La mosca del Mediterráneo, también conocida como mosca de los frutos, es un flagelo constante contra el que se lucha desde hace décadas en Argentina y en el mundo. Es considerada como una de las plagas agrícolas más dañinas para frutales y hortalizas: en estado de larva o gusano, se alimenta de la pulpa de la fruta, provocando su pudrición y destrucción.
En Mendoza, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria (Iscamen) es quien se ha puesto al hombro la lucha contra esta plaga, logrando erradicarla del 70% del territorio, que hoy es reconocido como zona libre de ella por países como Chile, China, Estados Unidos y México. Sin embargo, todavía hay presencia de ella en los oasis del norte y del este provincial, aunque se la mantiene controlada.
Es en ese marco que cobra especial relevancia una iniciativa impulsada por el gobierno local, en conjunto con el Iscamen, para controlar los sitios más frecuentes donde esta plaga se hospeda durante el invierno: los jardines y patios de las casas particulares.
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“Si bien Mendoza no es una provincia productora de cítricos comerciales, este insecto pasa el invierno como pupa o capullo en el suelo y como larva en los cítricos ornamentales de los patios de las casas, que sirven de puente natural para la continuidad de la plaga durante el ciclo invernal”, explican desde el Iscamen, remarcando que, en la época invernal, estos árboles representan el principal foco de infestación. Luego, con la llegada de las temperaturas más cálidas, el insecto se traslada a cultivos comerciales de gran importancia, como nísperos, damascos y duraznos.
Es por eso que las autoridades comenzaron a ofrecer un servicio de Brigadas Fitosanitarias, que, en forma gratuita, visitan, recolectan y destruyen los frutos de las casas.
La iniciativa está dirigida a quienes tengan naranjos, mandarinos, pomelos y quinotos en sus patios, quedando excluidos los limoneros por no ser hospederos de la plaga. Esto se da en el marco de una resolución que obliga a los mendocinos a cosechar la totalidad de sus cítricos antes del 31 de agosto de cada año, con el objetivo de reducir el riesgo de que la mosca se propague.
Cabe mencionar que la misma tiene un alto poder de dispersión y adaptación, que le ha permitido extenderse desde África Occidental hasta abarcar más de 90 países en el mundo. Su detección en el continente americano se dio por primera vez en 1901, cuando se comunicó su presencia en Brasil. Posteriormente, ingresó en Uruguay, en 1932, y en Argentina, en 1934. La variedad de especies vegetales que puede atacar incluye más de 250.
Los vecinos interesados en la asistencia de las brigadas pueden comunicarse al 0800-666-4722.
Estas tareas se complementan con otras labores realizadas por el Iscamen, como la liberación de insectos estériles -producidos por ese mismo Instituto-, a partir de los cuales se reduce su reproducción y se controla la población.




