En el mercado argentino de soja ocurre un hecho insólito –que se agrava en momentos de elevada variación de precios del poroto– a partir del hecho de que el negocio es mayormente gestionado por inquilinos.
Ayer jueves hubo posibilidad de comercializar soja en el mercado disponible a un valor de 345 u$s/tonelada, cuando al momento se sembrar el cultivo (octubre y noviembre del año pasado) el contrato de Soja Rosario Marzo 2026 en el mercado A3 cotizaba en un rango de 315 a 329 u$s/tonelada.
A pesar de semejante “regalo” del destino, todavía existe un volumen importante de soja 2024/25 en el mercado argentino, cuando faltan pocos días para el inicio del ciclo comercial de la soja 2025/26, que arranca el 1 de abril.
La Secretaría de Agricultura estima que el volumen de soja 2024/25 que “empalmará” con la nueva campaña 2025/26 es de casi 3,90 millones de toneladas, lo que representa un despropósito.
Este viernes los precios de la soja operados en la plaza argentina están bajando en línea con el mercado internacional. Pero la posición Soja Rosario Mayo 2026 cotiza en torno a 330 u$s/tonelada, mientras que la correspondiente a Julio 2026 (soja de segunda) se encuentra en 341 u$s/tonelada.
Para encontrar un valor superior a los 345 u$s/tonelada es necesario esperar hasta Noviembre 2026, cuando el mercado A3 está ofreciendo un valor de cobertura de 352 u$s/tonelada.
Una de las principales razones por las cuales ocurre ese disparate comercial reside en el hecho de que las existencias remanentes de la cosecha “vieja” de soja son propiedad de los dueños de la tierra que se encuentra en poder de los arrendatarios.
Los acuerdos de alquiler establecen, en algunos casos, que la soja debe permanecer en manos del empresario hasta que el propietario del campo solicite la liquidación del poroto. En otros se determinan pagos mensuales, bimensuales, trimestrales, etcétera.
En cualquier caso, ese volumen de soja gestionado como si fuesen “cajas de zapatos” representan una pérdida de valor enorme, que, por supuesto, no afecta al empresario agrícola, pero sí al dueño de la tierra que no está al tanto de la dinámica presente en el sistema de formación de precios de la oleaginosa.
Lo más triste es que algunos incluso pueden llegar a escuchar en la radio o en redes sociales que el precio de la soja está “volando” en EE.UU” y se alegran, pensando quizás en todo lo que van a ganar, sin advertir la enorme volatilidad que registra el valor del producto y las particulares situaciones disruptivas que están ocurriendo en el mundo.





