El extraño caso de los 190 (o 163, según otra versión) vacunos pertenecientes al influencer Bruno Riboldi, más conocido como La Joya Agro, que él mismo se ocupó de denunciar en sus redes ante 2,5 millones de seguidores, tiene en vilo al sector agropecuario. Mientras la justicia da sus primeros pasos luego del veloz operativo de la policía rural de Santa Fe, Los Pumas, que permitió recuperar 161 animales en un campo de Chabás, se conoció por diversas fuentes que el principal acusado de la maniobra es integrante de una familia muy conocida de Rosario y el sur santafesino. Se llama Nicolás Coscia y -al momento de decidir vender los animales que no le pertenecerían- arrastraba una fenomenal deuda por más de 500 millones de pesos.
Nada está demasiado claro todavía en esta historia, que Bichos de Campo pudo comenzar a reconstruir consultando a diversas fuentes. En principio, aunque Riboldi se ocupó de aclarar en sus redes que él no era ni socio ni amigo de los presuntos involucrados en la estafa, algún vinculo comercial había (firmado o de palabra) por cuanto los 190 vacunos estuvieron en los últimos meses pastando en un campo cercano a Santa Teresa llamado “La Cañada”. Ese establecimiento sería propiedad de un pariente del imputado, llamada Darío Coscia, que es un alto directivo de la empresa alimenticia Inalpa, de Pavón Arriba. Nicolás también fue accionista menor allí hasta 2023, pero tuvo un conflicto y habrían terminado echándolo.
Lo cierto es que los animales fueron retirados de allí hace aproximadamente tres semanas y aparecieron en otro campo, distante a menos de 100 kilómetros, cercano a la localidad de Chabás y perteneciente a un reconocido productor de la zona, de apellido Polimanti. Ante la irrupción de Los Pumas en el lugar a menos de 24 horas de la denuncia, este viernes, el hombre declaró haber comprado de buena fe los vacunos (que serían 163 y no 190, como dice el denunciante) y se puso a disposición de la justicia. Incluso, según los trascendidos, intervino una consignataria en la operación.
¿Y quién vendió la hacienda si no fue La Joya Agro quién lo hizo? Toda la investigación del fiscal Ramiro Martínez, de la Fiscalía Regional 2 de Villa Constitución, apunta a Nicolás Coscia, quien a su vez se adjudicaría la copropiedad de ese rodeo y dice ser parte de una sociedad con el influencer, aunque todavía eso debe dirimirse en la justicia.
“Coscia habría ido a hacer el movimiento como corresponde a Senasa, hace la declaración y manifiesta que había una sociedad que seguía vigente y que él era uno de los socios con capacidad para trasladar esos animales. Toda esa documentación está siendo requerida por el fiscal para verificar si efectivamente es así”, indicó uno de los informantes consultados por este medio.
Lo cierto es que el hombre logró el traslado de los vacunos como si fueran propios, declarándolos como parte de una sociedad de la que él era integrante. Ese vínculo, hasta cierto punto, existía realmente. No está claro si la disolución del mismo fue solo de palabra o si se formalizó, como tampoco se sabe qué tipo de sociedad era o si estaba legalmente constituida.
Lo real es que Nicolás Coscia, que actualmente vive en la ciudad de Bigand junto a su novia, integrante de otra reconocida familia empresaria de la zona, habría hecho los trámites para mover la hacienda del campo familiar que manejaba y el Senasa no habría opuesto ninguna objeción para otorgarle los DTe (Documento de traslado de hacienda) para el transporte hacia Chabás. Por eso nadie sospecho además que detrás de esto podía haber un fraude. Y mucho menos tan mediático como terminó siendo.
A comienzos de este semana, mediante acceso al sistema informático como titular del RENSPA (Registro Sanitario) correspondiente a esa tropa (según La Joya Agro, compuesta por unos 100 machos y 90 vaquillonas), Bruno Riboldi se enteró de la emisión indebida de los DTe para su animales. Como él no había dado ninguna autorización, primero hizo la denuncia de la emisión de esos permisos y guías de traslado ante Senasa y luego concurrió raudamente a la delegación zonal de Los Pumas a hacer la denuncia policial que desencadenó el operativo.
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El influencer grabó el primero de los videos el jueves, desde el mismo campo donde él había dejado sus animales a cargo de los Coscia y luego de confirmar que ya no estaban allí.
A partir de ese momento hubo una saga de nuevas publicaciones dando cuenta de cómo seguía la pesquisa. Bruno y su familia llegaron al feedlot de los Polimanti (en realidad son corrales, pues, no hay un establecimiento registrado en esa zona de Chabás y mucho menos asociado a la cámara del rubro) casi a la par de la policía rural santafesina. El reconocido personaje agropecuario en ningún momento habló de “robo” sino que apeló siempre a la “desaparición” de su ganado. También fue explícito para desmentir que el campo La Cañada fuese de su propiedad y que el imputado en el caso fuera su socio o amigo.
Lo cierto es que en simultáneo a este extraño suceso, Riboldi también pudo haberse enterado de algunos detalles sobre quien manejaba realmente el campo donde estaban sus animales que lo hicieron entrar en pánico y sobre las abultadas deudas que mantenían tanto Nicolas Coscia y la empresa ganadera con la que operaba, y cuya cara visible era su hermana Virginia. Fue creada en junio de 2025 y se llama Agroganadera del Este SAS.
La base de datos del Banco Central no deja lugar a mentiras. Esa firma ganadera tiene en la actualidad dos cheques rechazados por 68.312.130,14 pesos. Pero el propio Nicolás va mucho más allá, y desde el año pasado viene arrastrando 221 cheques sin fondos por 880 millones de pesos, de los que pudo remontar apenas 87 por 353 millones. Ergo, todavía debe más de 500 millones de pesos. Además comienza a mostrar algunos incumplimientos con los bancos con los que opera.

La hipótesis de que decidió vender una hacienda que no le pertenecía acuciado por sus deudas va cobrando cuerpo.
Otras fuentes cercanas a la investigación confirmaron que Riboldi habría comprado los vacunos en Tornquist, en la provincia de Buenos Aires, y los trasladó al campo de Santa Teresa administrado por los Coscia. Se desconoce todavía si había algún tipo de contrato o sociedad. Como sea, de acuerdo con esta versión, “en un momento hay algún problema interno entre ellos, y entonces, por un tiempo, Riboldi suspende lo que sería el control de sus animales”.
En uno de sus videos, el influencer admite que la última vez que había visto a sus vacunos en dicho lugar fue “hace 20 o 30 días”. Esto coincide con la estimación de la fecha del traslado gestionada por Coscia. “Aparentemente hubo alguna discusión entre ellos, y por esa razón dejó de ir al campo a controlar los animales”, especularon las fuentes.
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Una intrigante situación es que en todo momento La Joya Agro denunció la desaparición de “190 animales” y cuando finalmente se los encontró, había 161 cabezas en el campo de Chabás. Por eso todavía ahora insiste en que hay un remanente de 29 animales cuyo paradero es desconocido. Pero según otros testimonios, la emisión de los DT-e tramitada por Coscia había sido por 163 vacunos y dos murieron desde su traslado hasta ahora en el campo receptor. Por eso quedan 161.
La Dirección General de Seguridad Rural de la Policía de Santa Fe, al momento de su intervención, determina con mucha celeridad que los animales estaban en Chabás, donde se los encuentra el viernes: no eran 190 sino 161. O mejor dicho 162, porque en el video que La Joya Agro graba emocionado en el lugar ante la recuperación de su tropa también revela el nacimiento de un ternerito.
A partir de ahí se despliega el trabajo del fiscal, quien requirió información a Tornquist, Buenos Aires, para determinar el número de animales trasladados desde provincia de Buenos Aires a Santa Fe. También aquí las fuentes vuelven a hablar de 163 cabezas, aunque es un dato preliminar, porque la documentación todavía está siendo enviada y analizada.
El procedimiento es el siguiente: cuando se encuentra algo robado, sustraído o perdido, se le comunica al denunciante y se lo declara depositario judicial de esos bienes hasta que se resuelva la causa. En este caso, Bruno decidió que los animales permanezcan en el lugar donde están, por disposición del fiscal y también por decisión propia. Respecto de cómo fue la operatoria -quien los trasladó y los vendió o si hay algún tipo de complicidad en los compradores-, eso todavía no está claro y sigue siendo materia de investigación.

Lo que sí sostienen cerca de Coscia es que el famoso denunciante sabía del movimiento, que conocía el traslado, y que él nunca actuó a sus espaldas. Afirman también que siempre fueron socios y que nunca dejaron de serlo. Esto fue lo que el acusado manifestó de manera extraoficial, ya que todavía no declaró formalmente, aunque avisó que “tiene toda la documentación para presentar, que estaba al mando y que actuó dentro de la ley”.
Dilucidar si existía una sociedad o un contrato será un punto clave de la investigación, puesto que en ese caso todos los socios tendrían la potestad de realizar movimientos. Para desmentir esa posibilidad, en sus videos La Joya Agro puso mucho celo en difundir su marca a fuego, lo que permitió reconocer rápidamente que los vacunos eran suyos, y su sigla correspondiente que figuraba en las caravanas: SU363.





