En la pequeña localidad de Serrano, en el sur cordobés, el veterinario Hernán Muñiz decidió poner a prueba un sistema novedoso e ideado por él mismo. Se llama Animatrix, y es una plataforma destinada a identificar a cada mascota. Algo así como un DNI digital que, a diferencia de las muchas otras iniciativas y “apps” similares, tiene un objetivo más ambicioso.
Hernán forma parte de la Dirección de Zoonosis de su pueblo, donde lidia a diario con problemas mucho mayores a los de su consultorio, ya que allí se trabaja bajo los parámetros de “salud pública” y ya no son pacientes particulares sino cientos de perros y gatos los que tiene a su cargo. Los privados, los extraviados, y los “de la calle”.
Mucha información para administrar, mucha burocracia y, a menudo, serias dificultades para distinguir a varios de sos “NN” sin historia clínica y sin antecedentes verificables. Incluso, cuando tienen dueños y una familia a su cuidado.

“Todos los días te encontrás con los mismos problemas: perros que aparecen y nadie sabe quiénes son; animales vacunados durante las campañas, pero sin una trazabilidad que quede registrada; o información que, aun cuando queda asentada, está completamente dispersa. Entonces me pregunté: ¿Por qué todo eso no puede estar conectado alrededor de un mismo animal?”, explicó el especialista a Bichos de Campo.
Es una problemática que lo ocupa desde hace al menos 15 años, cuando ya insistía ante los funcionarios sobre la necesidad de diseñar políticas sobre tenencia responsable de animales. Un día, logró que Serrano tenga una ordenanza específica sobre el tema y se dispuso él mismo a diseñar un ambicioso proyecto.
Echando mano a las facilidades que aporta la inteligencia artificial y los programas de desarrollo de software, y tras un tiempo prudente de estudio, Hernán se convenció de que su idea era posible. Finalmente, montó su startup y decidió que aquella localidad de 4000 habitantes sería el escenario ideal para su prueba piloto.

“Cuando vemos a un perro, siempre nos preguntamos qué es, si uno de la calle, o si tiene dueño. Nosotros queremos reemplazar ese ´qué es´ por ´quién es´”, y empezar a tratar a ese individuo como alguien importante dentro de la sociedad”, afirmó Hernán.
En principio, es una propuesta que Animatrix ya puede cumplir. La plataforma, que es gratuita y funciona mediante una “app” en el celular, permite registrar hasta cinco mascotas -sean perros o gatos-, tomarles una foto, marcar la geolocalización de su hogar e incluir su historial sanitario. El sistema genera un código QR único que, de allí en adelante, funciona como un DNI: “Es único, no cambia y muere con el animal”, explicó el veterinario.
Esa identificación habilita varias opciones. Primeramente, que, si se la incluye en el collar de la mascota, la misma pueda ser rápidamente identificada en caso de extraviarse. Pero, además, que el propio veterinario permita registrar también los avances luego de cada consulta, con el detalle de las vacunas aplicadas u otros fármacos recetados.
Pero tiene, además, su costado más interesante, porque pretende que toda esa información se integre en una plataforma pública, de modo que ya no sean animales identificados individualmente, sino que formen parte de ese municipio o localidad.
“En general las aplicaciones existentes quedan limitadas al usuario. Yo quería hacer algo un poco más ambicioso, que incluyera a todos los actores que están alrededor de esa mascota: el veterinario, el usuario, el municipio y el colegio de médicos veterinarios”, explicó Muñiz, quien dice tener un gran anhelo: “Que Animatrix, en un futuro, sea el registro nacional de animales”. Algo así como el Renaper de los humanos.

Para que eso ocurra, el sistema ya prevé su vínculo con el sector público. Del mismo modo que ya se hizo en Serrano, cada vez que un municipio habilite mediante ordenanza la utilización de ese registro, se integrará la base de datos de aquellos usuarios que ya estén registrados.
Esto último es fundamental para el caso de los perros y gatos “comunitarios” o “de la calle”, ya que un inspector local puede cargar su información en el sistema, registrando cada campaña de castración o de vacunación, y hasta informar en caso de que haya antecedentes por conducta peligrosa. Incluso, agiliza los trámites exigidos en campañas públicas.
“Esto ordena un poco la información y permite darle trazabilidad a los animales que tenés en el pueblo. Si hoy le preguntás a cualquier municipio cuántos animales tiene en su ciudad, nadie lo sabe”, explicó el especialista.
Y destacó: “Si no podés medir los problemas, no podés solucionarlos”.

Gran parte del potencial es, hasta ahora, inexplorado, porque el QR es sólo un comienzo y, señalan, la idea original es ir mucho más a fondo.
En ese sentido, con la propuesta de convertirse en un “Renaper” de las mascotas, la startup está trabajando en conjunto con la Universidad Nacional de Río Cuarto e investigadores de otras instituciones para desarrollar la biometría.
Al igual que hoy se escanean las facciones de la cara para acreditar la identidad -en aplicaciones bancarias, por ejemplo- o se cuenta con un registro de huellas dactilares, Animatrix espera hacer lo mismo con la nariz de los perros y gatos.
“Creemos que con la trufa y la imagen de la cara del animal podemos hacer algo similar a lo que se hace con los seres humanos. Sería algo extraordinario a futuro”, afirmó Muñiz, quien igual asegura estar yendo “paso a paso” y respetando los tiempos que demanda semejante investigación.
“Queremos hacer algo perdurable y científico. La plataforma ya es funcional y no tiene ningún problema para agrandarse, pero queremos que sea un crecimiento controlado para que sirva”, concluyó.




