El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro, que releva mensualmente el desempeño de 19 producciones del interior del país, mostró en junio un panorama que combina estabilidad con estancamiento. Según expresaron, 4 actividades quedaron en verde, 8 en amarillo y 7 en rojo, y el único movimiento respecto del mes anterior fue el del maní, que pasó de rojo a amarillo gracias a una mejora en sus precios de exportación. El resto del mapa productivo permaneció clavado en el mismo lugar que venía ocupando, lo que confirma que buena parte de las economías regionales no logra despegar pese a la mejora relativa en algunos sectores puntuales.
El índice, que Coninagro publica desde hace más de ocho años, analiza tres componentes por actividad: el negocio (evolución de precios y costos a nivel productor), el productivo (área o stock, y volumen de producción) y el de mercado (exportaciones, importaciones y consumo interno). Con esa combinación, el color rojo se mantuvo en yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, actividades en las que el problema central pasa por el componente de negocio: los precios que reciben los productores están prácticamente estancados o crecen por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos.
En verde, en cambio, quedaron bovinos, ovinos, granos y miel, sectores donde los precios sí lograron crecer por encima de la inflación y donde el desempeño de mercado acompañó.
En amarillo permanecieron forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y ahora también maní, con señales mixtas: precios que no llegan a empardar la inflación, demanda estable pero sin dinamismo y costos que se mantienen elevados.
El caso del maní resultó el único cambio del mes. Según la entidad cooperativista, en junio la tonelada de maní Runner llegó a los USD 659, con una mejora de precio en dólares respecto de igual mes de 2025. En el plano productivo, tras una campaña 2024/25 récord de 1,8 millones de toneladas, la 2025/26 proyecta una cosecha de 1,3 millones, una caída del 30% interanual que sin embargo se mantiene en línea con el promedio de las últimas campañas. Y en el frente exportador, el complejo manicero mostró señales de recuperación en el primer semestre de 2026, con ventas externas por USD 651 millones, un 2% por encima de igual período de 2025.
La mirada de largo plazo que permite la serie histórica del semáforo es la que más pinta la persistencia del problema. En más de ocho años de relevamiento, 8 de las 19 economías analizadas pasaron más de la mitad del tiempo en rojo. El caso más crítico es el de la vitivinicultura, con indicadores en rojo en más del 72% de los meses relevados, seguida por la actividad lechera (64%) y por el arroz y los cítricos, ambos en el 63%. En la vereda opuesta, las cadenas cárnicas son las que mejor performance histórica muestran: la producción bovina estuvo en verde el 50% de los meses relevados, la porcina el 47% y la aviar el 41%, a las que se suman los granos con el 48% y el maní con el 38%.
Dos economías regionales concentran hoy las crisis más prolongadas del semáforo. La vitivinicultura acumula 41 meses consecutivos en rojo, desde enero de 2023 hasta el relevamiento de junio de 2026, es decir, más de tres años continuos en situación crítica. La yerba mate, por su parte, lleva 27 meses seguidos en rojo desde abril de 2024, lo que representa más de dos años de deterioro sostenido en sus indicadores.
En materia de comercio exterior, el informe muestra un semestre positivo en términos agregados: las 19 economías relevadas exportaron USD 31.940 millones entre enero y junio de 2026, un 21% más que en igual período de 2025 (USD 26.505 millones) y un 12% por encima del promedio de los últimos cinco años para el mismo semestre (USD 28.420 millones).
El complejo granario sigue siendo el gran protagonista, con USD 25.097 millones y el 79% del total exportado, traccionado por la soja (50,6% del valor, USD 12.696 millones) y el maíz (19%, USD 4.802 millones). Detrás se ubica la cadena bovina, con USD 2.873 millones y el 9% del total, seguida por la lechería (USD 897 millones) y el maní (USD 651 millones).
Del lado de las importaciones, las 19 economías compraron al exterior USD 2.462 millones en el semestre, con lo cual por cada dólar importado se exportaron alrededor de 13. Si se excluye al complejo granario del cálculo, la relación exportación-importación mejora a 16 a 1.
El informe también compara el desempeño exportador actual contra el promedio de los últimos diez años, y ahí aparecen algunos contrastes marcados. El arroz fue la cadena de mayor crecimiento relativo, con ventas externas por USD 257 millones, un 99% por encima de su media histórica (USD 129 millones). Le siguió la apicultura, con USD 193 millones y una mejora del 77% respecto del promedio decenal, y la cadena bovina, que con USD 2.873 millones se ubicó un 67% por encima de su media de diez años (USD 1.717 millones).
En el otro extremo, la avicultura mostró la mayor caída estructural: aunque exportó USD 53 millones —más que en 2025— ese valor sigue siendo un 70% inferior al promedio de la última década (USD 176 millones). También retrocedieron la actividad forestal (-10% respecto de su media histórica) y la vitivinicultura (-2%).
Un capítulo aparte del semáforo mide qué porción del precio final que paga el consumidor le queda al productor, para once productos. En mayo de 2026, solo 4 de esas 11 actividades —papa, hortalizas, porcinos y ovinos— tuvieron una participación del productor por encima de su promedio histórico para ese mes; las siete restantes quedaron por debajo.
Los casos más marcados son la yerba mate y el vino: en yerba, el productor se quedó con el 15% del precio final, contra un promedio histórico del 23%, una brecha de 9 puntos; en vino, la participación fue del 13% frente al 24% habitual, 11 puntos menos.
En trigo, medido a través del precio del pan, el productor recibió el 8% frente a un promedio del 11%, y en arroz, el 16% contra el 19% de referencia. En las carnes el panorama fue más parejo: la cadena porcina y la ovina mejoraron su participación (37% y 21%, dos puntos y uno por encima de sus promedios respectivos), mientras que la bovina, la aviar y la lechera quedaron algo por debajo de sus valores históricos.




