Frente a la novedad de que ya son más de uno los analistas del mercado agrícola que vaticinan que la próxima cosecha de granos 2025/26 en la Argentina superaría el techo de las 150 millones de toneladas, nos vemos en la obligación de aclarar -antes de que algún político intente apropiarse de este nuevo récord-, que semejante resultado se deberá a las condiciones climáticas casi óptimas que se registraron, con abundantes lluvias, en los últimos meses, y no a la gestión económica del actual gobierno de Javier Milei. En todo caso, a éste se le debe agradecer apenas que no intervenga con trabas a la exportación, fideicomisos u otras figuras que desalentaban al productor.
Pero han sido las lluvias generosas y la inmensa vocación de los productores por producir siempre más, los grandes artífices de la situación que está por llegar.
Hecha la aclaración, vamos a los pronósticos. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó este viernes que “la campaña 2025/26 apunta a marcar un hito para el país. Luego de una sucesión de años en los que las condiciones climáticas distaron de acercarse a las óptimas producto de primaveras secas y frías, tres “Niñas” consecutivas que llegaron a secar las napas, heladas tardías, y un largo etcétera, la nueva campaña se perfila para romper la racha y permitirle al sector finalmente romper el récord productivo marcado hace ya ocho años”.
En este contexto, la entidad lanzó su primera previsión sobre la cosecha por llegar (en realidad, ya se está concretando con las abundantes producciones de trigo y cebada). “La producción total de granos en la 2025/26 podría alcanzar 154,8 millones de toneladas, un 12% más que el volumen total obtenido en la campaña previa y quedando como la de mayor producción de la historia, superando los 141,5 millones de toneladas del ciclo 2018/19”.
Este pronóstico por arriba de las 150 millones ya había sido lanzado hace diez días por el prestigioso analista Gustavo López, de Agritrend, que calculó una cosecha de 152,6 millones de toneladas, un 10% por encima de la del ciclo previo. La estimación de López partía de una superficie sembrada de 41,2 millones de hectáreas con granos y oleaginosas, es decir un crecimiento de solo 3% respecto del ciclo anterior. Esto marca que el analista confía en seguir mejorando los rindes por hectárea, un mérito que tiene mucho que ver con el buen clima y la mejor posibilidad de acceso a los insumos claves, en especial los fertilizantes.
Este es la estimación de Agritrend:

En sintonía, Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré, analistas de la BCR que trabajaron en estos cálculos, remarcaron que gracias al buen clima dominante, “la cosecha fina alcanzó una marca histórica”. La producción triguera se estima en 27,7 millones de toneladas y la producción de cebada en 5,6 millones. Eso ya empieza a generar un gran volumen.
Para adelante, hablando de la cosecha gruesa, los analistas explican que “aún resta para que los cultivos terminen de definir sus rindes, pero partiendo de la superficie sembrada de los principales granos y rindes tendenciales, la producción maicera apunta, preliminarmente, a alcanzar 61 millones de toneladas (22% de aumento interanual), otro récord histórico”.
“Este incremento responde a un rebote en el área sembrada luego de la caída observada en el año anterior por el efecto chicharrita. Además, a diferencia de la tendencia de los últimos años, la decisión fue decantarse particularmente por variedades tempranas, con un potencial de rinde más alto”, añadió el informe de la BCR.
Una contracara del aumento en la superficie de maíz fue una caída en el área destinada a soja. Por esa razón, este pronóstico habla de una posible cosecha de 47 millones de toneladas de la oleaginosas, un 5% menos que en la campaña actual.
Este es el pronóstico de la BCR:

López, en ese sentido, es bastante más optimista para la soja, ya que auguró una cosecha de 51 millones de toneladas, por arriba de las 49,5 millones del ciclo 2024/25.
Para la Bolsa de Rosario, en el caso del girasol la tendencia también es a la suba: el área sembrada se estima creciendo 13% hasta los 2,7 millones de hectáreas, el nivel más alto del siglo. Este número de superficie deja al girasol con una estimación de producción que supera los 5,5 millones de toneladas.
Otro de los cultivos que cede área ante el avance del maíz y girasol es el sorgo, del que la entidad espera 2,4 millones de toneladas. Finalmente, entre el resto de los cultivos se destaca un retroceso en el área de maní a 450.000 hectáreas, pero con una producción esperada de 1,6 millones de toneladas.
“Los números de producción son tentativos, y lo que ocurra efectivamente con las condiciones del tiempo será fundamental para determinar cuál será la producción efectiva del nuevo ciclo”, aclararon los analistas de la BCR. Y es que no será la primera vez -ojalá no suceda- que estas alentadoras estimaciones de principios del verano luego caen en saco roto y se reducen drásticamente por culpa de fenómenos climáticos adversos.
Porque ya sea a favor o en contra, “es la lluvia, estúpido”. La frase sirve para explicar los vaivenes que sufren las cosechas argentinas, más allá de los cambios de rumbo de la economía.
Como sea, en base a estas primeras estimaciones se pueden sí realizar proyecciones económicas para 2026, que claramente no deberán ser tomadas como letra impresa por los analistas de la ciudad porque dependerán, una vez más, de ¡lo que suceda con el clima!
Gustavo López, desde Agritrend, evalúa que si se confirma esta gran cosecha por venir, la Argentina podría exportar casi 115 millones de toneladas de granos y subproductos, que a un valor estimado de 333 dólares la tonelada, representarían ingresos potenciales por arriba de 38.200 millones de dólares.

El analista estima que, manteniendo el nivel de retenciones en los niveles actuales, el gobierno de Javier Milei podría recaudar cerca de 5.700 millones de dólares en concepto de este tributo a la exportación.
En tanto, la Bolsa de Rosario afirma: “Los números de producción proyectados para la nueva campaña permite que el agro consolide su rol como aportante de divisas genuinas para la economía del país. Se proyecta que en la campaña 2025/26 el agro realice exportaciones de granos, harinas, aceites y biocombustibles por 110 millones de toneladas”.
Esto implicaría envíos por 7,5 millones de toneladas más que el total estimado a exportar en el actual ciclo agrícola y, de nuevo, “podría llegar a convertirse en la mayor marca histórica para el país”.
¿Pero de cuánta plata estamos hablando? “De acuerdo con los precios de exportación proyectados para el próximo ciclo, el aporte del sector en términos valor de exportaciones ascendería a 36.800 millones de dólares”, responden los expertos rosarinos, algo más moderados en sus pronósticos que Agritrend.
En este caso, la cuenta no sería tan favorable, ya que esas exportaciones supondrían apenas un salto de solo 600 millones de dólares por encima del valor exportado en la campaña actual. La explicación es que “la caída de precios internacionales de los commodities agrícolas se lleva la mayor parte del efecto volumen” proyectado.




