En medio de datos certeros y reales, hay por estas horas muchos rumores en el negocio de la carne. Los vamos a exponer aquí con el riesgo de que alguno de ellos resulte exagerado o quizás sea falaz. Pero en ese caso no habría problema: el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, o su jefe/pariente Juan Pazo pueden salir a explicar la situación. Como se dice, aclarar los tantos. También puede hacerlo el presidente del Senasa, Pablo Cortese, quien guarda un interminable silencio desde el inicio de su gestión, mientras soporta los embates de una interna feroz dentro de su organismo. En criollo, le están serruchando el piso.
Un dato certero es que el Senasa decidió el otro día publicar en el Boletín Oficial una norma flexibilizando el ingreso de carne con hueso (la que conlleva peligro de trasladar el virus de la fiebre aftosa) al sur de la Barrera Sanitaria del Río Colorado, que preserva la zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. La medida, esto es historia vieja, duró apenas unas horas, y hasta el mismísimo jefe de Gabinete, Guillermo Francos, tuvo que salir a calmar a los gobernadores de la Patagonia, que por esas horas le tenían que “prestar sus votos” al gobierno en el Congreso para la aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario.
Una metida de pata semejante, en otro momento, con un gobierno algo más serio que el actual, le hubiera costado el puesto a algún funcionario, al menos de segunda línea. Pero aquí por ahora no pasó nada de nada: de inmediato en Senasa se redactó otra resolución para postergar por 90 días la vigencia de esa perforación de la barrera sanitaria, mientras se prometía crear una comisión con las provincias patagónicas para analizar un asunto sobre el cual la Patagonia tiene posición tomada desde hace décadas: allá no quieren que ingrese ni un gramo de carne con hueso desde el norte del país.
¿Por qué Senasa entonces lanzó una medida inconsulta y a sabiendas de qué se iba a producir la reacción que se produjo? O mejor dicho, ¿quién se la pidió? Algunos especulamos inicialmente con que apuntaba a tratar de bajar los precios de la carne en la Patagonia, pero eso no logró convencernos de todo, especialmente porque la gestión de Javier Milei ya ha dado suficientes muestras de que las dificultades de la población para acceder a alimentos básicos le importa poco y nada.
¿Entonces? ¿Por qué firmó Cortese tan osada resolución? ¿Se la pidió el ministro Federico Sturzenegger, quien viene siendo casi su único soporte político dentro del gobierno? Porque ya está claro que en Economía -de quienes depende- no lo bancan demasiado. Como hizo con el resto de todas las áreas productivas, Juan Pazo intervino el Senasa colocando allí como gerenta ejecutiva a María Eugenia Barbieri, quien ahora promueve a viva voz el reemplazo de Cortese por el director de Inocuidad, Jorge Grant.
Hay que prestar atención a una serie de detalles. Esa mañana del 18 de marzo, ni bien se conoció por el Boletín Oficial la norma que pretendía derruir la barrera sanitaria contra la fiebre aftosa, los primeros en salir a felicitar al gobierno por la iniciativa fueron los empresarios del rubro frigorífico. Uno de los que más rápido lo hizo fue Mario Ravettino, presidente el Consorcio de Exportadores ABC, que tampoco es muy afecto a hace declaraciones. “Es una decisión que esperábamos hace tiempo. La restricción era anacrónica. Era algo obsoleto que no se pudiera comercializar cortes envasados en esa región”, exageró.
En rigor, no se recuerda en los últimos 20 años de historia ningún comunicado concreto del Consorcio ABC respecto de la Barrera Sanitaria. Los principales reclamos contra ese escollo sanitario al comercio siempre surgieron desde los ganaderos de La Pampa, interesados en colocar sus costillares por los altos precios que el asado tenía en la región protegida, y que podía llegar a valer hasta 20.000 pesos por kilo, mientras que en el norte se pagaban unos 10.000 0 12.000 pesos.
En este punto hay que hacer una aclaración necesaria, porque muchos parecen haber olvidado que la única restricción de ingreso a la Patagonia es para la carne con hueso y no para los costes desosados, que se venden normalmente en la región porque no implican ningún riesgo sanitario. Lo que no entra es el asado o los lechoncitos de Córdoba, salvo los que Cristina Kirchner se hacía llevar a El Calafate violando las normas, como admitió aquel día en que dijo que la carne de cerdo era afrodisíaca.
En fin, conjeturemos: ¿Por qué razón habrán salido Ravettino y otros integrantes de la prole frigorífica a bancar tan rápidamente esa apertura del mercado patagónico? ¿Acaso habrán sido ellos los que pidieron a Cortese por esa reforma? Es cierto que con la caída de las exportaciones que s eregistra actualemnte necesitan de otros mercados donde colocar sus excedentes de producción, y vender el asado en la Patagonia les vendría bien para una mejor integración de la media res. Pero es un mercado demasiado chico (con pocos consumidores) como para despeinarse tanto y desatar discusión semejante.
Los supermercados evalúan importar asado de Brasil.
De hecho en la zona patagónica donde el kilo de asado vale $ 22.000.- , La Anónima ya ofrece asado brasilero a $ 9.000.-— Marcelo Trovato (@TrovatoMOk) March 26, 2025
Entremos ahora en el terreno de las especulaciones, que siempre pueden ser desmentidas sin problemas. Rumores escuchados de diversas fuentes en los últimos días sirven para pensar que podría haber otra razón más poderosa detrás de este posicionamiento de los integrantes del Consorcio ABC a favor del desmantelamiento de la barrera.
Para entender la situación hay que salir de la mirada local para observar toda la región: En pocas semanas más Brasil espera obtener el reconocimiento de país libre de aftosa sin vacunación por parte de la Organización Mundial de la Salud Animal (OMSA), lo que le permitirá acceder al codiciado mercado japonés de carne vacuna. El calendario programado establece al próximo 25 de mayo como el día en el cual la asamblea de OMSA aprobará en París el nuevo estatus sanitario de Brasil, lo que sería formalizado el 29 de mayo. Pero anticipando ese contexto, el presidente Lula Da Silva ya anda viajando hacia el país del lejano oriente para apurar la habilitación.
Japón debería aceptar la carne vacuna brasileña porque ya no tiene excusas para no hacerlo: al ser un país que no vacuna a sus animales contra la fiebre aftosa, solo acepta carne de países con “riesgo cero”. Brasil ofrecería ese riesgo nulo, porque ya van dos años que no aplica la vacuna. Fue una decisión audaz y acaso temeraria la que tomaron para ser “libres sin vacunación”. Como Japón. Como Estados Unidos. Como Corea del Sur.
Y como nuestra querida Patagonia.
Ahí está el yeite: Los frigoríficos brasileños, al ser reconocidos por la OMSA como libres sin vacunación, ya podrían comenzar a exportar todo tipo de cortes vacunos (incluyendo el asado) a los destinos prohibidos, como Japón pero también como la región protegida del sur argentino.
¿Se imaginan ese escenario? Los supermercados de la región patagónica ofreciendo asados de Brasil mientras que los frigoríficos del norte argentino mantienen a la vez vedada la posibilidad de vender allí sus costillares. Quizás por eso la premura del gobierno de Milei de nivelar la cancha hacia abajo, vulnerando con carne con hueso la región patagónica protegida. Quizás por ello sea también -para evitarse el papelón- el inesperado apoyo de Ravettino a una “barrera anacrónica”.
Sobre todo porque el directivo empresario tiene información de primera mano para saber la veracidad de los rumores que corren ahora en el mercado. Dicen esas versiones que uno de los socios brasileños del Consorcio ABC, el poderoso grupo Marfrig, ya estaba planeando pedir habilitaciones para vender sus asados en la Patagonia. Agregan los trascendidos que la cadena de supermercados La Anónima, que es fuerte en todo el sur del país y dueña de otro frigorífico socio de la cámara empresaria (Cia Importadora y Exportadora de la Patagonia), ya está pidiendo cotizaciones.
Un dirigente rural consultado para esta columna consideró que las versiones de que Brasil podría vender asado a la Patagonia son absolutamente reales, porque además el negocio podría resultar muy ventajoso: “Dicen que venderían a 9000 pesos el asado al publico. Puede ser porque entre deshuesar o congelar para mandar a China a 6 dólares por kilo, las cuentas dan. Tené en cuenta que en Patagonia el asado vale 20.000 pesos. O sea que hay paño para recorrer”, analizó.
Pero a los frigoríficos argentinos, sobre todo después del 4 a 1 en el Monumental, ¿quién les quita la verguenza si pierden el mercado local en manos de la competencia brasileña?
El USDA proyectó que el 2025 será otro año récord para las exportaciones de carne de Brasil
Por ahora son todas suposiciones y no hay nada concreto. Falta que Brasil sea oficialmente reconocido con el mismo estatus sanitario del que disfruta (o padece, andá a saber) la Patagonia. En el Senasa, por el momento, no conocen de pedidos concretos para ese tipo de exportaciones.
Esta visto que a los funcionarios de Javier Milei el asunto de que el asado brasileño invada las parrillas de Neuquén o Bariloche les importa poco y nada, porque si no harían alguna observación o apunte estratégico sobre el asunto. En cambio, casi a oscuras, prefirieron apuntar a desmantelar las defensas internas, como para permitir a los frigoríficos argentinos salir a defenderse del contraataque brasileño. Todo el mundo sabe que en materia de comercio de carnes los que nos ganan 4 a 1 son ellos. Ahí sí es necesario armar una barrera.
Si a nivel oficial alguien discutiera en serio el asunto, habría que tomarse este plazo de 90 días para discutir con todos los actores (y no solo las provincias patagónicas) qué quiere hacer la Argentina en materia de fiebre aftosa: si quiere seguir a la defensiva y dependiendo de mercados de bajo valor, como China, o asumir una posición mucho más agresiva como la de Brasil, que quiere vender a Japón.
“Brasil avanza. Deja de vacunar y ahora implementa la trazabilidad electrónica total del rodeo en 5 años. Acá seguimos viendo las cosas en base al pasado. Si querés competir te adaptás. Y si no te quedas en el camino”, reflexionó el dirigente ruralista.