El Consejo directivo de Coninagro, en su primera reunión de 2026, recibió al ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, y le elevó una singular propuesta para crear un “Fondo Anticíclico” al que los product9ores puedan aportar en años buenos para retirar recursos en años de pérdidas por razones climáticas o de mercado.
Los consejeros provenientes de diferentes cooperativas agropecuarias de todo el país, le hicieron llegar a Santilli “distintas propuestas para el agro, con foco en simplificación y armonización tributaria entre niveles de gobierno”, según informó la propia entidad, que aprovechó la reunión para revisar con el funcionario la situación de las diversas economías regionales.
Entre las iniciativas había un “Programa de Financiamiento Estratégico para el Campo, enfocado en riego, malla antigranizo y hacienda, como complemento de las medidas contenidas en el Proyecto de Modernización Laboral”.
Pero además, dentro de un capítulo denominado de “políticas innovadoras para el agro”, se incluyó la sugerencia de crear el “Fondo Anticíclico y de Riesgo Agropecuario”.
¿De qué se trata esta iniciativa? Ante la pregunta de Bichos de Campo, los voceros de Coninagro replicaron que “al agro argentino enfrenta alta volatilidad climática y de precios”, pero no cuenta con un instrumento fiscal que permita suavizar ingresos a través de mecanismos voluntarios de ahorro anticíclico, como sí ocurre en Canadá o Australia”.

En ese sentido, la propuesta elevada a Santilli es la de crear un Fondo de Ahorro Agropecuario con deducción impositiva, en el que “los productores podrán deducir del Impuesto a las Ganancias los montos depositados en una cuenta especial”. Según este razonamiento, los años de buenos precios y alta producción los empresarios del sector tendrán “incentivos a aportar”, ya que en esos ejercicios deberían pagar Ganancias.
Luego, “los fondos podrán retirarse sin penalización” de ese fondo anticíclico en situaciones de sequía, inundación, emergencia sanitaria o fuertes caídas de precios. Es decir, que el productor tendría de donde agarrarse en los llamados “años malos”.
Según las fuentes de Coninagro, este esquema “mejora la resiliencia financiera del productor, reduce la necesidad de asistencia estatal en emergencias y estabiliza la base tributaria y beneficia especialmente a las economías regionales más sensibles a eventos climáticos”.





