Parece increíble que a pocos meses de haber firmado un acuerdo de libre comercio que demandó negociaciones por más de 25 años, la Unión Europea y Brasil (como principal socio del Mercosur) hayan iniciado una escalada de pelea comercial y diplomática como la que estamos presenciando esta semana, tras el anuncio europeo de que dejará de comprar carnes brasileñas por falta de garantías sanitarias.
Lo cierto es que, ajena a estos entretelones, la Argentina podría sacar una gran ventaja. Hay varios sectores exportadores, como los avícolas, los frigoríficos de carne vacuna y ahora los elaboradores de aceite de oliva, que se están frotando las manos, muy expectantes.
Hace 48 horas, y tal como venía anticipando, Bruselas le bajó el dedo a Brasil y a partir de este jueves 3 de septiembre las exportaciones de carne vacuna, aviar, miel, huevos y otros derivados animales no podrán ingresar al viejo continente. La razón está en la política de control del uso de antimicrobianos o antibióticos en ganadería que impulsa ese bloque.
En mayo, en medio de la puesta en marcha del acuerdo con el Mercosur, la Unión Europea había retirado a Brasil del listado de países que cumplen con dichas normativas. Desde Brasil habían mostrado señales de compromiso, pero no fueron suficientes.
Primer beneficio para nuestro país y sus exportaciones: Si esta sanción se prolonga en el tiempo, podrían crecer las exportaciones argentinas de productos animales hacia la Unión Europea. Para empezar, en 2025 el bloque comunitario absorbió nada menso que 125 mil toneladas de carne vacuna, una enormidad. Pero mucho más significativa es la venta de carne de pollo desde el vecino país, con unas 265.000 toneladas enviadas durante 2025 hacia ese mercado.
Inmediatamente los analistas locales se entusiasmaron. Desde la consultora AZ Group, Diego Ponti destacó que la suspensión de las importaciones de carne vacuna brasileña por parte de la Unión Europea libera un volumen que podría ser aprovechado principalmente por Argentina y Uruguay.

En declaraciones al medio Valor Agro, el analista puso especial atención sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que contempla una cuota cercana a las 99.000 toneladas de carne vacuna con arancel preferencial, distribuida progresivamente durante los primeros años de vigencia.
“Este año tuvimos la novedad de que finalmente se puso en vigencia el acuerdo Unión Europea-Mercosur que contempla unas 100.000 toneladas, para redondear, de carne, una parte enfriada y otra parte congelada”, recordó. Y apuntó que como todavía no pudo definirse cómo se distribuirá ese cupo entre los cuatro socios del Mercosur y por ahora se aplica el criterio de “primero llegado, primero servido”, esta suspensión a Brasil libera volumen para el resto de los socios.
En el mismo sentido se manifestó otro experto en el negocio, Víctor Tonelli, que remarcó la creciente importancia que tiene para los mercados internacionales de carnes el control de los antimicrobianos.
Tonelli consideró que la situación podría representar una oportunidad comercial para los otros integrantes del Mercosur, aunque remarcó que el principal mensaje de la decisión europea pasa por las exigencias sanitarias que deben cumplir los países proveedores. “Me parece que es una medida ejemplificadora que ya excede el marco de la barrera de protección que pueda tener Europa en otros temas y que es una llamada de atención para todos, no solo para Brasil, sino para todos los que somos proveedores”, sostuvo.

Como sea, en el corto plazo no parece haber posibilidades de un acuerdo que distienda este conflicto sino, por el contrario, se espera que Brasil replique esta medida aplicando restricciones propias a los productos europeos.
Otra vez la Argentina se frota las manos, porque podría reemplazar oferta de alimentos que ingresan al vecino país desde Europa.
Para empezar, si esto se agrava, la principal beneficiada sería la olivicultura. es que ante las trabas europeas la poderosa Confederación Nacional de Agricultura y Ganadería (CNA) ha solicitado al Ministerio de Agricultura de Brasil que active una investigación sobre los aceites de oliva importados que se venden en el país, centrándose en las normas de identidad, calidad y clasificación de los productos, de conformidad con la legislación nacional.
Según informó la agencia Globo, entre enero y julio de este año, Brasil importó 55.700 toneladas de aceite de oliva y su principal proveedor fue Portugal, con envíos que superan las 38.800 toneladas. Los países miembros de la Unión Europea vendieron 48.500 toneladas del producto.
Recientemente, el gobierno brasileño acató una orden judicial para realizar análisis sensoriales a diversos productos importados. Se descubrió que varios aceites de oliva vendidos en supermercados brasileños como extra virgen eran en realidad aceites de oliva virgen. Por eso la CNA deslizo que una investigación sería “fundamental para garantizar condiciones de competencia justa para los productores brasileños de aceite de oliva”.
Pero podría haber otros sectores víctimas si esta pelea se endurece. De hecho, el presidente de la CNA, João Martins, pidió a la Cancillería en Itamaraty que active el Mecanismo de Reequilibrio de Concesiones, previsto en el Acuerdo Mercosur-UE, frente a la decisión de los europeos de bloquear la entrada de productos animales brasileños a partir de este jueves.
Según la organización, el bloqueo impuesto por la UE anula los beneficios comerciales que Brasil esperaba obtener en virtud del acuerdo. La CNA afirmó que corresponde al gobierno brasileño “exigir el restablecimiento de la balanza comercial mediante una compensación equivalente o, alternativamente, la suspensión proporcional de las concesiones arancelarias otorgadas a dicho bloque”.




