En la provincia del Chaco, un emprendimiento familiar se convirtió en referencia obligada en la producción de nuez pecán. Se trata del establecimiento Chaco Pecán, ubicado en Colonia Popular, a unos 30 kilómetros de Resistencia, donde desde hace más de una década la familia Villalba-Abdón desarrolla un cultivo que fue pionero en la provincia.
El campo en cuestión pertenece a Juan Carlos Villalba y Patricia Abdón, ambos oriundos de la capital chaqueña. El predio cuenta con una superficie total de 50 hectáreas, de las cuales 40 están implantadas. Allí crecen más de 3.500 árboles que ya se encuentran en plena etapa productiva.

Ana Laura Villalba, contadora del emprendimiento e hija de los propietarios, dialogó con Bichos de Campo para repasar la historia del proyecto familiar como así también las perspectivas de crecimiento del pecán en esta provincia del norte argentino.
Según compartió Villalba, el origen de esta producción está vinculado a una decisión personal de su madre. “La idea de meterse con este cultivo surgió a partir de una pérdida de familiares que tuvo mi mamá, Patricia Abdón. Entonces ella decidió buscar algún tipo de emprendimiento que le permitiera mantener su cabeza ocupada y hacer algo diferente, algo que no hubiera en Chaco”, recordó.
A partir de ese momento comenzó un proceso de investigación. Abdón empezó a leer en revistas especializadas y a informarse sobre la producción de nuez pecán, un cultivo poco difundido en la provincia.

Según cuenta su hija, primero analizaron si las condiciones climáticas de la región permitían su desarrollo y luego iniciaron la búsqueda de un campo. Tras recorrer distintos lugares, desde Corrientes hasta el norte del Chaco, finalmente encontraron el predio en Colonia Popular. Antes de concretar la adquisición, realizaron análisis de suelo y de agua para dar inicio al proyecto productivo.
El establecimiento cuenta con 50 hectáreas, de las cuales actualmente 40 están plantadas con pecán. En esa superficie conviven ocho variedades diferentes. Villalba explicó que el desarrollo del monte productivo se realizó de manera gradual. Durante los primeros cuatro años se implantaron los 3.500 árboles que integran la plantación. Las pecanes se fueron incorporando en distintas etapas y, en algunos casos, también hubo replantes, por lo que los árboles tienen diferentes edades.

El pecán es además un cultivo de largo plazo. “El árbol necesita alrededor de siete años de crecimiento para empezar a producir las primeras nueces”, señaló Villalba. Ya con más de una década de trabajo, los árboles se encuentran en plena producción.
Las primeras nueces obtenidas en el establecimiento se destinaron al consumo familiar. Con el paso del tiempo, el volumen fue creciendo y comenzaron a buscar nuevos mercados, principalmente mirando al exterior. “Hoy podemos decir que nuestras nueces se exportaron durante tres años consecutivos y han llegado a destinos como Dubái, Estados Unidos, Chile y Polonia”, destacó Villalba al referirse al recorrido comercial de sus nueces.

En cuanto a su manejo, el cultivo del pecán en el Chaco presenta algunos desafíos vinculados al clima. Según explicó Villalba, uno de los factores clave es la cantidad de horas de frío. “El árbol necesita muchas horas de frío durante el año y nosotros en Chaco estamos justo en lo que refiere a esa variable”, señaló.
Otro aspecto fundamental es el agua, motivo por el cual el establecimiento incorporó un sistema de riego por goteo en las 40 hectáreas implantadas. El riego fue determinante, por ejemplo, durante el inicio de 2025, cuando las condiciones fueron particularmente secas en la región. Sin embargo, Villalba también advierte que el exceso hídrico puede afectar al cultivo. “En síntesis, horas de frío y agua son cruciales para el manejo del pecán”, resumió.
En simultáneo con el pecán y con el asesoramiento de un ingeniero agrónomo, la familia decidió incorporar una producción complementaria dentro del establecimiento. Desde hace cinco años desarrollan un cultivo de frutillas entre las filas de árboles. “Entre medio de los pecanes tenemos nuestras plantaciones de frutilla. Es un cultivo hermoso, muy intenso en lo que refiere a cosecha y venta en fresco”, contó Villalba.
Además, recientemente incorporaron una cámara de frío dentro del establecimiento, lo que permitirá mejorar el almacenamiento de la producción. Allí podrán conservar tanto las nueces peladas, que envían a procesar y luego recuperan, como también las frutillas.

En este momento, existen alrededor de 70 hectáreas implantadas con pecán en todo Chaco. Para Villalba, es un desafío ampliar la producción en la provincia con la incorporación de nuevos productores.
“La perspectiva ideal sería que haya más productores de pecán en Chaco”, afirmó. Eso permitiría no solo aumentar la producción, sino también posibilitar el uso comunitario de maquinaria especializada. En este sentido, Villalba menciona provincias donde el cultivo está más extendido como Entre Ríos o Buenos Aires en las que los productores, cooperativas mediante, facilitan el acceso a equipos costosos como las máquinas peladoras de nuez.

En el caso de Chaco Pecán, cuentan con un shaker que es utilizado para la cosecha, pero que una vez finalizada la campaña queda sin uso hasta la siguiente temporada. “Nosotros tenemos un shaker que podría ir a trabajar al campo de enfrente para hacer el mismo servicio. Pero hoy eso no ocurre porque prácticamente no hay otros productores cerca”, explicó.
De cara al futuro, la familia Villalba-Abdón también piensa en ampliar su presencia en el mercado local. En el presente, las ventas dentro de la provincia son reducidas y por ello, uno de sus objetivos es desarrollar una marca propia para comercializar el pecán en el mercado regional y nacional.

“Queremos avanzar en elaborar un proyecto de marca para consumo local. Puede ser Chaco Pecán o puede tener otro nombre”, comentó Villalba. Al mismo tiempo, también analizan avanzar en la elaboración de productos derivados, como harina o aceite de pecán, con el objetivo de agregar valor a su producción.
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