El juez en lo Civil y Comercial de Rosario, Fernando Mecoli, resolvió abrir la quiebra de la empresa Bioceres S.A. a partir de lo solicitado en diciembre pasado por representantes de Moolec, accionista controlante, en diciembre pasado.
La noticia suma un capítulo más al conflicto judicial y personal que mantienen Federico Trucco, ex director de Bioceres S.A., y Juan José Sartori Piñeyro, controlante de Moolec.
En la solicitud presentada por Moolec se indica que el 24 de junio de 2025, Bioceres Crop Solutions (BIOX), sociedad que hasta esa fecha se encontraba bajo el control de Bioceres S.A., “celebró una enmienda contractual con ciertos tenedores de instrumentos de deuda, mediante la cual dichos tenedores renunciaron a determinados eventos de incumplimiento a cambio de ciertas modificaciones contractuales y cambios en la composición del directorio de BIOX”.
En ese marco, Moolec asegura que “las modificaciones introducidas en la composición del directorio derivaron en la pérdida del control de facto que Bioceres ejercía sobre BIOX, lo que tuvo como consecuencia su desconsolidación del nuevo Grupo Moolec”.
Además refiere que la pérdida de control implicó para Bioceres S.A. “la imposibilidad de obtener financiamiento y a la vez acrecentó la caída del precio de la acción de BIOX” y que “las dificultades financieras de la sociedad se originaron fundamentalmente en la significativa disminución del valor de su principal activo –las acciones de BIOX–, lo que generó la imposibilidad de hacer frente a los compromisos de deuda de corto plazo”.
Luego de la cesación de pagos de pagarés bursátiles el pasado 24 de junio, se inició un proceso de negociación con los acreedores tendiente a lograr una reestructuración de la deuda.
Moolec asegura que el 22 de julio de 2025 envió una primera propuesta de pago al comité de acreedores y que luego se reformuló la oferta ante exigencias de los acreedores en cuanto a las garantías ofrecidas.
QUIEBRAMoolec sostiene que, mediante una comunicación cursada a fines de noviembre, los acreedores exigieron nuevas y mejores garantías, pero que, “pese a los esfuerzos realizados por la sociedad, las exigencias formuladas por el comité, consistentes en garantías adicionales, la realización de desembolsos periódicos inmediatos y la fijación de un plazo de repago incompatible con la real capacidad económico-financiera de la sociedad, tornaron inviable cualquier alternativa de reestructuración”.
En ese contexto, solicitó la quiebra de Bioceres S.A. y también de Bioceres LLC, sociedad registrada en Delaware, EE.UU., controlada en un 100% por Bioceres S.A., y de Theo SCSp, fondo constituido en Luxemburgo por Bioceres Group, “recibiendo notificaciones de incumplimiento respecto de su deuda financiera con el fondo Draco I Event Oppotunity Segregated Portfolio, obligaciones ambas garantizadas por la pretensa fallida”.
El origen de la deuda con Draco se remonta a la adquisición financiada, por parte de Bioceres LLC y Theo SCSp, de cuatro millones de acciones de BIOX cada una (es decir, un total de ocho millones de acciones BIOX, mitad adquiridas por Bioceres LLC y la otra mitad por Theo SCSp) a un precio de 18 dólares por acción, operación realizada en octubre de 2022.
El 31 de julio de 2025 Draco ejecutó mediante subasta pública las garantías prendarias constituidas sobre 3,50 millones de acciones de BIOX otorgadas en el marco de la compraventa financiada celebrada con Bioceres LLC, así como sobre otras 3,50 millones de acciones de BIOX prendadas en la compraventa financiada celebrada con Theo SCSp, adquiriendo un total de 6,12 millones de acciones, mientras que el saldo restante fue vendido en el mercado abierto.
Como consecuencia de la ejecución prendaria, se canceló parcialmente la deuda, quedando pendiente de pago la suma de 58,5 millones de dólares en la compraventa financiada con Bioceres LLC y la suma de 61,9 millones de dólares en la compraventa financiada con Theo SCSp. Asimismo, –tal como había informado Bichos de Campo– Draco inició la ejecución judicial contra el garante (Bioceres SA).
El juez indica que Bioceres S.A. no tiene bienes registrales a su nombre, “sin perjuicio de los que puedan incorporarse en razón de la labor investigativa que corresponderá –oportunamente– a la sindicatura, sin perjuicio y de corresponder, de verificar la procedencia de eventuales acciones de recomposición patrimonial (ineficacias concursales o del derecho común) y/o acciones de responsabilidad de los representantes, administradores, terceros, etcétera”.
“Dicha labor investigativa, en el particular contexto que exhibe la presente causa, demandará un escrutinio exhaustivo de la compleja ingeniería societaria y financiera transnacional descripta por la propia fallida en su escrito liminar. Ello impondrá a la futura sindicatura el ineludible deber de rastrear, identificar y, en su caso, cautelar los activos, flujos de fondos y derechos reales o personales que pudieran existir en cabeza de la fallida a los efectos de preservar la integridad del patrimonio desapoderado”, añade.
Según los registros del Banco Central (BCRA), Bioceres S.A. cuenta con una deuda bancaria de 7167 millones de pesos, la mayor parte de la cual corresponde a Santander. Por otra parte, en el Mercado de Valores (MACV) registra una deuda de 915 millones de pesos en concepto de pagarés bursátiles, a la que es necesario sumar otros pasivos financieros y bursátiles.
Voceros de Federico Trucco entienden que Bioceres estaba en condiciones de reestructurar su deuda sin necesidad de declararse en quiebra o de concursarse, algo que atribuyen a una decisión de Moolec fundamentada más en intereses propios que en los de la compañía argentina.





