En plena zona núcleo, donde los mapas de rinde suelen marcar cifras que envidiarían muchos productores de otras regiones, uno se imagina que la agricultura es la única reina posible. Sin embargo, en Morse, un pueblito del partido de Junín, Joaquín Elosegui decidió torcer el rumbo.
“Soy productor agropecuario devenido granjero”, se presenta, con una campera que lleva el logo de su emprendimiento actual: Una gallina y las iniciales “Avícola JC”. Joaquín, aunque sigue sembrando soja, maíz, trigo y cebada junto a su familia, tiene su cabeza desde hace unos años en otra cosa: Los huevos.
La reconversión llegó en plena pandemia. “En el 2020 teníamos la necesidad de hacer algo más, de emprender algún otro proyecto. Nos surgió la idea de poner ponedoras y, gracias a otros granjeros que nos ayudaron mucho con ideas y con abrirnos las puertas de sus granjas, decidimos poner una en Morse. No había en el partido de Junín, así que formamos la primera y única granja de ponedoras”, recuerda.
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La de Joaquín y su familia no fue una decisión improvisada. Venía masticando la idea de darle valor agregado a la producción agrícola y así surgió: “Un poco también era cómo convertir ese grano que tenemos en un producto final. Encontramos en el huevo el producto perfecto para lograr ese objetivo”.
La búsqueda de un lugar dentro del campo derivó en la construcción de la granja en una loma, con tres galpones. “Hoy por hoy tenemos una granja muy linda en Morse. En poco tiempo vamos a tener 50.000 gallinas. Crecimos rápido. No es mérito tener 50.000 gallinas, porque hay productores que tienen muchísimas más, pero sí es mérito haberlo hecho en tan corto plazo, todo a pulmón, a fuerza de esfuerzo y de ganas”, enfatiza.
El contraste no deja de ser llamativo: En el corazón de la zona núcleo, un productor eligió diversificar. “Puedo haber sido una granja de huevos, puedo haber sido una granja de pollos, puede haber sido novillos en un feedlot, puedo haber sido cerdos. Nosotros nos inclinamos por el huevo y la verdad que estamos contentos, porque estamos viviendo un muy buen momento. Es un producto accesible, que la gente requiere mucho”.
La apuesta incluyó también el desarrollo comercial. “Armamos un negocio en Junín, llegamos al público directamente, tenemos un distribuidor que reparte también en la ciudad. Hoy estamos llegando a casi todos los negocios de Junín con nuestro huevo”.
A la hora de definirse, Elosegui ya tiene muchas dudas: “Hoy te digo que soy productor de huevos. Seguimos haciendo agricultura, tenemos maquinaria, cosechadora, tractores, todo el equipo. Pero mi cabeza está puesta en la producción de huevos”.
Mirá la entrevista completa con Joaquín Elosegui:
El crecimiento no se detiene. “La idea es seguir creciendo. No podemos dejar de crecer porque el mercado te lo pide. Cuando tenés un producto de calidad, la demanda siempre está presente y nosotros estamos dispuestos a satisfacerla”.
Ese concepto se refuerza con los números del consumo. “Hace tres años estábamos en 365 huevos por persona por año. Hoy estamos en 382, 384. Y creo que en tres o cuatro años se va a estar en 400 o 420. La demanda cada vez va a ser mayor, y nosotros tenemos que estar creciendo para poder acompañarla”.