Malas noticias llegan desde el norte del continente para la empresa de biotecnología argentina Bioceres. Mediante un proceso judicial, el control de ProFarm Gruop, parte Bioceres Crops, quedó en manos de un grupo de acreedores, luego de comenzado el concurso por una deuda que asciende a 55 millones de dólares.
El proceso se da luego de una caída estrepitosa del valor de las acciones de la empresa argentina en la bolsa, que obstaculizó los planes de desarrollo de la compañía rosarina.
Según explican desde la empresa, el proceso no está cerrado, y se encuentra abierto el período de apelaciones, mecanismo que ya fue activado por la empresa para intentar frenar el traspaso. El argumento, es que la cifra total con la que se hicieron los nuevos acreedores por la ejecución de garantías ronda los 15 millones de dólares, cuando la misma empresa fue adquirida por 243 millones en 2022.
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La disputa se originó por el incumplimiento en el pago de pagarés emitidos en 2022, cuestión que Bioceres rechazó y contraatacó con una contrademanda. Sin embargo, en diciembre de 2025 la justicia de Nueva York habilitó la ejecución de garantías y la transferencia de los activos vinculados a ProFarm.
Desde la compañía argentina afirmaron que no consideran que se trate de una venta sino de “una instancia puntual dentro de un proceso legal en curso” y sostienen que no reconoce responsabilidad por los supuestos incumplimientos, al tiempo que anunciaron el inicio de acciones legales para cuestionar la decisión judicial.
Según consignó Punto Biz, el proceso involucra varios fondos de inversión que, como tenedores de instrumentos de deuda emitidos por Bioceres, alegaron incumplimientos y obtuvieron autorización judicial para avanzar con la ejecución de activos. Entre los nombres mencionados en el expediente figuran Jasper Lake Ventures, Solel-Bioceres SPV, Redwood Enhanced Income y Liminality Partners.
El fondo Jasper Lake Ventures informó ante autoridades regulatorias de Estados Unidos que, en virtud de sus posiciones en deuda convertida o tenencias directas, tiene derechos sobre 8.717.07 acciones de Bioceres, lo que representa aproximadamente 12,13% del capital total de la compañía.
Este proceso se da en el marco de un complejo presente de la compañía y sus subsidiarias. Por ahora sin afectar las operaciones de Bioceres y Rizobacter (parte de este grupo), comienzan a verse afectada la reputación de las empresas participantes.
Bioceres logró ser una empresa argentina que hizo punta en biotecnología con su paleta de semillas y más rutilantemente con su programa HB4, que ofrecía genética para trigo o soja resistente a sequía y glufosinato de amonio.
La caída de esta rama empresarial a nivel global comenzó a mediados del 2025, cuando la empresa Bioceres S.A. anunció que no podría hacer frente a pagarés bursátiles, lo que dejó automáticamente a esta empresa en condiciones de vulnerabilidad.
A raíz de esto, Bioceres, empresa que desarrolló HB4, anunció que no existe relación entre ambas luego de una división de aguas que las mantiene separadas, y es por eso que -aducen- no tiene injerencia en la otra.
Aun así, esta empresa -que fue el plafón del lanzamiento al mundo de Bioceres- mantuvo sus problemas, hasta llegar a diciembre, momento en que la deuda llegó a los 55 millones de dólares. A raíz de esto, a principio de enero la empresa informó su ingreso al concurso de acreedores luego de anunciárselo a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).




