“Todo se lleva el Bermejo, río bravo como toro. Venís bramando de lejos, tiemblan sauces y algarrobos”, dice la canción Como sauce en la barranca, interpretada por Los Changos de Lavalle. Lamentablemente, estos días, el Bermejo tuvo una crecida como hace décadas no se veía, destrozando todo a su paso, dejando de lado toda inspiración poética.
Llegan los videos, las fotos, los mensajes a Bichos de Campo dando cuenta de la desgarradora situación que están viviendo los pobladores linderos a la costa del Bermejo, en el pueblo Coronel Juan Solá (Estación Morillos), del municipio Rivadavia Banda Norte, en el Chaco Salteño.
Por el momento no hay datos certeros, pero se estima que más de 300 familias fueron afectadas por la crecida y desborde del Bermejo, transformando el monte lindero en una gran laguna de varios metros de profundidad, dejando algunos islotes donde las familias llevaron las cosas que pudieron levantar en medio de la crecida y los pocos animales que se salvaron.
“Es la peor inundación de la que se tenga memoria”, comentan algunos pobladores, indicando la magnitud y singularidad del hecho.
Mientras se recorre la zona afectada con un helicóptero de la provincia de Salta, intentando cubrir las mayores urgencias del área inundada, el municipio y los vecinos utilizan pequeñas embarcaciones, o chalanas, para levantar personas, pertenencias y hasta animales, llevándolos a zonas más seguras, dejando atrás las casas destruidas por el agua y el enlame, y a los animales muertos que, hasta hace unos días, recorrían el monte en busca de alimento.
Paulino Guerrero, pequeño productor ganadero de la zona y actual secretario de Gobierno del Municipio, relata que “hay mucha gente afectada, nosotros pudimos asistir a la gente ya que hubo quienes nos colaboraron con una lancha, con vehículos para mover las embarcaciones hacia donde se necesitaba con más urgencia, y poder llevar a las familias a lugares donde había electricidad. Hay mucha gente que perdió un sinfín de cosas, perdió sus pocos o muchos animales que tenían, también perdieron sus casas, a algunas las volteó el río”.
Y agrega: “Con la ayuda del gobierno provincial, que trajo algunos botes inflables, pero sobre todo con la gente de la zona, los pescadores, que nos prestaron sus lanchas, pudimos asistir a mucha gente, pero hay casas bajo el agua, animales muertos, familias que perdieron todo”.
“Hoy por hoy la gente está dentro del agua, los que se quedaron en el campo a cuidar a sus animales, sobre todo los hombres, están dentro del agua, es terrible la situación, es dolorosa, da tristeza, uno siente impotencia porque no tenemos los recursos para sobrellevar situaciones como esta catástrofe que le tocó a nuestra gente”, añade.Paulino no es solo un funcionario de la municipalidad sino que es un productor afectado.

“Yo tengo mi puesto también ahí, a 40 kilómetros de acá de Morillos, mi puesto quedó bajo el agua, totalmente aislado, nosotros no tenemos mucho, tenemos cincuenta cabezas de vacas, nada más, hay otra gente que tiene más, que tiene vacas, que tiene cabras, que tiene algunos chanchos, y se les murieron un montón, y que hoy están tratando de recuperar lo poco que les queda”.
Otro productor de la zona de Morillos, Ezequiel Santillán, relata que “la estamos pasando mal, todo se inundó, toda la costa del Bermejo. La gente de aquí perdió todo, cabrito, gallina, lechón, vaca, un tendal de animales muertos. Necesitamos que no den una mano, tenemos donaciones enteras esperando en Salta, pero no tenemos movilidad para poderlas traer. Hay mucha gente que está colaborando y estamos moviendo cielo y tierra para poder llegar a ayudar a todos”.
A lo que Paulino Guerrero suma: “Nuestro municipio es muy pobre, devastado, es un municipio donde realmente tenemos muy pocos recursos y no cuenta con ninguna lancha para este desastre que han tenido todos los ribereños del río Bermejo”.
Dentro de las imágenes y noticias de la inundación a las que accedió Bichos de Campo, también llega información sobre acciones solidarias en respuesta a lo sucedido.
Claudia María Moreno, profesora de la escuela técnica de Coronel Juan Solá, al enterarse de que el municipio no tenía ni una lancha para este o cualquier tipo de emergencia propuso organizar una colecta. Ella relata que “muchos de los parajes aledaños al pueblo han sido afectados por las inundaciones en estos últimos días. Y está siendo asistida, principalmente, por el intendente del pueblo, Ariel Arias, que se ha puesto al hombro esta catástrofe nunca antes vista. Gente que tiene más edad dice que el río no había llegado hasta donde llegó hace más de 45 años. Más de 25 a 30 kilómetros alcanzó el desborde del río”.

Y continúa diciendo: “Hemos recibido la colaboración del ministro Minessi, que también ha salido al lugar y ha podido asistir a varias familias. Todavía faltan ayudar a un total de treinta familias, y cada familia debe tener no menos de cinco integrantes. Por ahí capaz tres o cuatro viven ahí, y unos tres más salen al pueblo a trabajar, a estudiar, pero vuelven a su lugar los fines de semanas”.
Las familias, según refuerza esta docente, viven exclusivamente del ganado menor y, la mayoría, han perdido casi la totalidad de sus animales. “Es tanto lo que ha desbordado el río que han quedado sin sus pertenencias, no tienen casa, no tienen cama, no tienen colchón, no tienen mesa, nada, el río les ha llevado a todo”, lamenta Claudia.
“Además del trabajo de asistencia del municipio y de la provincia, es muy importante el trabajo de la fundación Patita en la Calle, que es de Embarcación, y que está colaborando solidariamente. Además, acá se armó una red solidaria Ríos del Bermejo, que son un grupo de aproximadamente veinticinco chicos, que están trabajando todos los días, en situaciones muchas veces muy complicadas”.
“Frente a la situación de que el municipio no tiene ni una lancha para este tipo de emergencias y moverse a las zonas afectadas con aguas profundas, es que surgió la idea de esta colecta. Yo soy una docente, no me ocupo de redes ni tengo seguidores, pero compartí la idea y empecé a tener muchas respuestas positivas. No lo podía creer cuando el primer aporte fue de 70 mil pesos, que fue lo que me incentivó a hacer la campaña, a ir a algunos programas en los medios locales, todo por una lancha para el pueblo, para ayudar a los inundados, y hemos creado un alias que es por.unachalana, que está a nombre mío”.
Los testimonios coinciden en que se necesitan transportes desde Salta a Morillos para trasladar las donaciones que ya se consiguieron. Además, se requieren colchones, sabanas, frazadas, alimentos, para ayudar a las familias damnificadas. Por último, está activa la colecta para comprar una chalana o pequeña embarcación para que a la que el municipio recurra cada vez que lo necesite.




