En los últimos días tomo relevancia nacional un hecho delictivo sucedido en el este correntino, puntualmente en la zona de La Cruz, a la vera del Río Uruguay. En esa región, los productores ganaderos comenzaron a alertar por un creciente faltante de hacienda de cría, especialmente cuando se hacen los recuentos de ganado.
Allí la producción se realiza en zona de malezales: los pastizales son altos, el terreno escarpado y el manejo de la hacienda es complicado Una de las particularidades de la región es que el conteo real de los animales se hace en la vacunación. Además, con los incendios de 2022 en la provincia, mucha de la infraestructura de la zona se destruyó, sin posibilidades de ser restituida aun, lo que genera imprecisiones en el manejo de los animales, que algunas veces terminan en el campo del vecino, o viceversa. Esto se soluciona habitualmente el un conteo más fino, donde entre los vecinos se restituyen con buena voluntad las cabezas que no corresponden.
En ese proceso, es habitual que un porcentaje ínfimo de la hacienda no aparezca. Ya sea por muertes espontáneas o algún caso de cuatrerismo menor, alguna que otra vaca no aparece a la hora de vacunar, ergo contar.
En este tiempo, ganaderos de esa zona comenzaron a notar que la incongruencia en los números era cada vez mayor. Detectaron que había algo más aparte del faltante puntual: comenzaron a “desaparecer” lotes de a 15, 20, 30 o 40 vacunos en cada recuento. Todos los productores de la zona notaron lo mismo. En esas recolutas (otro término para el recuento) se decía “faltan 20, ya aparecerán en lo de algún vecino”. Pero eso nunca pasó.
A mediados de octubre de 2025, en un operativo policial de Paso de los Libres, se detectó un camión que transportaba hacienda y estaba muy flojo de papeles. Este transportista tenía una diferencia grande entre lo que decía llevar y lo que en verdad había cargado. La modalidad era declarar 15 vacunos en el camión jaula, llevando 25, 30 animales.
Esa fue la punta del hilo que se comenzó a tirar para investigar, hasta dar con una verdadera organización criminal dedicada a la sustracción de vacunos, comercialización y envío a faena. En el medio, claro está, hay fuertes internas policiales, fiscales marcados por ineficientes o cómplices, y productores que denuncian robos de hasta 800 vacas en este último año. En total, en la zona de La Cruz, hablan de faltantes de más de 1.500 vacunos.
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Según explican fuentes a Bichos de Campo, a fines de noviembre se volvió a encontrar a este camión perteneciente al “Grupo Itatí SRL”, constatándose nuevamente diferencias entre los animales transportados y la documentación presentada. A raíz de este hecho, se dio intervención al Fiscal Rural, quien dispuso el secuestro preventivo de la hacienda y del rodado, así como la aprehensión del conductor.
Posteriormente, una inspección veterinaria determinó que los animales también presentaban inconsistencias en marcas y señales respecto de la documentación respaldatoria. A su vez, se verificó que otros animales consignados en la documentación no se encontraban en el establecimiento declarado, desconociéndose su ubicación. Como si eso fuera poco, se detectaron animales provenientes de La Cruz amparados por documentación con observaciones.
Desde ahí se pidieron 5 órdenes de allanamiento al fiscal Facundo Sotelo, de las cuales efectuó solo dos, 30 horas más tarde. Esto enardeció a los productores ganaderos de la zona, quienes creen que este mecanismo, por omisión o deliberado, favoreció a los delincuentes.
Con este escenario, la justicia fue hasta el establecimiento “Don Mariano”, donde estuvieron los policías apostados en los alrededores del campo a la espera de órdenes del fiscal. Por la presión de las asociaciones de productores de Corrientes y del fiscal general, se dictaron las órdenes y se encontraron cargas de animales sin guía, otros movimientos de hacienda y nuevas divergencias documentales.
La modalidad delictiva, en este caso, era la siguiente: Personas alquilaban tierras linderas a la de los productores ganaderos y, aprovechando las dificultades de infraestructura, se instalaban y buscando animales de los vecinos. Por eso nunca aparecían en las recolutas. Esos falsos ganaderos fueron absorbiendo hacienda ajena y sumando propia para poder tener las guías y la documentación a su nombre. En el traslado de la hacienda hacia faena, se llevaban más animales que los declarados, y así iban desapareciendo las vaquitas en cuestión.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir este medio, todo terminaba en frigoríficos de Posadas, provincia de Misiones, utilizando la declaración de faena, cuya vigencia es de 4 días por animal. La hacienda era introducida a faena bajo el mismo número de trámite, y se estima que, por cada vaca declarada, ingresaban hasta 3 más. De esta forma se cierra el ciclo completo, que va desde el campo (ajeno) a la faena. Según estiman en la zona, las pérdidas están valuadas en 2 millones de dólares.
Esta extensa explicación de los antecedentes sirve para entender lo que está sucediendo por estas horas en esa zona de Corrientes. Una nueva fiscal está investigando otro campo del Grupo Itatí, que está a solo 2 mil metros del allanado previamente, donde se encontraron vacunos que no cumplían con las reglamentaciones. También allí apareció hacienda que había sido dada en custodia luego de los allanamientos iniciales, pero sin registros.
Lo que creen es que es parte del mismo entramado, ya que nadie se explica como se realizó el movimiento del ganado en el lote y hacia frigorífico. Lo que se está investigando por estas horas es si es otra organización que opera de la misma forma, o una ramificación de la detectada previamente. Si bien el camión transportista es siempre el mismo, se especula con que pueda haber más, ya que la operatoria excede la capacidad operativa de un solo vehículo.
Otra novedad de las últimas horas, según informó el diario El Libertador, es el decomiso de 330 kilos de carne vacuna sin ningún tipo de marca sanitaria ni de reglamentación.
El pasado martes, sobre la Ruta Provincial N° 22, la policía interceptó una Toyota Hilux que transportaba más de 300 kilos de carne. Según se informó, el producto carecía de control bromatológico y no respetaba las condiciones sanitarias exigidas por la normativa vigente. Además, los ocupantes del rodado no pudieron justificar la procedencia de la carne, lo que motivó la inmediata intervención policial.
Todo esto, además, está fertilizado y condimentado por las bandas provenientes de Brasil que operan delictivamente también en la zona. Lo que creen los productores es que están cercados por los delincuentes. Según cuentan desde la Sociedad Rural de Alvear, cercana a la localidad de La Cruz -epicentro de este abigeato a gran escala-, en los últimos meses creció la cantidad de lanchas que llegan desde ese país con gran armamento para amedrentar a los productores y pobladores, lo que dejó una zona liberada ante el temor. Cruzan, llegan a los tiros, faenan animales y se van. Este proceso, estiman los ruralistas, dejó 35 mil hectáreas que fueron abandonadas por los productores ante el miedo a estas bandas.




