Las luces de colores haciendo firuletes sobre las altas paredes de los galpones que la empresa alemana Claas posee en la localidad cordobesa de Oncativo, que podían verse desde la autopista 9, anticipaban que algo raro iba a suceder allí. En unas tribunas improvisadas se sentaron unos pocos productores, los concesionarios y unos pocos periodistas, entre los cuales estaba Bichos de Campo.
Y algo raro sucedió, porque no es nada habitual ver un desfile de maquinaria agrícola. Los equipos circularon delante de las tribunas tal como si fueran modelos.
Fue la singular presentación que decidió hacer la fabricante internacional para presentar sus lanzamientos ante un grupo selecto, antes de desembarcar con todos sus máquinas en la próxima Expoagro de San Nicolás, en marzo.
Y han de estar lindos los modelos porque los que sabían de maquinaria aplaudían su paso y hasta vitorearon la aparición de una enorme picadora “jirafa verde”, muy novedosa en el país, que Claas habilitó a desembarcar aquí como tercer destino, luego de Estados Unidos y Europa.
Llegaron a la Argentina dos de esas “jirafa verde” al país (los modelos anteriores eran “jirafa blanca”) y despertaron suspiros. Se trata de la Serie 1000 y sobre todo de una Jaguar 1200 que viene de batir el récord Guinness de picado de maíz luego de trabajar 12 horas seguidas consumiendo 2.000 litros de gasoil, y procesando 4000 toneladas de triticale.
Para los que no sabemos del asunto, todos los modelos lucen prácticamente iguales. Pero para quien sabe realmente, cada detalle es un descubrimiento. En concreto, la empresa exhibió la nueva picadora Jaguar 1000, la más potente del mundo, lanzada hace pocos meses en Estados Unidos, junto a la nueva serie de picadoras Green Eye, que incorporan tecnologías.
Los equipos de la Serie 1000 cuentan con motorizaciones que oscilan entre los 850 y los 1110 HP. Cuenta con el tambor de corte más ancho del mercado (910 milímetros) y el potente Multi Crop Cracker XL, con un diámetro de rodillo de 310 milímetros. “El resultado es contundente: un aumento de al menos un 20% en el rendimiento en comparación con la Jaguar 990”, enfatizó la empresa.
Está claro con estos lanzamientos -que incluyeron varios tractores e implementos que también participaron del desfile- que Claas aspira a ser un jugador importante en las ventas de maquinaria agrícola en la Argentina. Hoy no lo es, salvo en el rubro de las picadoras, donde lidera. Pero en el resto de los rubros está muy por detrás de otras marcas globales.
A presidente de la firma en Argentina, llamado Dietmar Ruhe, eso no parece preocuparle demasiado. En su breve discurso, luego de destacar que Claas sigue siendo una empresa familiar y por lo tanto sus accionistas no están expuestos a los nervios de los mercados bursátiles, enfatizó que ellos no actúan por urgencias sino que se toma el tiempo necesario para desarrollar nuevos productos. Así, según el ejecutivo, se mantiene a salvo de los vaivenes: crece menos en los años buenos pero cae menos en los ciclos de malas ventas. Comparó con AGCO, otro grupo industrial que retrocedió 13% en una depresión general de las ventas, mientras que ellos cayeron solo 2%.

Lo cierto es que el hombre dijo que, lejos de la histeria del mercado, Claas invierte un 6% de su facturación, unos 300 millones de euros por año, en investigación y desarrollo. “Ahí se ve reflejado nuestro enfoque estratégico”.
En el caso de la nueva picadora 1200, la del récord mundial, el ex contratista que en los años 90 logró convencer a Claas de instalarse en la Argentina, Reynaldo Postachini, comentó que ellos empezaron con el desarrollo hace 13 años atrás. Pero eso es pasado. Con el equipo ya disponible para la venta en el país, el empresario evitó hacer proyecciones pero lanzó una frase que dejó en claro su percepción sobre el porvenir del agro argentino, más allá del actual bajón de ventas de maquinaria. “Estuvimos dormidos 80 años. Con eso te digo todo”, sintetizó.

Cuando los modelos dejaron de desfilar, muchos productores curiosos se acercaron a ellos, para chusmear de cerca detalles de sus vestidos. Varios suspiros volvieron a escucharse en la noche de Oncativo, al lado de la ruta que une Córdoba con Rosario.




