El gobierno central de China sigue centrado en lograr la mayor autosuficiencia posible de granos forrajeros, pero en la presente campaña el clima le jugó una mala pasada a esa agenda estratégica.
Un informe elaborado por la oficina del USDA en Pekín estima que en 2025/26 China cosechó 301,2 millones de toneladas, una cifra que viene creciendo en las últimas campañas de la mano del crecimiento de la superficie y de la incorporación de tecnología y mejoras agronómicas.
En ese marco, la superficie de maíz transgénico cubre ya 2,0 millones de hectáreas, aproximadamente el 6% de la superficie nacional total de maíz, lo que representa una cifra 1,3 millones de hectáreas más que en el ciclo 2024/25.
“Los comerciantes de granos y las fábricas de balanceados informan que la alta contaminación por fumonisinas en la nueva cosecha de maíz del norte de China ha obligado a retirar del mercado cerca de 30 millones de toneladas de maíz, lo que ha generado una escasez repentina de materia prima para la industria”, señala el informe del USDA.
“Las persistentes lluvias otoñales, desde el verano hasta octubre de 2025, impulsaron el crecimiento de fusarium. Grandes grupos agrícolas, aplicando un estándar de tolerancia casi cero, están rechazando una gran parte del maíz local y algunas plantas han rechazado más del 60% de los lotes analizados. Como resultado, Pekín inició subastas de trigo viejo (de las reservas estatales) y aumentó las ofertas de maíz importado en subastas para satisfacer la demanda de maíz de alta calidad”, añade.
Aunque las cosechas de maíz y trigo acaban de concluir, los precios de estos productos ya se están recuperando, lo que muestra el problema de oferta presente en la nación asiática. La reanudación de las importaciones de maíz ucraniano representan parte de las acciones orientadas a garantizar el abastecimiento interno del cereal.
“Recientemente, las subastas de maíz importado en el noreste de China han reducido los precios internos y se han convertido en un foco clave del mercado. En Liaoning, las subastas recientes de maíz estadounidense, dirigidas específicamente a las fábricas, se vendieron en su totalidad por encima del precio mínimo y con primas en aumento”, apunta el informe.
Los problemas de toxinas en el maíz del norte de China impulsaron la sustitución de ese cereal por trigo en la alimentación animal durante el cuarto trimestre de 2025. “El trigo se ha convertido rápidamente en el principal sustituto en la alimentación avícola debido a su nivel energético cercano al del maíz, su mayor contenido de proteína y su bajo riesgo de toxinas durante la producción y el almacenamiento”, remarca.
Gracias a enzimas como la xilanasa y la suplementación con aminoácidos, la inclusión de trigo en las dietas avícolas ha aumentado del 10% habitual al 20% ó 30% e incluso algunas fórmulas para pollos de engorde han superado este límite.
Para 2025/26 el USDA prevé importaciones china de trigo por al menos 6,0 millones de toneladas versus 4,17 millones en 2024/25. China ha comenzado recientemente a comprar trigo de origen argentino para diversificar su red de proveedores de cereal. En diciembre pasado China también anunció la apertura de su mercado al salvado de trigo ruso.
Por otra parte, las importaciones previstas de sorgo por parte de China son de 7,60 millones de toneladas en 2025/26 versus 5,53 millones en el ciclo previo, mientras que en lo que respecta a la cebada suman 10,5 millones (una cifra similar a la registrada en 2024/25).







