Las máquinas que días atrás ocuparon el centro de convenciones de Córdoba durante la segunda edición del Congreso Argentino de Forrajes fueron, para Santiago Dellarossa, una muestra de la transformación que atravesó la actividad. Los contratistas ya no se limitan a prestar un servicio, sino que invierten, incorporan tecnología y trabajan junto a profesionales para producir alimento de mayor calidad.
“Dejaron de ser changarines que brindaban servicios para ser empresarios que invierten en el sector, que invierten en última tecnología y en maquinaria”, afirmó el director general de Fortalecimiento Productivo de Córdoba en diálogo con Bichos de Campo.
Ese cambio, agregó, también obligó a fortalecer el vínculo con ingenieros agrónomos, veterinarios y especialistas en nutrición animal, porque calidad del forraje se volvió para producir carne y leche en cantidad.
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El funcionario consideró que Córdoba reúne condiciones especiales para continuar ampliando su producción forrajera. Pero aclaró que el crecimiento no debería medirse solamente por la cantidad de hectáreas incorporadas, sino también por la eficiencia conseguida dentro de cada lote.
“Como profesionales buscamos ver cómo a cada unidad de superficie o hectárea le aumentamos la eficiencia. Hoy la tecnología que tienen las máquinas y toda la cadena de producción forrajera nos está llevando hacia eso”, explicó el también agrónomo.
La expansión registrada durante las últimas décadas demuestra, según Dellarossa, que ese proceso ya está en marcha. De acuerdo con las cifras que mencionó, el país pasó de tener cerca de 100.000 hectáreas destinadas a forrajes a superar los 2 millones.
El nuevo desafío pasa, entonces, por acompañar ese crecimiento con más conocimiento técnico. La elección del momento de picado, la medición de la materia seca y la humedad, y el control de la conservación son algunos de los factores que pueden definir la calidad final del alimento.
“La tecnología fue creciendo y nos fue cambiando la manera de ver cómo producir forraje”, resumió el funcionario.
Claro que esto no consiste únicamente en comprar equipos más modernos. También es necesario capacitarse para utilizar la información que generan esas máquinas y trasladarla a las decisiones productivas.
“No solamente está la máquina, sino saber usarla. Para poder sacar el máximo provecho hay que saber después interpretar lo que nos midió. Hoy la normalidad es poder tener una aplicación en el teléfono. Las máquinas nos van midiendo cuestiones como midiendo materia seca y otros parámetros de interés”, remarcó el cordobés.
El funcionario afirmó que esta transformación es acompañada por la provincia a través de programas como el de Buenas Prácticas Agropecuarias, así como por líneas de investigación y tasas subsidiadas para la compra de maquinaria cordobesa.
El objetivo es que la incorporación tecnológica no quede reducida a la adquisición de “los fierros”, sino que permita producir y conservar un alimento de mejor calidad.
“Este forraje tenemos que conservarlo de la mejor manera posible para consumirlo durante el tiempo que haga falta y para que el animal pueda aprovecharlo al máximo”, concluyó.





