a quienes hoy atraviesan momentos muy difíciles”, señaló Confederaciones Rurales Argentinas ante este caso.
Sin embargo, el humor entre los productores locales es más bien combativo, ya que en los últimos días fueron responsabilizados por no aplicar las medidas de prevención necesarias como el mantenimiento de las picadas.
Esto motivó a la Asociación Agrícola Ganadera de esa provincia a pronunciarse, reclamando en particular por la falta de atención de parte de las autoridades.
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“Hay que liderar con el ejemplo sin enfrentar o culpabilizar al pueblo”, reza el comunicado de aquella entidad, en el que afirmaron que “no es apropiado desviar la atención hacia los productores, quienes, a pesar de enfrentar constantemente las adversidades de la naturaleza, siguen trabajando con compromiso y dedicación”.
“Nuestro sector no solo busca prosperar, sino que también se esfuerza por mantener las mejores prácticas de producción. Las críticas ignoran una cuestión fundamental: las leyes, como la de bosque que no han logrado traerle soluciones al productor y al ambiente, y la responsabilidad del Estado en proporcionar un marco de prevención efectivo y recursos adecuados para hacer frente a estas crisis. Argumentar que la falta de acciones de los productores sea la causa de los incendios es una simplificación que no aborda la realidad compleja que vivimos”, explicaron.
A continuación, instaron a las autoridades a “no eludir su responsabilidad”, ya que este problema no es uno nuevo y requiere de “requiere un protocolo de respuesta rápida que garantice la seguridad de los productores y la comunidad”.
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“La falta de un plan de acción efectivo durante años ha demostrado la necesidad urgente de una administración gubernamental que tenga clara la visión de progreso de la vida de todos y sea ágil y eficiente, en lugar de fomentar una estructura que carga sobre los contribuyentes”, indicaron.
Y concluyeron: “En lugar de fomentar divisiones, es fundamental que el gobernador y su administración trabajen en conjunto con los productores, comprendiendo sus realidades y apoyando sus esfuerzos. Un estado efectivo no significa su desaparición, sino su optimización para que sea un aliado en momentos de crisis. Exigimos un estado ordenado y eficiente no como se nos ha endilgado un estado ausente”.




