La historia demuestra que los argentinos solemos hacer uso de nuestra soberanía solo cuando nos conviene, y cuando no nos hacemos los desentendidos. Sucedió con la BSE o mal de las vacas locas en 1996: la Argentina siempre se consideró libre de la temible enfermedad, aún cuando hubo un caso detectado y confirmado en territorio nacional, con un toro importado en las Islas Malvinas. En ese caso, convino que sigan siendo Falkland nomás (ironía).
Con una distancia enorme entre ambos casos, pero igual filosofía, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) acaba de confirmar el primer caso del Picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) en… la isla Martín García.
Es curioso: desde hace más de un año que el Senasa está en alerta máxima porque espera la aparición de este temible insecto que puede dañar hasta 35 especies de palmeras, ya que el mismo viene haciendo destrozos varios en todo el territorio de Uruguay. Pero el día en que finalmente se detectó la plaga en el país, el organismo se hace casi el desentendido.
No oculta el caso, y eso está muy bien. Pero habla de la Isla Martín García como un territorio ajeno, que no forma parte de nuestra geografía. “Se detectó presencia de picudo rojo de las palmeras en la Isla Martín García”, dice escuetamente la gacetilla publicada en el sistema oficial de información, cuando el título correcto debería haber sido “Finalmente el picudo rojo ingresó a la Argentina”.

Lo cierto, según se desprende de esa gacetilla, “el hallazgo corresponde a una muestra de insectos recolectada de una palmera Canaria (Phoenix canariensis) ubicada en la isla Martín García, provincia de Buenos Aires, que presentaba síntomas aparentes de daño por Picudo rojo de las palmeras y cuya sospecha fue reportada al Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo (SINAVIMO). La muestra fue remitida por el Ministerio de Ambiente bonaerense al Laboratorio Nacional del Senasa que, tras analizarla, determinó que se trataba de la plaga hasta el momento ausente en la Argentina”.
Esta noticia se esperaba algún día desde que el Senasa declaró el alerta fitosanitario en todo el país por Resolución 1218/2024, en octubre de 2024. De hecho, sanamente, desde esa declaración equipos del Senasa y del gobierno bonaerense “han trabajado de manera conjunta para la prevención y concientización sobre esta plaga”.
Ahora, con la confirmación de su presencia en Martín García, “se encuentran articulando acciones para implementar de forma inmediata el plan de contingencia, a fin de controlar este foco y evitar su dispersión”, indicó la información oficial. De todos modos, en la misma, el Senasa establece que “la plaga se encuentra presente en Uruguay, donde ha extendido rápidamente su área de presencia y su presión de ingreso hacia la Argentina”.

¿Pero entró o no entró?
Dice la Wikipedia: Martín García es una isla histórica del Río de la Plata, caracterizada por su basamento rocoso, y que pertenece a la República Argentina. Notablemente en la década de 1980 se fusionó de forma natural con la isla aluvional Timoteo Domínguez, perteneciente a Uruguay, pasando a conformar la única frontera seca entre ambos países. Pero depende administrativamente del partido de La Plata y forma parte integral de la provincia de Buenos Aires (…) Desde la entrada en vigencia del Tratado del Río de la Plata de 1973, Uruguay abandonó sus reclamos sobre la jurisdicción de la isla”.
Lo cierto es que Martín García es argentina. Y que el Picudo Rojo de las Palmeras ya está entre nosotros, en territorio argentino. Como aquel toro inglés enfermo de BSE, no es un invitado querido ya que se trata de “un insecto gregario (vive en grupo) que ataca a las palmeras en cualquier estado de su desarrollo y ocasiona daños severos, que van desde la caída de hojas hasta la muerte de la planta”.

Ahora argentinos a las cosas y a aprender a reconocerlo: su cabeza es estrecha, con pico largo y delgado, al igual que su cuerpo. Su color es rojizo o anaranjado y tiene manchas negras. Puede medir hasta 5 centímetros. No afecta a la salud de las personas ni de los animales.
Avise al Senasa cualquier cosa rara que vea, a ver si se aviva que la plaga ya está en la Argentina.




