La aprobación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE-27) quedó completada en el bloque sudamericano luego de esta semana haya sido ratificado por los poderes legislativos de Paraguay y Brasil.
Sin embargo, el acuerdo está “frenado” en la UE-27, dado que el Parlamento Europeo resolvió enviar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que podría demorar la entrada en vigor del tratado.
Como el acuerdo establece la posibilidad de validez bilateral, en caso de ser aprobado por el Parlamento de la UE-27, luego debería ser votado afirmativamente en el poder legislativo de algún país europeo para que entre en vigencia en el territorio del mismo (más allá de lo que suceda con el resto de las naciones del bloque).
Es importante recordar que el acuerdo Mercosur-Unión Europea incluye una cláusula de salvaguardia en caso de que el aumento de las importaciones procedentes del Mercosur cause –o incluso sólo amenace con causar– un daño grave a los sectores pertinentes de la UE-27.
Una vez realizada la denuncia, en el caso de los productos considerados “sensibles”, las investigaciones finalizarán en un plazo de cuatro meses y, en casos urgentes, se podrán introducir medidas provisionales en un plazo de 21 días. Entre los productos “sensibles” se incluye el maíz, sorgo, bioetanol y biodiésel, entre otros bienes agroindustriales.
Por ese motivo, el Frente Parlamentario Brasileño para la Agricultura (FPA) instrumentó una cláusula “espejo” para defender al país de eventuales abusos por parte de la UE-27.
La articulación de la medida fue liderada por la senadora y es ministra de Agricultura Tereza Cristina, con el apoyo del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Nelsinho Trad, y en diálogo directo con el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, que tuvo un rol crucial para garantizar mecanismos de protección de la producción nacional durante la implementación del acuerdo.
Como resultado de esta negociación, el Poder Ejecutivo emitió un decreto para determinar también la aplicación de salvaguardias bilaterales, asegurando instrumentos de defensa comercial para proteger a los productores nacionales.
El decreto establece que Brasil podrá adoptar medidas de defensa cuando el aumento de las importaciones de productos con preferencias arancelarias cause –o amenace con causar– un daño grave a la industria nacional. Es decir: se copió de manera textal la salvaguarda aplicado por los europeos en el texto del acuerdo.
Entre los instrumentos previstos en el decreto “espejo” se encuentran la suspensión de los programas de reducción arancelaria, la limitación de las preferencias comerciales y la adopción de contingentes arancelarios.
“Contamos con el decreto sobre salvaguardias bilaterales, además del capítulo del propio acuerdo que prevé estos mecanismos, y también con nuestra ley de reciprocidad. Esto garantiza que Brasil disponga de instrumentos para proteger sus sectores productivos en caso necesario”, afirmó Tereza Cristina
“Nuestro trabajo no termina con la ratificación. Necesitaremos supervisar la implementación, identificar los sectores que requieren apoyo y asegurar que Brasil aproveche plenamente las oportunidades que ofrece este nuevo capítulo de la integración económica internacional”, concluyó.
Por su fuera poco, además de retrasar la implementación del acuerdo, Europa está a un paso de neutralizar un aspecto central del Tratado de Libre Comercio al promover una distorsión significativa en el comercio internacional de poroto, harina, aceite de soja y biodiésel elaborado en base a este último producto. Se trata de un cambio normativo que bloquearía el ingreso de biodiésel y aceite de soja proveniente del Mercosur.





