Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Puma, un felino que siempre que protagoniza la agenda informativa lo hace por su instinto depredador. Naturalmente es así, porque este animal se ubica al final de la cadena alimenticia, y parte de su rol en la naturaleza es el de regular los ecosistemas
El problema está cuando eso se topa con la actividad económica y el medio de sustento de las familias. 10 terneros muertos por acá, unas 40 ovejas por allá, algunas llamas durante una noche de descuido; los casos son muchos, y reavivan cada vez la eterna discusión de cómo lidiar con esta especie nativa que es el terror de cualquier productor ganadero.
Una de las alternativas novedosas, que impulsa hace ya 2 décadas la organización Wildlife Conservation Society (WCS) en Argentina es la de criar y entrenar perros protectores para que cumplan su tarea disuasoria sin necesidad de recurrir al envenenamiento, la cacería u otras técnicas para deshacerse del puma.
Desde WCS hablan de coexistencia, entre depredadores y depredados. Pero, para que eso ocurra sin que, cada noche, se pierdan decenas de animales por ataques, se necesita de ciertas ayudas.
El uso de emisores de sonidos y de luces en los corrales ha demostrado ser efectivo, y, como complemento, desde 2005 esta ONG gestiona un criadero de perros protectores de ganado en Malargüe, Mendoza. Se trata de ejemplares de razas específicas que, desde cachorros, son criados junto a los animales para marcar territorio y ahuyentar depredadores.
Hasta la fecha, ya entregaron 88 perros propios y acompañaron otras iniciativas que sumaron otros 150, desperdigados por todo el país. Durante el mes de agosto, 4 de ellos fueron distribuidos en áreas rurales de Neuquén y Mendoza.
La propuesta, explican desde la entidad, es “entregarlos a productores interesados en un manejo ganadero regenerativo y amigable con la fauna”, a los que se les exige el compromiso de no usar trampas, no cazar y cuidar de esos perros como una mascota más.
Lo interesante son los beneficios extra que promete esta iniciativa, porque además de evitar que se cacen pumas y otros animales de menor porte, afirman que eso impacta positivamente en los suelos y evita la desertificación, ya que permite una mejor administración del ganado sin necesidad de moverlo todo el tiempo.
Asimismo, tiene también su correlato económico, pues la ONG ofrece la certificación internacional Wildlife Friendly (Amigable con la Fauna) para las fibras naturales, como lana merino o mohair, que, aseguran, elevan su valor de venta en la industria textil entre un 15 y 20%.
“La conservación saludable del hábitat y de la comunidad de fauna nativa contribuye a que el puma no tenga que desplazar su consumo alimenticio hacia el ganado”, explica Andrés Novaro, director de conservación terrestre de WCS Argentina.
A eso es lo que apunta la búsqueda de técnicas de coexistencia. En definitiva, si no se desplazan otras especies de menor porte, entonces el puma tampoco tiene que recurrir al ganado y, al no ser cazado, puede cumplir su función regulatoria sin problemas.
Lo mismo, observan desde la entidad, tiene un impacto positivo sobre otros animales nativos, algunos incluso en serio peligro de extinción, como el gato andino.
Nadie…nadie trabaja por algo…gratis.! en 60 paises está esta ONG….pero sus fondos: ¿¿¿de dónde salen???…¿¿¿quién REALMENTE LOS APORTA???…no me vengan que lo hacen por el medio ambiente, la fauna local, la preservación, etc. Acá hay intereses creados…¿¿Por quién??…simple: POR LOS QUE SOLVENTAN A ESTA “ONG”…SIEMPRE…SIEMPRE…ES ASÍ. Luego te aparecen en el Congreso diputados cabilderos y lobistas pidiéndo o creando un nuevo proyecto de ley…que “favorezca, todo en pos del medio ambiente” a cierta corporación!….