Lo que se perfilaba como una muy buena campaña triguera en la región núcleo comenzó a sumar interrogantes en su tramo final. A las heladas que dejaron daños en distintos lotes se agregaron ahora copiosas lluvias, caída de granizo y aparición de enfermedades fúngicas como el fusarium, que podrían encontrar condiciones favorables para extenderse. Así, los rendimientos potenciales de entre 40 y 50 quintales por hectárea quedaron sujetos a lo que ocurra en las próximas semanas.
Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las tormentas registradas durante la primera semana de noviembre, especialmente la del pasado martes, dejaron acumulados de entre 70 y 130 milímetros en sectores del sudeste cordobés, acompañados por fuertes vientos y granizo.

Los daños todavía están bajo evaluación. A partir de imágenes de radar, la entidad identificó unas 15.600 hectáreas potencialmente expuestas al granizo, de las cuales 2.300 estuvieron alcanzadas por núcleos de tormenta de mayor intensidad. Sin embargo, aclaró que esas cifras no representan una medición directa de las pérdidas sobre los cultivos.
En localidades como Monte Buey y Corral de Bustos, los técnicos ya advierten que “hay trigos revolcados por el viento, maíces barridos por completo y lotes de soja recién emergidos” que deberán ser evaluados para determinar si necesitan resiembra.
Pero el granizo no es la única preocupación para el trigo. En Los Quirquinchos ya detectaron presencia de fusarium y temen que las precipitaciones favorezcan su avance. En Junín, en tanto, todavía no se observan síntomas, aunque los especialistas anticipan que empezarán “a ver espigas blancas”.
A eso se suman los daños por heladas, que comienzan a hacerse visibles en los relevamientos. En Venado Tuerto, por ejemplo, se identificaron espigas con afectaciones parciales y totales.
La incertidumbre también alcanza a la soja. Aunque durante la última semana se sembraron 500.000 hectáreas y el avance llegó al 30% de la superficie prevista, 4 puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco ciclos, las lluvias amenazan parte de los lotes recién implantados.
El principal temor es el llamado efecto de planchazo, que ocurre cuando se forma una costra superficial en el suelo que dificulta la emergencia de las plantas y puede obligar a resembrar.





