Para el productor Óscar Figoni, el evento que ocupa un lugar privilegiado en su agenda es la Exposición Rural de Palermo, a la que asiste desde hace 52 ediciones de forma ininterrumpida. Son dos números menos del tiempo que lleva dedicado a la cría de aves, actividad que comenzó en 1972.
“¿Te puedo decir cuántos años tengo? Son 77”, dice entre risas Figoni que, además de ser socio activo de la Sociedad Rural Argentina, se desempeña como comisario en la carpa de alberga a estos animales, que comparten espacio con los conejos.

“Esta es mi pasión. Empecé de muy joven. Mis padres me dejaron tener gallinas en el living de casa. Vivíamos en San Martín, provincia de Buenos Aires. Luego, ya en mi chacra, me dediqué de lleno a esto. Hoy tengo hasta pavos reales”, cuenta el criador, para quien este año tiene un gusto especial. Sucede que, a tres años del brote de Influenza Aviar que obligó a restringir la presencia de aves en ferias rurales, Palermo volvió a abrirle sus puertas a estos animales.
“Estamos felices de que estén de vuelta las aves, porque ellas le dan color y sonido al pabellón Los conejos son lindos pero su mayor actividad es de noche, cuando la gente no está. Y al público le encantan las aves. Nosotros estamos tranquilos porque cumplimos estrictamente con todos los protocolos pedidos por Senasa”, señala Figoni.
El regreso se da con 188 ejemplares provenientes de cabañas de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, de razas como Plymouth Rock, Rhode Island Red, Sussex, Orpington, Leghorn y Wyandotte, además de algunas razas de patos.
Y aunque el número parece poco en comparación con los 700 a 800 ejemplares promedio que hubo en otras ediciones, el comisario asegura que este es el paso necesario para demostrar que se puede retomar la actividad con seguridad.

“Este es como un ensayo para el año que viene volver con más. Esperamos que más criadores tengan tiempo de hacer todos los exámenes. Los presentes tuvieron que hacer un sangrado de 20 animales por criadero, y como Senasa no tiene reactivos, hubo que trabajar con laboratorios particulares. Eso tiene un costo, que suma a que haya habido pocas aves”, señala Figoni.
“Esto va a volver a sus números históricos. Con el empuje de este año, en la próxima edición vamos a tener muchas más”, concluye.




