Más de 400 trabajadores de la planta de Tapebicuá, en Gobernador Virasoro (Corrientes), atraviesan meses de incertidumbre laboral mientras la fábrica permanece paralizada y los salarios se pagan de manera parcial. Ante la falta de definiciones por parte de la empresa, los operarios resolvieron volver a movilizarse este viernes frente al establecimiento y realizar cortes intermitentes sobre la Ruta Nacional 14, en busca de visibilizar la situación.
La protesta está prevista para la tarde de este viernes 13 en el acceso a la planta. Según adelantaron los trabajadores, la modalidad será la de cortes parciales de media hora por carril, alternando el paso del tránsito. Pero el reclamo podría escalar: si el lunes no hay novedades concretas sobre el futuro de la compañía, analizan avanzar con interrupciones totales de la ruta durante dos o tres horas.
El malestar se arrastra desde hace meses. La fábrica está paralizada y los empleados no trabajan desde mediados del año pasado, aunque formalmente continúan vinculados a la empresa. En ese contexto, desde 2025 vienen cobrando solo el 60% de sus salarios.
“Venimos cobrando ese 60% desde el año pasado. El otro 40%, como quien dice, se lo comió la vaca”, describió Ramón Ramírez a Bichos de Campo, trabajador de la planta con 26 años de antigüedad.
El último pago se realizó el 10 de marzo y correspondió al 60% del sueldo de febrero. En términos concretos, explicó Ramírez, un trabajador promedio está percibiendo alrededor de 800 mil pesos mensuales. “Ese es más o menos el sueldo”, indicó. Hoy, el grueso de los 400 trabajadores está percibiendo entre 400 y 500 mil pesos.
El problema, señalan, es que además del recorte salarial se suma la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en adelante. El acuerdo que existía entre la empresa y el sindicato venció el 28 de febrero y desde entonces no hubo nuevas comunicaciones formales con los empleados.
“Hoy por hoy no sabemos qué pretende hacer la empresa con nosotros a partir del mes que viene. No nos dijeron si van a seguir pagando o no”, relató el operario.
La situación genera un escenario complejo para muchos trabajadores, que tampoco pueden buscar otros empleos formales mientras continúen registrados en la empresa. “Fui a buscar trabajo en la municipalidad, en corralones y en otras empresas, pero no me quisieron tomar porque sigo en blanco en Tapebicuá”, explicó Ramírez.
Según contó, algunos trabajadores jóvenes optaron por renunciar, pero muchos otros prefieren esperar una definición debido a los años acumulados de antigüedad. “Yo tengo 26 años de trabajo y ya voy a cumplir 57. No voy a renunciar”, señaló.
En medio de la incertidumbre también circulan versiones sobre posibles compradores interesados en la planta. Según los trabajadores, en los últimos meses hubo visitas para evaluar las instalaciones, aunque hasta ahora no se concretó ninguna operación.
“Hay compradores que vinieron a ver, pero el problema es que la empresa quiere vender con toda la gente adentro. Y algunos interesados quieren quedarse con menos personal”, comentó Ramírez.
La planta de Tapebicuá se dedicaba principalmente a la producción de tableros fenólicos y placas de madera. La paralización de la actividad forma parte de la crisis más amplia que atraviesa el grupo papelero al que pertenece.
La empresa controlante cambió de manos en 2025, cuando el empresario Esteban Nofal adquirió el control de la compañía que posee la forestadora. El grupo venía atravesando un fuerte deterioro financiero, con caída de ventas, interrupción de la producción y un proceso concursal para reestructurar deudas millonarias.
En ese contexto, la producción de Tapebicuá quedó detenida. Según información presentada ante organismos de control, la facturación de la forestadora cayó más de 70% interanual y la planta permaneció sin actividad, vendiendo solo stock remanente.
Mientras tanto, en Virasoro la preocupación crece entre los trabajadores y sus familias. “Estamos haciendo estas marchas para que se sienta el problema y para que tanto el gobierno provincial como el municipal tomen cartas en el asunto”, explicó Ramírez.
Pese al panorama incierto, algunos operarios todavía mantienen expectativas de que la planta pueda reactivarse, al menos parcialmente.
“Muchos todavía tenemos la esperanza de que esto se reactive, no al cien por cien, pero por lo menos un cuarenta o cincuenta por ciento”, afirmó el trabajador. “Y si el día de mañana me toca a mí el despido, bueno, me iré. Pero lo que queremos es que nos paguen todo lo que nos deben”.
Forestadora Tapebicuá SAU, uno de los mayores aserraderos del país y parte del grupo Celulosa Argentina, anunció que pidió el concurso de acreedores a causa de su “crítica situación financiera” a fines de 2025.
La deuda de la firma, con sede en la localidad correntina de Gobernador Virasoro y especializada en la producción de compensados fenólicos, asciende a los 11.500 millones de pesos. “Nos dirigimos a Ustedes con el objeto de informarles que la sociedad controlada Forestadora Tapebicuá S.A.U. se ha presentado en Concurso Preventivo, conforme a lo establecido por la Ley Nacional N.º 24.522”, indicó la empresa en una carta enviada a la Comisión Nacional de Valores, el 23 de diciembre pasado.




