La apicultura en Misiones todavía es una actividad productiva emergente y de volúmenes acotados, pero su desarrollo dentro de las chacras diversificadas comienza a ganar reconocimiento por la calidad diferencial de sus mieles. A principios de este año, el Registro Nacional de Productores Apícolas de Argentina (RENAPA) contabiliza más de 890 productores activos y unas 16.500 colmenas, distribuidas principalmente en las zonas centro y sur, aunque la actividad está presente en todo el territorio provincial.
La diversidad floral de la provincia permite que buena parte de la producción se desarrolle en ambientes de monte y selva, donde predominan las mieles multiflorales, generalmente oscuras, con aromas y sabores particulares. Ese perfil también empezó a distinguir a los productores misioneros en distintos espacios de promoción y concursos como la Expo Maciá.

Desde Apóstoles, Marcelo Doubña conoce ese proceso desde hace más de quince años. Originalmente yerbatero, comenzó casi de manera casual en la apicultura, cuando un amigo lo invitó a incorporar algunas colmenas en su chacra. “Cuando comenzamos, no tenía ningún conocimiento. Fue un compinche mío que me hizo incursionar con las colmenas. Así nos iniciamos en este proyecto apícola y hoy ya es toda la familia que está involucrada en la producción”, cuenta a Bichos de Campo.
Con el tiempo, aquella experiencia inicial se convirtió en una actividad que acompaña a la yerba mate y a la cría de cerdos, entre otras producciones. La diversificación también responde a una necesidad concreta de los colonos misioneros. “Creo que fue un acierto meterse con la apicultura. Por cómo está la producción en Misiones, en particular la yerba mate, hay que buscar otras alternativas porque solventar nuestra vida diaria que no está fácil”, explica.
Actualmente, Doubña trabaja con unas 300 colmenas y obtiene alrededor de 10 toneladas de miel por año. La mayor parte se comercializa de manera directa, aunque también realiza ventas a granel. Al mismo tiempo, la familia explora nuevos circuitos comerciales y trabaja en la actualización de los registros necesarios para acceder a otros mercados extraprovinciales. La marca comercial, Mielmach, está vinculado a “Machi”, el apodo de Doubña desde la infancia y que hoy identifica a esta producción familiar.
Una de las particularidades de su producción está en las dos cosechas anuales que realiza en su campo. “Hacemos una cosecha en primavera y otra en otoño. Son diferentes variedades de miel, tanto en color y en sabor, por las floraciones que hay disponibles en cada estación”, señala Doubña.
La diferencia se observa especialmente en la coloración. La miel más clara corresponde a la cosecha de primavera, mientras que durante el otoño se obtiene una miel de tonalidad más oscura e intensa.
A esa producción se suma una experiencia particular en una plantación de arándanos de San José, donde Doubña mantiene colmenas mediante un comodato. Allí, las abejas aprovechan la floración del cultivo, obteniendo una miel monofloral, de sabor más suave y fino, que también logró buena aceptación entre los consumidores.
Además del reconocimiento de los consumidores locales, los apicultores misioneros suelen obtener distinciones en la Expo Maciá y en particular, la familia Doubña fue reconocida en varias oportunidades por sus mieles de tonalidades ámbar oscuras. Para el productor, estos resultados muestran el potencial que tiene la actividad para crecer en la provincia.
“Yo siempre defiendo la miel de Misiones no sólo porque es mi trabajo sino porque es de muy buena calidad y porque tiene muchos beneficios al tratarse sobre todo de mieles multiflorales con toda la diversidad del monte”, sostiene.

Con el tiempo, Doubña encontró en las abejas una forma diferente de mirar la producción y comenzó a comprender con mayor profundidad el vínculo entre la actividad apícola y el ambiente misionero. “Hay cosas que se involucran con las abejas, que las estoy entendiendo recién hoy y que tiene que ver con la biodiversidad que tenemos acá. Por eso es importante cuidar las abejas, reducir las deforestaciones y cuidar el suelo”, advierte.
Para el productor, las abejas constituyen un recurso fundamental por su función dentro de los ecosistemas. Por eso considera necesario ampliar la disponibilidad de alimento para los insectos mediante la plantación de árboles. “Es importante incentivar a plantar más árboles nativos y melíferos para que las abejas tengan su alimento cerca porque su presencia en la chacra nos beneficia a todos”, concluye.




