En sus distintas muestras anuales, el agro saca a relucir su brillo y da cuenta de todo su potencial. Innovaciones, tecnología, debates y mucho músculo político suelen poblar las calles de los grandes predios, sean Palermo, Amstrong, San Nicolás, o cualquier otro. En cualquier caso, es allí donde el sector demuestra de lo que está hecho al público en general.
Pero la última edición de Expoagro tuvo un capítulo en absoluto brillante o glamoroso, y por supuesto fuera de la agenda oficial: un grupo de trabajadores rurales, encolumnados en el gremio de la UATRE, protestaron contra el deterioro salarial y expresaron que, detrás de un sector tan pujante como este, hay también peones pobres.
Fue en el último día de la exposición, en una breve intervención con carteles y consignas unánimes, a propósito de la negociación paritaria vigente que, justamente, es la primera que afrontan con los cambios dispuestos la reforma laboral.
Uno de los artículos centrales del capítulo agropecuario de la Ley de Modernización Laboral redefinió las paritarias sectoriales. De ahora en más, seguirán discutiéndose en el ámbito de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, más no de forma tripartita -con la intervención y voto del Estado- sino convencional: empleador y empleado acuerdan, y el Estado homologa.
La puesta en marcha de ese nuevo esquema para el agro, que es el mismo que se implementa en los demás sectores de la economía, no fue inocuo. Desde el gremio de la UATRE denuncian que desde diciembre no tienen incrementos salariales y que, tras cuatro encuentros, aún no lograron un acuerdo para marzo.
En concreto, los trabajadores exigen una suma extra de 70.000 pesos en concepto de recomposición salarial, es decir, que compense la inflación acumulada en los primeros meses del año -del 5,8% entre enero y febrero- y la consiguiente pérdida del poder adquisitivo.
Por su parte, desde el sector empresario el ofrecimiento fue ejecutar un aumento a partir de marzo y distribuido en tres tramos, pero sin retrotraerse al IPC del comienzo del 2026. Y hasta el momento, no hubo trato.
“De aceptarse esta propuesta, los peones rurales deberían absorber íntegramente el deterioro salarial provocado por la inflación de los primeros meses de 2026”, señalaron desde el gremio, que decidió expresar su descontento en medio de la exposición celebrada en San Nicolás.
Y concluyeron: “Mientras en Expoagro se muestran tractores de última generación, los peones que hacen funcionar el campo siguen sin actualización salarial desde diciembre. El campo gana millones y al trabajador rural le quieren ofrecer menos de mil pesos por día. Esa realidad es inadmisible para quienes sostienen la producción todos los días”.





