La victoria electoral del presidente Luiz Inácio Lula da Silva promovió un respiro para los productores brasileños de trigo en plena cosecha del cereal.
El real brasileño se está devaluando este lunes más de un 10% con respecto al cierre del viernes pasado para regresar al nivel de 5,57 R$/u$s, el más elevado desde mediados de 2025.
Con una cosecha que en muchas regiones del sur de Brasil registró fallas productivas y problemas de calidad importantes (con un gran volumen de mercadería que solo califica como cereal forrajero), la devaluación llega como un “regalo del cielo” para los productores afectados.
Vale tener en cuenta que en Brasil, a diferencia de las otras naciones que integran el Mercosur, la moneda de referencia en el negocio agrícola no es el dólar estadounidense, sino el real, por lo que el impacto de una devaluación genera una mejora directa de la competitividad.
En el negocio agroexportador, la depreciación de la moneda también ofrece un incentivo para mejorar el perfil de las exportaciones agroindustriales, las cuales pasarán a recibir una mayor proporción de reales por dólar generado sin que eso genere un impacto inflacionario inmediato (como sí sucede en las economías dolarizadas).
En términos de mercado, una devaluación en un gigante agroindustrial como Brasil representa un fundamento bajista, dado que incentiva las exportaciones por la mejora de la competitividad cambiaria.
Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, fue reelegido ayer domingo para su cuarto mandato como presidente de Brasil por el Partido de los Trabajadores al obtener 64.256.232 votos, el 51,79% de los sufragios válidos, mientras que su rival Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, recibió 59.826.041 votos (48,21%).





