En la sede de la Casa de Córdoba en Buenos Aires, autoridades de esa provincia celebraron los 10 años del Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA), una iniciativa nacida en 2017 bajo la premisa de reconocer e incentivar a los productores que incorporan prácticas sustentables en sus establecimientos, y que logró articular el trabajo del sector público y privado. Y el festejo llegó con “obsequio”, porque allí se anunció que buscarán impulsar un proyecto de ley para replicar la iniciativa en todo el país.
El Programa BPA llega a esta década de vida con más de 3.200 productores participantes por año, 12.150 unidades de manejo, más de 3,15 millones de hectáreas involucradas y unas 25.100 prácticas declaradas, según las cifras difundidas por el gobierno provincial.

Su desarrollo contó con la participación de más de 50 instituciones públicas y privadas, y en 2019 obtuvo respaldo legal mediante la sanción de la Ley Provincial 10.663, la primera de este tipo en el país. Ese marco normativo es, justamente, una de las garantías que sus impulsores destacan para pensar en los próximos diez años.
“Esperemos cumplir 10 años más. No sé si vamos a estar nosotros, pero el programa, gracias a Dios y por suerte, tiene una ley provincial que creo que lo va a avalar y va a continuar, esté quien esté”, sostuvo Santiago Dellarossa, director general de Fortalecimiento Productivo Regional y responsable del programa.

El funcionario atribuyó parte de esa continuidad al trabajo compartido entre las instituciones participantes y el Estado provincial. “Sucedió en una mesa de trabajo articulada, donde no había una comunicación vertical, sino una comunicación en la que nos poníamos de acuerdo sobre qué prácticas incorporar año a año, qué indicador incorporar año a año y qué requisitos íbamos a incorporar todos los años dentro del programa”, explicó.
Esa construcción también fue destacada por el ministro de Bioagroindustria cordobés, Sergio Busso, quien recordó que las BPA surgieron en un contexto complejo para el sector productivo, luego de las inundaciones que afectaron a la provincia en 2016.
“Se construyó precisamente en la adversidad. Las cosas generalmente nacen en la adversidad o nacen cuando uno vive momentos de dificultades”, señaló el funcionario, que recordó que, además de atender los problemas vinculados con las cuencas hídricas, existía la necesidad de pensar en un modelo productivo diferente.

El objetivo, explicó, era pasar de un concepto de buenas prácticas que ya existía entre productores e instituciones a una política pública que reconociera a quienes las aplicaban.
En ese proceso, Busso destacó especialmente la participación del sector privado. “Una generosidad de quienes no pensaron qué gobierno lo hacía, quién lo hacía, qué ministro estaba, sino que era necesaria como una política que ocupara un lugar de relevancia para tratar de abordar los temas que no tenían una solución en ese momento”, afirmó.
A su entender, uno de los logros de esta década fue haber construido una herramienta que pudiera trascender a las gestiones de gobierno. “Eso que siempre, a veces, reclamamos: esas políticas que trascienden a los gobiernos y trascienden a los ministros y a las personas. Es muy difícil que alguien venga a desandar un camino que tanto se ha construido”, expresó.
Pero el festejo no estuvo limitado a repasar lo realizado. Durante el encuentro, la diputada nacional Carolina Basualdo, de Provincias Unidas, anunció la intención de trasladar esa experiencia al Congreso de la Nación, con una iniciativa que permita reconocer a productores de otras provincias mediante un esquema similar.

“Tiene los números, tiene la certificación, tiene el trabajo, pero sobre todo tiene la evidencia de que es posible este trabajo colaborativo”, destacó la legisladora, que consideró que el programa puede servir como modelo para una política nacional.
La propuesta contempla, además, la posibilidad de premiar con beneficios fiscales a quienes adopten estas prácticas productivas. “Vamos a presentar en el bloque de Córdoba este proyecto de ley, porque entendemos que esto que han construido todos los que están aquí hoy merece que también nuestra Argentina tenga este modelo de Córdoba replicado a lo largo y a lo ancho del territorio nacional”, adelantó Basualdo.
Cabe recordar que en 2022, esta iniciativa recibió el Premio Buenas Prácticas Regionales de ORU Fogar–PNUD, que reconoció la experiencia como una política replicable en gobiernos subnacionales; y en 2023, el Premio CITA en la categoría Innovación Tecnológica.





