La llegada de lluvias abundantes al Nordeste argentino podría traer una buena noticia para cultivos como la soja, el maíz y el arroz, pero no vendrá gratis. Un informe de la Regional NEA del IERAL advirtió que la concentración de precipitaciones prevista para los próximos meses pondrá a prueba tanto la infraestructura pública como el manejo sanitario dentro de los campos.
El trabajo señala que Misiones, Corrientes y el este de Chaco y Formosa aparecen entre las zonas más expuestas a tormentas y lluvias intensas durante septiembre, octubre y noviembre. Para buena parte de esa región se proyectan precipitaciones hasta 50 milímetros por encima de lo normal, aunque el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que pueden producirse eventos todavía más intensos.

El escenario no será igual para todos los cultivos. Históricamente, El Niño tiende a favorecer a los estivales, como soja, maíz y arroz, mientras que puede jugar en contra de los cultivos de invierno, como el trigo. En las producciones perennes características del NEA, como yerba mate, té y cítricos, el resultado dependerá más de la intensidad y distribución de las lluvias.
Para los cultivos de verano, el principal problema sería operativo: excesos de agua que demoren la siembra o compliquen la preparación del suelo. El informe remarca que, aun cuando las lluvias terminen favoreciendo sus rendimientos, ese beneficio puede verse condicionado por atrasos en las labores y dificultades para entrar a los lotes.
Con los cultivos de invierno la situación será más delicada, tanto por el posible impacto de las lluvias sobre los rendimientos como por un mayor riesgo de plagas, hongos y otras enfermedades, con consecuencias sobre la sanidad y la calidad de la producción.

A eso se suma otro factor: el invierno más cálido adelantó la brotación de algunas plantaciones, dejándolas más vulnerables frente a eventuales heladas tardías y ataques de plagas. En los cultivos perennes, esas condiciones podrían llegar a comprometer hasta 30% de la brotación.
Aparece ahí un punto clave del análisis: aun cuando El Niño pueda mejorar el panorama productivo general, el resultado económico dependerá, en buena medida, de cuestiones que ocurren fuera del lote.
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El IERAL advierte que los caminos rurales pueden inundarse o anegarse, dificultando el ingreso de maquinaria y la salida de camiones, y señala que la infraestructura vial secundaria y terciaria será determinante para aprovechar una eventual mejora de los rindes.
Para el sector público, el informe plantea como desafío el mantenimiento de los cauces de arroyos y ríos, para evitar acumulaciones de agua y anegamientos, además de sostener en condiciones los caminos rurales. Para los privados, en tanto, considera prioritario anticipar prácticas que reduzcan el impacto de enfermedades y otros problemas sanitarios asociados a este escenario climático.




