“Estimados. Soy ingeniero agrónomo y hace 25 años que trabajo en el MTEySS (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social), actualmente denominado Ministerio de Capital Humano, donde me especialice en empleo rural. En 2019 formé parte de los equipos técnicos del PJ específicamente en el área de trabajo rural. Les mando este artículo donde analizo (con ayuda de la IA) el impacto económico y social que puede tener el uso pleno del suelo y la transformación tecnológica. Aquí analizo cuáles son las limitantes y cuáles las soluciones, e incluyo el rol que puede tener YPF”.
Con este presentación, Marcelo Bachur nos envió la siguiente nota, que publicamos porque nos resultó inspiradora y bien fundamentada en muchos casos. Si soñar no cuesta nada, este ingeniero agrónomo lo hizo en grande. Pero sobre todo, lo hace pensando en la gente y su radicación en las zonas rurales, con buenas retribuciones salariales y un activo rol reservado a las mujeres.
Finalmente Bachur lo que escribió es un ambicioso plan de desarrollo agropecuario nacional, con impacto directo en la calidad de vida de muchísimos compatriotas. ¡Cómo no íbamos a publicarlo!

El Futuro del Empleo Argentino: Mientras la discusión económica nacional suele girar en torno a variables financieras, una investigación técnica profunda revela un potencial subestimado: la capacidad de la tierra argentina para convertirse en la mayor usina de empleo genuino del Cono Sur. El aprovechamiento pleno de la aptitud del suelo no es solo una meta productiva; es, ante todo, un ambicioso plan de estabilidad social y arraigo territorial.
La Frontera Indómita: El Salto hacia las 240 Millones de Toneladas
El motor principal de esta revolución es la agricultura. Si hoy Argentina se debate en la zona de las 130-140 millones de toneladas (dependiendo del humor del clima), el uso pleno del suelo proyecta un horizonte de 240 millones de toneladas anuales. Este crecimiento del 77% no es una expresión de deseos, sino el resultado de tres movimientos tácticos:
Expansión de la Frontera Productiva (Suelo y Secano): De las 68 millones de hectáreas con aptitud agrícola, actualmente se utilizan cerca de 42 millones. El aprovechamiento de las 26 millones de hectáreas restantes (principalmente en zonas mixtas de la Región Pampeana, NEA y NOA) mediante rotaciones inteligentes y cultivos de cobertura, permitiría sumar volumen sin degradar el recurso.
La “Inmunidad” Climática: El Riego Suplementario. La gran limitación histórica ha sido la variabilidad de las lluvias. Al incorporar riego tecnificado, la productividad por hectárea en la Zona Núcleo (Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe) dejaría de oscilar bruscamente. En maíz se podría alcanzar techos estables de 14 a 16 toneladas por hectárea. En trigo, la expansión hacia el sur de Buenos Aires, con apoyo hídrico, aseguraría campañas récord de 25 millones de toneladas.
El Cierre de la “Brecha de Rendimiento”: Argentina produce hoy, en promedio, un 30% menos de lo que su suelo permitiría si se aplicara el paquete tecnológico completo (fertilización balanceada y genética de precisión). El uso pleno implica que cada lote reciba exactamente lo que necesita. En soja, el objetivo es estabilizar el promedio nacional por encima de los 3.500 kg/ha. El Girasol y Sorgo recuperarían protagonismo en suelos de menor aptitud (Clase III y IV), aportando volumen a la industria de aceites y bioenergía.

La Clave del éxito: Este incremento en el volumen agrícola es el que tracciona la necesidad de los 180.000 nuevos puestos en logística y transporte ferroviario, además de proveer la materia prima para una industria de biocombustibles que podría abastecer a todo el transporte de carga nacional.

Más allá de la cosecha: Una fábrica de 1.2 millones de puestos de trabajo
La investigación proyecta que el paso de la explotación actual hacia una frontera técnica optimizada demandaría una fuerza laboral masiva. Se estima la creación de 350.000 nuevos puestos de trabajo directos, que a su vez traccionarían unos 875.000 empleos indirectos. En total, más de 1,2 millones de argentinos encontrarían su sustento en esta nueva matriz agroindustrial.
Este salto no se basa en el trabajo manual tradicional, sino en la tecnificación del interior. La demanda se divide en tres frentes críticos:
- Tecnología y Precisión: El despliegue de riego tecnificado en 2 millones de nuevas hectáreas requiere un ejército de ingenieros hídricos y técnicos electromecánicos. Solo la instalación y el mantenimiento de pívots generarían 40.000 empleos técnicos especializados.
- La Nueva Frontera Forestal: La gestión de 34 millones de hectáreas bajo sistemas silvopastoriles (MBGI) demandará 80.000 trabajadores rurales permanentes, desde genetistas hasta operarios de maquinaria de raleo.
- Logística y Valor Agregado: Para mover 240 millones de toneladas de granos, la red ferroviaria y los puertos necesitarían 180.000 trabajadores adicionales en construcción y operación logística.

Los Nuevos Perfiles: ¿Quiénes trabajarán en el campo del 2035?
El “nuevo campo” demanda habilidades que rompen con el estereotipo del peón rural. Los perfiles con mayor crecimiento serán:
- Analistas de Datos Agrícolas: Profesionales que interpretan mapas de rinde y sensores de suelo para optimizar cada gota de agua y gramo de fertilizante.
- Operadores de Drones y Robótica: Encargados del monitoreo de plagas y la aplicación dirigida, reduciendo el impacto ambiental.
- Técnicos en Bioenergía: Operarios de plantas de biogás y biomasa que transformarán los residuos de la cosecha en electricidad para los pueblos locales.
- Gestores de Certificación Sustentable: Expertos en normativas internacionales que aseguren que la carne y la madera argentina cumplen con los estándares de “deforestación cero”.

El Rol Decisivo de las Mujeres Rurales
Uno de los cambios más disruptivos de este plan es la feminización de la tecnología agraria. Históricamente relegadas a tareas administrativas o de subsistencia, las mujeres rurales aparecen como las principales protagonistas de la digitalización del agro.
Liderazgo Tecnológico: La investigación señala que las mujeres ocupan cada vez más roles en laboratorios de biotecnología, monitoreo remoto y gestión de trazabilidad alimentaria.
Equidad y Arraigo: Garantizar empleo calificado para las mujeres rurales es la llave maestra para frenar el éxodo de las familias hacia las grandes ciudades, consolidando núcleos urbanos más equitativos y prósperos.

El “Efecto Multiplicador”: Cómo el Suelo Inyecta 14.000 millones de dólares al Consumo
El éxito de este plan no se mide solo en toneladas exportadas, sino en el poder de compra que genera. La investigación estima que el uso pleno del suelo provocaría un shock de ingresos sin precedentes, con una inyección anual de 14.070 millones de dólares en concepto de nuevos salarios agrícolas, industriales y de servicios.
La Calidad del Ingreso: Del Peón al Tecnólogo: A diferencia del esquema tradicional, la transformación hacia la Agricultura 4.0 y los Sistemas Silvopastoriles eleva el piso salarial. Un operario de riego tecnificado o un analista de datos satelitales percibe ingresos entre un 40% y 60% superiores al promedio rural actual. Masa Salarial Directa: Los 350.000 nuevos empleos directos generarían, por sí solos, unos 4.620 millones de dólares anuales.
El Consumo en el “Interior Profundo”: El verdadero impacto macroeconómico reside en la localización del gasto. El 70% de estos salarios se vuelca de manera inmediata en las comunidades de origen. Esto permitirá una dinamización del Comercio. Ciudades como Pergamino, Balcarce o Curuzú Cuatiá verían florecer sus sectores de servicios, construcción y comercio minorista. Masa Salarial Indirecta: El empleo traccionado (logística, talleres, software, comercio) sumaría otros 9.450 millones de dólares anuales al ingreso nacional.
Impacto en las Arcas Públicas y el PBI: Este incremento del ingreso asalariado agregado tiene un efecto directo en la solvencia del Estado: En materia de Recaudación Previsional, al tratarse mayoritariamente de empleos formales vinculados a grandes planes de inversión (Riego, Ley 25.080 de Bosques), aumenta la base de aportes a la seguridad social.
Crecimiento del PBI: Solo por el consumo derivado de estos nuevos salarios, se estima un crecimiento adicional del PBI de entre el 2,8% y el 3,5%.
Buenos Aires: El Imán de Ingresos: En la Provincia de Buenos Aires, el impacto es masivo debido a la densidad de su red urbana. La nueva masa salarial provincial de 5.200 millones de dólares equivale a financiar, vía consumo privado, el presupuesto anual de infraestructura de decenas de municipios, reduciendo la dependencia de las transferencias centrales.

El “Techo de Cristal”: Las cuatro Limitaciones que Frenan el Potencial Argentino
Para que este mapa de prosperidad no quede en una simple expresión de deseos, la investigación identifica cuatro barreras estructurales que hoy actúan como un freno de mano para la producción y el empleo.
El Riesgo Climático y la Deuda del Riego. La Limitación: Argentina sigue siendo “lluvia-dependiente”. Las sequías cíclicas no solo destruyen cosechas, sino que quiebran la cadena de pagos y destruyen empleos rurales de un día para el otro. Actualmente, menos del 5% de la superficie cultivada cuenta con riego artificial.
La Solución: Ejecutar el programa “Argentina Irrigada”. Se requiere una inversión de 3.232 millones de dólares para duplicar la superficie bajo riego tecnificado (pívots y goteo). Esto permitiría “desestacionalizar” el trabajo rural, convirtiendo empleos temporarios en puestos fijos durante todo el año.
El “Costo Argentino” y el Déficit Logístico: La Limitación: Mover un camión de granos desde el norte del país hasta los puertos de Rosario o Quequén puede ser más caro que el flete marítimo hasta China. La dependencia del camión (80% del transporte) encarece el producto y degrada las rutas.
La Solución: Revolución Ferroviaria y Fluvial. Es vital recuperar los ramales de carga (Belgrano y Urquiza) y profundizar el dragado de la Hidrovía a 40 pies. El objetivo es que el tren sea la columna vertebral del transporte de larga distancia, dejando al camión para la “última milla”, lo que bajaría los costos logísticos un 30%.
La Brecha de Conectividad y Tecnología: La Limitación: La “Agricultura 4.0” (drones, sensores, Big Data) es imposible sin internet. Gran parte del interior profundo sufre de “zonas muertas” de señal, lo que impide que un joven profesional pueda operar tecnología de precisión en el lote.
La Solución: Conectividad 5G Rural. El Estado y los privados deben coordinar el despliegue de infraestructura digital como un servicio esencial. Sin fibra óptica y señal en el campo, el talento joven seguirá migrando a las ciudades.
La Inseguridad Jurídica y la Falta de Crédito: La Limitación: Transformar un campo ganadero tradicional en un sistema silvopastoril o instalar un equipo de riego requiere inversiones que se recuperan en 5 a 10 años. Sin estabilidad macroeconómica ni créditos a tasas razonables, el productor prefiere no arriesgar.
La Solución: Seguros Multirriesgo y Créditos de Fomento. Crear marcos legales de largo plazo (como la Ley de Inversiones Agrodustriales) que garanticen que las reglas del juego no cambiarán. El uso de los Bonos de Carbono podría ser una fuente de financiamiento verde para los productores que adopten sistemas sostenibles.

El Salto al Desarrollo: Hacia un PBI Per Cápita Federal y Equitativo
El impacto más profundo de esta transformación no es solo el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, sino cómo se reparte esa riqueza en el mapa. Históricamente, Argentina ha sufrido una macrocefalia económica: un AMBA que concentra servicios y consumo, frente a un interior que produce pero no siempre retiene el valor.
El Cierre de la Brecha Norte-Sur: Actualmente, el PBI per cápita de la Ciudad de Buenos Aires es entre 3 y 4 veces superior al de provincias del NEA o NOA. Con el uso pleno del suelo y la inyección de 14.070 millones de dólares en salarios tecnificados:
Convergencia de Ingresos: Se estima que el PBI per cápita de las regiones productivas (Mesopotamia, Región Pampeana y Valles Irrigados) crecería a un ritmo del 5% anual, por encima de la media nacional.
Nuevas Clases Medias Rurales: Un operario de maquinaria de precisión en Trenque Lauquen o un técnico forestal en Virasoro (Corrientes) alcanzaría niveles de ingreso y calidad de vida equiparables a un profesional de clase media alta en CABA, pero con un costo de vida significativamente menor.

Buenos Aires: De la Capital al Interior Provincial: Dentro de la provincia de Buenos Aires, el impacto sería un espejo de este reequilibrio:
Municipios del Interior: Ciudades como Balcarce, Olavarría o Pergamino verían un incremento del PBI per cápita local de hasta un 25% en una década.
Despresurización del Conurbano: Al generarse empleos de alta remuneración en el interior provincial, se reduce la presión migratoria hacia el Gran Buenos Aires. Esto permite que la inversión pública en el Conurbano se destine a mejorar servicios existentes en lugar de correr tras una demanda habitacional infinita.
El Indicador del Bienestar Regional: El aumento del ingreso agregado transforma el paisaje social:
Servicios Privados: El mayor poder adquisitivo en los pueblos atrae inversiones en clínicas privadas, centros educativos y oferta cultural, servicios que hoy suelen estar centralizados en las capitales.
Valor Inmobiliario: El valor de la tierra y de la propiedad en las ciudades del interior se fortalece, creando un círculo virtuoso de ahorro e inversión local.

YPF: El Motor Energético y Tecnológico de la Transformación Rural
En este escenario de “uso pleno”, la empresa de bandera YPF asume un rol protagónico que trasciende los hidrocarburos. Su red de YPF Agro, con más de 100 centros de distribución en todo el país, se convierte en la infraestructura crítica para sostener el salto productivo.
Energía para el Riego y la Maquinaria: La expansión de 2 millones de hectáreas bajo riego y el movimiento de 240 millones de toneladas de granos demandarán un salto masivo en el consumo de energía.
Gas y Electricidad: YPF Luz y el desarrollo de gasoductos regionales permitirán llevar energía barata (proveniente de Vaca Muerta) para alimentar las bombas de riego tecnificado en el interior de Buenos Aires, Córdoba y el NEA.
Logística de Combustibles: La optimización de la red de distribución para que el diésel llegue a precio competitivo a la “última milla” del lote es vital para bajar los costos de producción.
Fertilizantes: Nutriendo el Suelo (Profertil): Para alcanzar las 240 millones de toneladas sin agotar los Molisoles, la reposición de nutrientes es innegociable.
Soberanía en Fertilizantes: A través de Profertil (sociedad de YPF), la ampliación de la capacidad de producción de urea y fertilizantes nitrogenados permitiría abastecer la demanda interna sin depender de las importaciones, asegurando que el productor tenga el insumo en tiempo y forma.
YPF Agro y la Agricultura 4.0: Los centros de YPF Agro dejan de ser meros depósitos para transformarse en hubs de servicios tecnológicos:
Canje de Granos por Tecnología: YPF facilita el acceso a equipos de riego y maquinaria de precisión mediante el canje por cereal, financiando la transformación del productor PYME.
Manejo de Datos: La empresa puede liderar la creación de una plataforma de Big Data agrícola que integre información climática y de suelos, brindando asesoramiento de precisión a cada cliente de su red.
Biocombustibles: El Cierre del Círculo Virtuoso: YPF es el principal comprador de bioetanol y biodiésel del país.
Valor Agregado en Origen: Al fomentar plantas de biocombustibles cerca de las zonas de producción, YPF ayuda a transformar el grano en energía allí mismo. Esto reduce la huella de carbono de la logística y crea empleos industriales en pueblos rurales.

Reflexión Final: El País que Viene
Argentina tiene ante sí la oportunidad de dejar de ser un país de “ciudades puerto” para convertirse en un país de ciudades productivas. El uso pleno del suelo no es solo una planilla de Excel con más granos y vacas; es el motor de una nueva equidad territorial.
Al final del camino, el éxito de este plan se verá en los ojos de un joven que elige quedarse en su ciudad natal porque allí tiene el mismo -o mejor- futuro que en cualquier gran metrópoli. La tierra argentina ya no es solo pasado y tradición; es la plataforma de despegue hacia un PBI per cápita digno de un país desarrollado. Superar estas limitaciones no es solo una tarea del gobierno de turno, sino un acuerdo estratégico entre el sector público y privado. Resolver el riego, la logística y la conectividad es, en última instancia, invertir en la creación de 1.2 millones de empleos. La tierra ya hizo su parte; ahora le toca a la infraestructura.




