“Hay que animarse y salir a contar qué hacemos y cómo trabajamos con las aplicaciones (de fitosanitarios). Vamos a tener respuestas mejores y peores, pero para mí es la única forma, hacerlo una y otra vez”, dice Mariano Luna, ingeniero agrónomo especialista en bichos de campo (entomólogo), estudioso de la calidad de aplicaciones y fanático de poder explicar, con palabras sencillas, de qué va el asunto de mantener las plagas a raya. En el capítulo 65 de El podcast de tu vida (grabado en enero de 2023), contó por qué, un geselino criado entre bosques y al lado del mar, eligió el ámbito rural como medio de vida. En la charla, arma un podio de las tres plagas complicadas, temibles o posiblemente temibles, habla de su pasión por la cocina y por coleccionar comics.
“Ingeniero agrónomo, gracias a mis padres” dice en su cuenta de X. Luna nació en Villa Gesell, estudió Agronomía en Balcarce, estuvo más de una década en el INTA, luego tuvo un paso por la actividad privada y hoy está nuevamente en el INTA Pergamino. “Muchos de mis amigos hacían surf o bodysurf, a mí me gustaba el fútbol y la pesca, hasta pesqué federado”, recuerda. Y confiesa: “Mi plan b era ser médico… pero me tiraba más el campo”.
-Naciste en Villa Gesell, ¿Cómo fue esa infancia?
-Una infancia muy linda. Yo vi crecer una parte de ese Gesell. Quienes han estado ahí, mi casa paterna está frente al boulevard principal, a doce cuadras de la playa. Y eso, cuando era chiquito, era todo arena. Había un bosquecito frente a mi casa. Hoy todo eso ha crecido, tenés una avenida, un corralón, locales, etc. Y andábamos entre los médanos. El pinar lo tengo a dos cuadras. Viste que las cuadras de Gesell no son cuadras comunes, son más largas que anchas. Hay cuadras de 300 metros de largo. Sí, crecí entre pinos, aromos y arena.
-¿Y qué hacías? Metías deporte marítimo, tipo surf…
-El surf y winsurf siempre estuvieron ligados a Villa Gesell y tenía muchos amigos vinculados al bodysurf, pero a mí me gustaba jugar el fútbol. Se armaba un potrero en cualquier lado porque era todo arena. Jugábamos en la playa. Siempre fui un patadura, pero también amigos de mi grupo buenos, incluso mi hermano llegó a probarse en Boca en la época de Tévez. Había gente que jugaba bien.
-Y vos te encargabas de destruir toda esa bonanza…
-Bueno, yo fui muy útil. Era la comparación. Eso no, eso sí. Yo era el no (se ríe).
-Yo he dicho acá que mi deporte era el básquet y cuando jugaba al fútbol, era como Blas Giunta, lo mío era destruir…
-Yo soy de Estudiantes de La Plata. Pero a mí me gustaba el 4 de Boca, el “Chiche” Soñora. Y después sí, pesca. Siempre estuve asociado al Club de Pesca, Caza y Náutica de Gesell. Creo que sigo siendo socio honorario. Mi papá sigue pagando la cuota familiar. Pesqué federado y esas cosas. Hasta que tuve que elegir entre salir los sábados a la noche o competir los domingos a la mañana con la pesca y bueno… ganó la vida nocturna.
-¿Y cómo llega el campo a tu vida?
-La familia de mi madre tiene un campo de cría en la zona de Maipú, Buenos Aires, y nosotros siempre pasábamos cuando teníamos unos días. Entonces me acuerdo de chico en el campo. Me acuerdo que tenía 9 años y fue gente del INTA que tenía la agencia de extensión en Maipú a hacer un recorrido, y que quedé impactado con lo que sabían y le pregunté a mi abuela “¿y estos quiénes son?”. “Son ingenieros agrónomos”, me dijo. Y le dije: “Yo quiero ser ingeniero agrónomo”. Desde entonces quedó hasta terminar el secundario. Sí cambié porque me iba a dedicar a la ganadería.
-¿No tenías un plan b?
-Había un plan b. Era ser médico. Capaz algún día me arrepienta. Me gustaba mucho pero me tiraba más el campo.
-Raro que no hayas rumbeado para la veterinaria.
-Yo me imaginaba vinculado a la ganadería porque el campo de mi abuelo era ganadero. Yo decía que iba a volver a la zona. Pero cuando entré en la facultad de Balcarce, ahí empecé a ver la parte agrícola y me empezó a gustar mucho más eso que la parte ganadera. Y dentro de esa parte, cuando empecé a meterme en zoología agrícola, control de insectos, me gustó más todavía, tanto que hice la tesina en entomología con Dora Carmona (N de la R: Jefa de Grupo de Sanidad Vegetal EEA Balcarce, Universidad de Mar del Plata). Por lo menos me quería sacar las ganas de investigar, para ver si me gustaba.
-Me interesa mucho cómo no cambia la idea inicial que uno tiene antes de empezar la carrera, y después conoce profesores, materias, orientaciones. Pasan cosas en el transcurrir de la carrera…
-Mirá, yo siempre digo lo mismo: mi papá es albañil, entonces, había que terminar la carrera y laburar para que mi viejo esté más tranquilo. Yo ya tenía un plan de hacer algo de asesoramiento ganadero, para la zona de Madariaga, y justo cuando estoy terminando la tesina mi advisor, Dora Carmona, me dice que había una beca en Pergamino con (Nicolás) Iannone. A él lo teníamos del sistema de alerta de plagas. Me sugiere que me presente, ¿qué iba a perder? Mandé los papeles y acá estoy, o estuve 17 años. (N de la R: al momento de la nota Mariano estaba en Rizobacter. Actualmente, hace un año volvió a INTA).
-¿Qué te gusta de tu trabajo, de lo que hacés en tu laburo?
-Más que la investigación o la experimentación adaptativa, a mí lo que más me gusta es la transferencia. Tratar de explicar en forma sencilla cosas que a veces no están muy claras. Eso fue lo que más me gustó siempre. Yo en INTA entré como investigador, pero netamente me dediqué a la extensión. Me resultó más atractivo tratar de traducir de la manera más sencilla cómo se tienen que hacer las cosas en manejo de plagas y calidad de aplicación. Vivo pensando “¿cómo explico mejor algo?”, sin dejar de entender que hay muchos años de desarrollo detrás. Sea de un producto o de la calidad de aplicación. Ese es mi afán. Es hasta más social si se quiere.
-¿Qué mirada tenés de cómo se trabaja hoy en el control de plagas? ¿Qué se hace bien? ¿Qué falta?
-Yo creo que Argentina tiene el potencial de ser líder mundial agronómico. No me quiero desviar del tema político. Pero hay cuestiones que nos superan que no nos dejan poner el foco en poder ir por el manejo integrado de plagas. Me gustaría diversificar más. Hacer un control más etológico de algunas plagas. Me pueden decir “claro Mariano, te compro que la hembra del bicho torito sale en enero y va a ir a buscar gramíneas, entonces yo alrededor del cultivo de maíz le pongo gramíneas y no te va a tocar el cultivo”. Sí, claro. Pero hay un contexto que te pone un freno. No puedo diversificar porque donde me corro un poco de una programación me fundo. Hoy el ingeniero, el asesor, está muy preparado. Tenemos productores muy ávidos que te llaman, te preguntan. Tenemos un potencial. Donde hay que mejorar es en la transferencia, porque creeme que la investigación básica en lo que yo hago ya está hecha. Los umbrales de daño están, los productos que hay que usar están, también los momentos están. Falta ir refrescando conceptos que desde los 80s y 90s están. ¿Cuándo monitorear? ¿Cómo monitorear? ¿En qué momento controlar? Hoy, en entomología, eso está. El 90% de las plagas ya las conocemos.
-¿Y en maquinaria o tecnología de aplicación de seguimiento, tratamiento? ¿Qué destacarías de lo que hay hoy?
-Hoy lo lindo es que la tecnología es tan abundante que hasta te abruma. Hay una sobre oferta en calidad de aplicación. La gente no sabe qué boquilla agarrar. Pero hoy están las herramientas. Tenés que te corten pico por pico, que te miden con precisión la calidad de aplicación. Estamos en el momento óptimo en el que está todo. Claro, hay que implementarlo después. La clave es no volverse loco con la cantidad de información que hay. Hay tres o cuatro pautas que respetar. Pero la tecnología que hoy maneja Argentina, sobre todo cuando te vas de la zona núcleo a las zonas donde tenés que ser muy preciso para producir bien y ser rentable. Ahí tenés que ajustar todo porque si te corrés te vas de los costos. Hoy tenés todo lo que son aplicaciones selectivas. Estamos aplicando sobre una planta, eso es hermoso, fantástico, no estamos desperdiciando producto.
-Me gustaría que me armes un podio de las tres plagas que más te preocupan, o que más daño hacen…
-La plaga más grande que tenemos de las que más conocemos, la más importante, y creeme que es un problema enorme, es spodóptera frugiperda o gusano cogollero. Es una bestia. La diseminación, la adaptabilidad, la rápida generación de resistencia a moléculas que tiene, es increíble. Ese es mi número 1. Yo siempre digo, el que controla bien spodóptera frugiperda, chapeau, porque es una plaga con un potencial increíble. Después, si tengo que seguir en el podio, espero que la mosca blanca no decida invadir la soja definitivamente porque nos la vamos a poner de sombrero para controlarla. Es una plaga con un potencial biótico una generación de resistencia increíble. Y el tercer lugar del podio es una plaga latente, que no ha explotado pero está, son las chinches. son problemáticas porque las subestimamos. Nosotros vivimos subestimando el problema de chinches. No se aprendió a monitorear bien.
-¿Cómo analizás el tema aplicaciones y la gente? Lo que se dice, lo que es verdad, lo que no…
-Yo voy a hablar de lo que podemos hacer. Lo que nos ha faltado es salir al ruedo, involucrarnos más. No tener miedo a explicar más nosotros de qué va la cosa. No sé, Centros de ingenieros agrónomos, escuelas de graduados, facultades… Vayamos más a lugares donde nos van a criticar, a cuestionar, muchas veces sin fundamentos, pero escondernos es el peor problema. Hay que salir más. Tenemos que estar más en contacto con las nuevas generaciones, explicarles cómo trabajamos. No son el enemigo. Te puedo asegurar que hay muchos ingenieros a los que les he explicado 10 veces cómo monitorear una plaga y a la vez 11 me dicen “ah, así era”. Bueno, esto es igual. Hay que replicar las cosas hasta que queden. No hay otra que laburar y salir al frente.
-Bueno, llegamos al tirando paredes, el pin-pong de El podcast de tu vida. La primera pregunta es: ¿Qué hacés para despejar tu cabeza? Venís de un día lleno de plagas, spodóptera te la dio en la pera, ¿Tenés algo que te resetee?
-Tengo dos. Cocinar me encanta, soy fanático. Y debo ser el socio número 1 de las plataformas para ver series. Me encanta mirar series. Cuando puedo, me encantan las de policiales, ciencia ficción, es mi lugar de reseteo.
-¿Y alguna que tengas para recomendar?
-He visto muchas. Pero “El Señor de los anillos”, va. “Juego de Tronos”, también. Pero también documentales, vi “Los entresijos de la FIFA”.
-¿Y en la cocina? Si voy a visitarte a Pergamino, ¿tenés alguna especialidad?
-Soy muy bueno haciendo locro. Me jacto de eso.
-Bueno, voy a ir en invierno entonces…
-Acá hay gente que te escucha que da fe de lo bien que me sale. Y lo hago muy rápido. También te puedo hacer pastas caseras sin problemas, me defiendo. Y si bien yo soy team verano porque los insectos están con el calor, las comidas que hago son más de invierno. Mi cocina fuerte es cuando hace frío. La ensalada se la dejo a mi señora. Pero lo que es olla te la dejo. Y ojo que también le hago a lo dulce. Tartas y demás. El otro día me puse a hacer los libritos… espectacular. Me comí como tres docenas solo.
-Si estoy haciendo dieta no paso entonces…
-No, no conocemos esa palabra en casa (se ríe).
-¿Algún país o ciudad que te gustaría conocer y por qué?
-Me gustaría conocer Inglaterra y Japón. Están ahí. Algún día en Navidad me gustaría conocerlos. De chico me gustaba la animación japonesa. Dragon Ball Z, todo eso.
-¿Y algún lugar donde sí hayas estado y recomendarías?
-Además de casi cualquier lugar en Argentina, me saco el sombrero ante Nueva York. Te vuela la cabeza si tenés la mente abierta. Miami también. Pero me quedo con NY. Me sentí tan cómodo cuando he ido… Me han contado que Chicago es muy linda. Pero no fui.
-¿Algún súper poder que te gustaría tener y por qué o para qué?
-Como dijo Batman alguna vez… no te olvides que soy ávido lector de comics, coleccionista también. Me encantaría volar.
-¿Qué coleccionás de comics?
-Compraba revistas originales por internet. Tanto tanto de manga como de Marvel o DC. Tengo la serie original de cuando Marvel se enfrentó a DC. Está en inglés. Es más, eso no lo tengo en casa, están en Villa Gesell, en la casa de mi mamá. Cuando van mis hijos lo quieren agarrar y les digo, “con cuidado” (se ríe). Hoy le aflojé un poco, pero debo tener allá medio armario lleno de comics.
-La última. Si te dejaran viajar en el tiempo, ¿a dónde irías?
-Me gustaría volver a la universidad porque la pasé tan lindo… la disfruté muchísimo. La volvería a hacer mil veces, con un grupo hermoso de gente.
-¿Qué tema elegís para cerrar la nota?
-Podría ir con (Ricardo) Arjona, que me gusta, pero tengo varios detractores… pero no, voy a elegir “La Grange” de ZZ Top. Ese me encanta.