La retracción que se advertía al comienzo de la campaña arrocera 2025/26 terminó por reflejarse también en la cosecha. Con una superficie sembrada que había caído 12% de forma interanual, la producción argentina de arroz alcanzó finalmente las 1.471.673 toneladas, un 14% menos que en el ciclo anterior.
El cierre de la campaña confirma la tendencia que el propio sector había anticipado en abril de este año, cuando los primeros relevamientos mostraron que el cultivo había quedado reducido a 204.900 hectáreas, en un escenario marcado por el retroceso de los precios y el aumento de costos de producción. Entre los rubros que más presionaban aparecía la energía, necesaria para el riego y los fertilizantes.
Un nuevo informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, la Bolsa de Comercio del Chaco, la Estación Experimental del INTA Corrientes y la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, terminó de ponerle números al resultado productivo: respecto de la campaña 2024/25 se perdieron 27.700 hectáreas y se produjeron 247.282 toneladas menos.
La baja del volumen no respondió solamente a la menor superficie. El rendimiento promedio nacional también retrocedió 3% interanual, hasta ubicarse en 7.191 kilos por hectárea sobre el área efectivamente cosechada, una merma de 239 kilos. De todos modos, ese nivel quedó 1,5% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
En abril, el panorama ya mostraba una retracción prácticamente generalizada del área, con Corrientes y Entre Ríos concentrando la mayor parte del ajuste. La primera había perdido 13.200 hectáreas y la segunda 12.050, mientras que también se registraban bajas en Santa Fe y Chaco. Formosa era la única provincia que había ampliado su superficie.
Con la cosecha terminada, Corrientes se mantuvo como la principal provincia arrocera, con el 48,5% de la producción nacional, seguida por Entre Ríos, con el 30%. Entre ambas explicaron el 78,5% de todo el arroz producido en el país.
Más atrás se ubicaron Santa Fe, con el 12,4% de la producción; Formosa, con el 7%; y Chaco, con el 2,1%.
En cuanto a los tipos cultivados, el largo fino volvió a dominar ampliamente: ocupó el 71% de la superficie y aportó el 73% de la producción, con algo más de 1,07 millones de toneladas. El largo ancho, en cambio, representó el 15% del volumen y los tipos especiales otro 12%.




