Con el objetivo de transformar a la producción de soja local en un activo ambiental trazable, verificable y certificado para los mercados globales, Molinos Agro anunció que comenzará a medir, a través de una prueba a escala, la huella de carbono del poroto que procesa y comercializa.
La iniciativa, que se realizará en alianza con la firma Ucrop.it, se enfocará particularmente en las “emisiones de alcance 3”, una categoría de emisiones de gases de efecto invernadero que se originan en operaciones comerciales. En concreto, lo que se busca es trazar toneladas de soja desde la siembra hasta la cosecha, calculando su huella ambiental bajo estándares internacionales rigurosos. Aquello permitirá obtener la certificación del Global Feed LCA Institute (GFLI).
“En Molinos Agro entendemos que la sustentabilidad ya no es una opción, sino una condición de acceso a los mercados internacionales. Con este programa, no solo medimos carbono, sino que validamos con datos la eficiencia del productor argentino. Al avanzar hacia la certificación GFLI, le damos a nuestra soja un verdadero pasaporte ambiental, que acredita su bajo impacto y agrega valor a toda la cadena”, afirmó Federico Ucke, Gerente de Sustentabilidad de Molinos Agro.
En esta línea, desde la empresa destacaron que el programa de carbono “permite transformar la eficiencia productiva del productor argentino en evidencia ambiental utilizable, reduciendo riesgos regulatorios y fortaleciendo el posicionamiento de la cadena agroindustrial en escenarios internacionales cada vez más exigentes”.
La medición se hará siguiendo las metodologías aprobadas por el GHG Protocol (Protocolo de Gases de Efecto Invernadero), el estándar más utilizado a nivel mundial para la contabilidad de emisiones. Eso garantiza consistencia, comparabilidad y credibilidad en los resultados, tanto para clientes industriales como para mercados financieros y regulatorios.
Allí la alianza con Ucrop.it, compañía de tecnología experta en la recolección, trazabilidad y verificación de datos con más de 30 millones de hectáreas monitoreadas en 16 países, se vuelve clave.
“Esta alianza nos permite escalar la sustentabilidad con datos duros. Ya no alcanza con decir que producimos bien: hoy contamos con la tecnología para demostrarlo lote por lote, con trazabilidad total y métricas verificables desde el campo hasta el producto cultivado y más allá. Juntos, estamos construyendo el pasaporte ambiental que la soja argentina y sus subproductos necesitan para liderar en los mercados internacionales más exigentes”, agregó Ucke.
Por su parte, Marcos Botta, cofundador de ucrop.it, señaló: “Es un orgullo acompañar a Molinos Agro en este hito. Venimos trabajando hace 3 años con ellos desde la trazabilidad y verificación de cambios de uso de suelos para soja según múltiples normativas internacionales. Poder avanzar ahora hacia una solución de Huella de Carbono con GHG protocol sobre datos de Historias de Cultivo verificadas es proveer una solución completa al productor, al mercado y a la compañía en forma efectiva, eficiente y escalable con certeza”.
Ambas firmas destacaron que esto le permitirá al productor un “acceso simple y gratuito a métricas ambientales de su propio campo”. Para la industria, por otro lado, supondrá una “trazabilidad robusta para mitigar riesgos regulatorios, reputacionales y comerciales, cumpliendo con normativas internacionales”.




