La cosecha argentina de maíz tardío continúa condicionada por el elevado contenido de humedad de los granos y eso representa tanto un problema logístico como comercial en un momento en el cual la presión de demanda sobre el cereal local es elevada.
Debido a la urgencia por originar maíz para poder completar embarques, algunas empresas exportadoras ampliaron la tolerancia de recibo por humedad para intentar diferenciarse al momento de originar partidas del producto.
Si bien la norma argentina de calidad para comercialización de maíz establece una base de recibo de humedad de hasta 14,5%, la terminal San Martín de Bunge, la de Quebracho de Cargill, la de Timbués de Cofco y Renova aceptan partidas con hasta un 17,5% de humedad.
En el caso de Renova, además acepta partidas con hasta un 20% de grano dañado cuando la base de recibido es de hasta el 8,0%, mientras que esa proporción es del 15% en el caso de Cofco Timbués y del 10% en Cargill Quebracho.
En el siguiente puesto del listado se encuentra la terminal de Timbués de Aceitera General Deheza (AGD) y la de San Martín de Cofco con un límite de recibido hasta 17,0% de humedad, mientras que el tope es del 16,5% en Cargill Alvear, Cofco Lima y el sector de AGD de Terminal 6. En todos los casos además se aplican márgenes adicionales de recibo de granos dañados.
Por su parte, la terminal de Ramallo de Bunge y la de San Lorenzo de Molinos Agro reciben maíz con hasta un 15,5% de humedad, mientras que es del 15,0% en la plaza de Timbués de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
En campañas como las actuales, aquellas empresas agropecuarias que poseen una planta de silos propia cuentan con una ventaja comparativa importante para evitar retrasos en la recolección del cereal y mermas por secado y acondicionamiento.


