Vioceros oficiales de Vicentin confirmaron este sábado a la mañana a Bichos de Campo una versión que publicaron temprano los medios de Reconquista y Avellaneda, lugares del norte santafesino donde nació esa compañía aceitera hace más de 90 años: que la decisión de la empresa decidió paralizar sus operaciones industriales desde este mismo viernes, poniendo en peligro la continuidad de unos 1.300 puestos de trabajo.
“La noticia llegó antes de lo previsto y sacudió con fuerza a toda la cadena productiva del norte santafesino: Vicentín decidió paralizar sus operaciones desde este viernes, anticipando una medida que recién había sido comunicada para el lunes. Esta decisión abrupta no solo sorprendió a socios estratégicos y trabajadores, sino que genera un daño económico inmediato y encendió todas las alarmas respecto al futuro de la empresa y su impacto en la región”, fue la síntesis con que arrancó con la primicia el diario Reconquista SF.
Un comunicado de Vicentin de inmediato confirmó este mediodía la decisión: “Ante la imposibilidad de obtener contratos de fazón en tiempo oportuno para cumplir regularmente con los compromisos de la sociedad, y en espera de poder revertir la situación una vez que la incertidumbre del proceso judicial sea resuelta, se ha decidido ayer proceder al cierre seguro de todas las plantas en operación (Ricardone y Avellaneda), en la convicción de que para la conservación de la empresa. en este momento se impone
la protección de los activos, lo que permitirá un rápido arranque cuando esto sea factible”, explicó.
El mensaje de la empresa fue claro, intentando a los actores de todos los bandos a liberar el camino para un cierre del concurso de acreedores que arrancó en marzo de 2020, y ene l cual logró una mayoría de acreedores dispuestos a aceptar una propuesta de cierre, aún con fuertes quitas de los pasivos que -al comenzar el caso- sumaban unos 1.300 millones de dólares.
“Continuamos en diálogo permanente con todas las partes interesadas, en procura de lograr las condiciones para reanudar la actividad. Lamentamos que habiendo encontrado la salida clara, concreta y tangible hace mas de tres años, respaldada por mayorías contundentes de acreedores -solución que todavía está vigente- hayamos alcanzado esta situación extrema que trae zozobra a Vicentin y a la comunidad”.
El medio de la zona agroportuaria SL24 reconstruyó con brevedad el camino que condujo a este desenlace: “Sin la homologación del concurso preventivo y sin la llegada de los socios estratégicos –Bunge, ACA y Viterra–, la continuidad de la empresa era inviable”.
“La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe de no homologar el concurso y derivar el expediente a la Cámara de Rafaela fue un golpe que dejó a Vicentin sin el tiempo ni los recursos para sostener su operatividad. Cualquier alternativa de oferta alternativa o cramdown requería entre 6 y 8 meses de trabajo y acuerdos con acreedores, algo imposible de sostener sin el ingreso de materia prima para los fazones”, evaluó esa crónica.
Y agregó que “el escenario terminó de colapsar con el duro revés judicial en Rosario, donde fueron detenidos cuatro directores acusados de administración fraudulenta. Tres de ellos eran quienes operaban en el día a día de la firma, garantizando el vínculo con proveedores y socios. Sin conducción y sin caja, la empresa entró en parálisis total”.
Los abogados, de parabienes.
La novedad del apague surgió porque la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA), uno de los principales socios operativos de Vicentín, se vio gravemente afectada por el cambio inesperado de planes y 25.000 toneladas de girasol dentro de la planta que la agroexportadora posee en la localidad de Ricardone, además de varios camiones con mercadería en tránsito.
“Nos genera un gasto extra enorme en logística y no tenemos claro dónde podremos moler el girasol”, expresó con preocupación el presidente de la entidad cooperativa, Mario Stechina. La Unión Agrícola había sido informada de que el parate sería el lunes, pero el sorpresivo anticipo les cambió por completo el escenario operativo.
Desde el gremio aceitero, el panorama es igual de incierto. Leandro Monzón, secretario general del sindicato que agrupa a los trabajadores del norte santafesino, confirmó que desde la empresa le avisaron que “lo único que seguirá funcionando es la caldera”, ya que abastece también a otras industrias del Parque Industrial como Buyanor y Friar.
“Esto es claramente un lock out patronal, porque todavía había materia prima en la planta para seguir procesando”, denunció Monzón, señalando la decisión unilateral de la empresa sin diálogo previo con los trabajadores ni con las entidades involucradas, según cuenta el medio santafesino.
El sindicalista relató que se enteró de la paralización cuando ya se había producido en Ricardone, recién cerca de las 22. Recibió una escueta respuesta del gerente de Recursos Humanos.
Otro actor clave que reaccionó al instante fue Bunge, empresa que al enterarse del freno operativo de Vicentín, retiró inmediatamente el expeller de girasol que tenía almacenado allí y lo trasladó a su empresa. Un movimiento que ilustra la desconfianza creciente hacia la capacidad de la empresa de continuar operando.
Por su parte, el intendente de Avellaneda, Gonzalo Braidot, también fue sorprendido por la noticia. Aunque admitió que el desenlace parecía inevitable, confesó que aún no contaba con información oficial al respecto.
La situación, en una mirada de largo plazo, deja a los trabajadores en el bando de los vencidos: mediante acuerdos para seguir trabajando a fazón para otros operadores, como los mencionados Bunge y UAA, Vincentín logró mantener en operaciones su plantas tanto del norte santafesino como en los alrededores de Rosario. Hasta ahora se había sostenido con ese esquema, que ya se veía agotado. La eterna demora de la justicia, donde se cruzó el concurso de acreedores con denuncias penales contra los directicos que condujeron la empresa a la crisis que comenzó a fines de 2019, más los vaivenes de la política, que se dividió entre la expropiación y una cerrada defensa de Vicentín, condujeron a este desfiladero.
Por ahora claramente ganaron los caranchos de todo tipo, políticos, empresarios y judiciales.
Deberían aclarar que es una nota de opinión .
El concurso está totalmente viciado y quedó demostrado que los ahora convictos vaciaron la empresa antes , durante y después del concurso. Como si fuera poco, la cámara y la corte suprema rechazaron la votación del concurso por ilegal. Hay periodistas caranchos tambien
Usted debe ser abogado. En todo caso, demorar cinco años en un concurso o en condenar a los contratos de una estafa, siempre en buen negocio para los caranchos.
¿ No era q el sindicato iba a ser solidario con sus compañeros y cesaría la concurrencia en todas las aceiteras ?