La guerra iniciada en Medio Oriente por los principales aliados políticos de Javier Milei, Israel y los Estados Unidos, ya está provocando una suba de los costos de los productores argentinos, que la Sociedad Rural Argentina (SRA) estimó en torno al 10% según la cercanía de cada establecimiento rural a los puertos. Esto implica cerca de 58 dólares por hectárea, que es casi la misma suma que el Estado recauda aplicando un 7,5% de retenciones sobre las exportaciones del cereal.
“El conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026 en Medio Oriente produjo un aumento significativo en los precios internacionales de la energía y los fertilizantes nitrogenados, con efectos inmediatos sobre los costos agrícolas a nivel global. En Argentina, el principal canal de transmisión del shock es el aumento del gasoil, que impacta directamente sobre los costos de flete y los costos de cosecha”, indicó un informe de los economistas de esa entidad agropecuaria.
Que avisó que si persiste la guerra apoyada por el presidente argentino (lo que no quiere decir que la apoyen la enorme mayoría de los argentinos) también impactará notablemente en el precio de la urea, principal fertilizante utilizado en el país.
Por lo pronto, hasta el 25 de marzo, el petróleo registró subas superiores al 40%, la urea aumentó más del 42% en el mercado local, y el gasoil común (grado 2) en Argentina acumuló incrementos del orden del 22%.
“De prolongarse el conflicto estos movimientos implican aumentos estimados en los costos totales para el caso de la cosecha fina (2026/27) de 9,5% en establecimientos ubicados a 300 kilómetros de los puertos y de 11% en establecimientos ubicados a más de 600 kilómetros”, advirtió la entidad agropecuaria liderada por Nicolás Pino.

La SRA tiene claro que este escenario supone una mala noticia para los productores que representa, y que deberían empezar en algunas semanas con la nueva campaña, con la siembra de trigo, la campaña 2026/27. La entidad todavía no arriesgó un impacto sobre esas siembras, pero que el riesgo existe es evidente.
La mayor preocupación pasa por el gasoil.
“Respecto del costo de cosecha se estima que el gasoil impacta en promedio en el 15% del costo total de esta labor, con lo cual un aumento del 22% del mismo impacta en el costo de recolección en un 3,3%”, estimaron los economistas.
A eso se suma el impacto de la suba sobre los costos de transporte, donde el gasoil representa un tercio del total. “Por tanto, este movimiento del precio del gasoil se traduce en aumentos estimados de entre 6% y 7% en los costos de flete agrícola”, señaló la SRA.
Pero el análisis aclaró que “el efecto del aumento del gasoil no es uniforme en el territorio, dado que este depende de la carga tributaria de cada provincia, los costos logísticos y de la bandera de la boca de expendio. Sin embargo, se observa que el impacto de un aumento del precio del combustible se amplifica con la distancia a los puertos de exportación”.
“Considerando valores representativos de transporte de granos, un aumento del 22% en el valor del gasoil aumenta el costo del flete de 35 dólares por tonelada a 38 dólares, para el caso de 300 kilómetros de distancia. Mientras que para una mercadería que debe asumir un flete de 800 km el costo pasa de 61 dólares la tonelada a 65 y para un flete de 1100 km el costo por tonelada pasa de 70 a 75 dólares”, precisó la entidad rural.
En definitiva los incrementos en este escalón van de 3 a 5 dólares por toneladas, según la distancia.

En el caso del Nitrógeno, la Rural indicó que “mientras que en el mercado internacional la urea aumentó más del 36% en tres semanas, en el mercado local el incremento alcanzó aproximadamente el 42%, reflejando además del efecto internacional la recomposición de precios internos, disponibilidad de mercado y ajustes logísticos”.
La Argentina es una gran productora de Urea a través de la empresa Profértil, ubicada en Bahía Blanca, cuyo paquete accionario -50% pertenecía a la petrolera YPF- acaba de pasar a manos de un grupo crypto que también absorbió Adecoagro.
En el contexto de guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los fertilizantes fosfatados operaron con menor volatilidad: el DAP aumentó 4,6%, el MAP aumentó 1,5%, mientras que el potasio permaneció prácticamente sin cambios. “La mayor suba en la urea se debe, en primer lugar, al aumento del precio del gas, principal insumo para obtener el nitrato de amonio. Así mismo, evidencia la elevada concentración de la producción global de nitrógeno en la región del Golfo Pérsico”, indicó el informe.
En el mercado local, desde el inicio del conflicto, la urea aumentó un 42%, pasando de 530 a 750 dólares la tonelada.
“Considerando todos aquellos costos en los que influye el valor del petróleo o del gas, se estima que el costo total, en el caso del trigo 2026/27 para un campo ubicado a 300 kilómetros del puerto, se incrementaría un 9,5% si el efecto perdura en el tiempo y los precios del gasoil y la urea se mantienen en los actuales niveles”, advirtió la Sociedad Rural.
La suba del precio de la urea añadiría alrededor de 39 dólares al costo total. Los demás fertilizantes, como son los fosfatados, aún no sufrieron mayores alteraciones en el mercado local. Por su parte el mayor precio del gasoil y su impacto en los costos derivados, como el flete sumaría otros 19 dólares a la nueva ecuación económica.
“A fin de cuentas, y en caso de que este shock se prolongue en el tiempo, el costo de producción total aumentará unos 58 dólares adicionales por hectárea, representando un incremento del 9,5% respecto al mismo conjunto de costos de hace 2 meses atrás”, indicó la SRA, para el caso de un campo ubicado al doble de distancia, el impacto es del 11%.
Hace unos días, el titular de la Sociedad Rural le sugirió al gobierno de Milei que continúe con el camino de reducir las retenciones que le quitan ingresos a los productores y engrosan las arcas fiscales. En el caso del trigo, perduran en un 7,5% sobre el Valor Fob oficial. En el caso del trigo, el último valor fijado fue de 219 dólares por tonelada, por lo que el derecho de exportación sería de 16,5 dólares. El rendimiento promedio está en torno a 3,5 toneladas por hectárea, con lo cual si se eliminara el tributo el productor recuperaría unos 57 dólares.
Es decir que con la eliminación total de las retenciones al trigo, si acaso esa fuera la decisión oficial, el chacarero podría casi empardar el sobrecosto generado por esta guerra.




