Si bien el recrudecimiento de las hostilidades entre Rusia y Ucrania está registrando un impacto inmediato en las cotizaciones de los cereales, la incertidumbre presente en la región del Mar Negro abre un interrogante sobre la disponibilidad de aceite de girasol.
En los “papeles” la matriz productiva del girasol es bajista a partir de una recuperación de la oferta a nivel global. La semana pasada el USDA volvió a subir la proyección de cosecha mundial de girasol 2026/27 para ubicarla ahora en 62,7 millones de toneladas.
La cuestión es que el USDA prevé que en 2026/27 Rusia y Ucrania deberían exportar 9,9 millones de toneladas de aceite de girasol (63% del total mundial), pero no existe certeza de que eso pueda concretarse.
Por un lado, debido a la guerra, existe riesgo de destrucción no solo de la infraestructura necesaria para procesar, almacenar y exportar girasol, sino también de la propia producción del commodity agrícola.
La corporación agroindustrial ucraniana Kernel informó que alrededor de 25.000 toneladas de aceite de girasol se perdieron como consecuencia del ataque ruso a una terminal localizada en la región de Odesa el pasado 14 de julio. Se trató del tercer ataque contra las instalaciones portuarias de la empresa en cuatro días.
Por otra parte, los ataques constantes de drones ucranianos contra barcos rusos están obstaculizando el uso de vías marítimas clave empleadas por compañías agroindustriales rusas, lo que compromete la capacidad exportadora de esa nación.
No es casual que, ante esa coyuntura, los precios FOB del aceite de girasol argentino comenzaran a subir en las últimas jornadas a pesar de que el producto se encuentra en plena “temporada comercial baja”.
El valor FOB oficial del aceite de girasol crudo a granel publicado por la Secretaría de Agricultura se encuentra en 1319 u$s/tonelada versus 1304 y 1272 u$s/tonelada uno y dos meses atrás respectivamente.
A diferencia de otros productos, no existen muchos proveedores de aceite de girasol en el mundo y la Argentina, además de ser el actual tercer exportador mundial, es un país libre de riesgos bélicos y logísticos, razón por la cual la demanda ha comenzado a privilegiarlo al momento de planificar importaciones.









