El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, se sumó al debate respecto de la necesidad de que la Argentina logre nuevos mercados y destinos para sus excedentes de trigo, marcando que ante la cosecha récord obtenida en la campaña 2025/26, que creció casi 50% respecto del año anterior y fue récord, se desplomaron en igual medida los márgenes brutos obtenidos por el productor.
El funcionario de Axel Kicillof encabezó el viernes la Mesa Redonda Agropecuaria realizada en el marco de la Fiesta Provincial del Trigo en Tres Arroyos. Allí destacó que “el dato más importante es que tuvimos una campaña récord de producción. Estamos hablando de estimaciones cercanas a las 27,9 millones de toneladas, lo que representa un récord a nivel nacional y también niveles muy altos para la provincia de Buenos Aires”.
Este resultado se debió principalmente a los elevados rendimientos obtenidos gracias a condiciones agroclimáticas favorables, pues la superficie sembrada creció un 6%, lo que equivale a unas 361.000 hectáreas adicionales.
“Si miramos el total del país, esto queda todavía más claro: la producción creció cerca de un 50% respecto del año anterior, mientras que la superficie sólo aumentó alrededor de un 6%. Fue un año en el que el clima acompañó a la producción y permitió rindes superiores a los promedios históricos”, señaló Rodríguez.
Pero de inmediato el ministro advirtió sobre el deterioro de la rentabilidad del cultivo. “Si tomamos un modelo productivo representativo del sudeste bonaerense y mantenemos rindes constantes, el margen bruto frente a 2024 cae un 47%”.
“Esto se explica por el aumento de costos, especialmente en labranzas y agroquímicos, junto con una caída de los ingresos. Sin embargo, los márgenes terminan siendo positivos porque los rindes de 2025 superaron el promedio, lo que permitió compensar en parte la caída de la rentabilidad por precios y costos”, explicó.

Durante su exposición, el funcionario bonaerense remarcó la importancia de la ciencia y la tecnología aplicadas al agro. “Si queremos que el sector agropecuario siga siendo competitivo dentro de cinco, diez o veinte años, necesitamos más inversión en ciencia y tecnología. Cada peso invertido en investigación vuelve multiplicado”, afirmó.
En ese marco, también se refirió a los debates actuales sobre el financiamiento del sistema científico. “Escuchamos hablar de desfinanciamiento y de un retiro voluntario en el INTA. Es una política equivocada. Si queremos ser competitivos a nivel mundial, necesitamos más inversión en ciencia y tecnología, no menos. Lo que nos marca esta época es que hay todavía más desafíos tecnológicos con la incorporación de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. Eso nos obliga a adoptar nuevas tecnologías de manera más rápida”, sostuvo.
En esa línea, mencionó el trabajo que se realiza en la Chacra Experimental de Barrow y el fortalecimiento de la red provincial de chacras experimentales. “Hoy estamos invirtiendo permanentemente en investigación que da como resultado nuevas variedades de trigo. Hace muy poco se registraron tres nuevas variedades y hay otras dos en proceso, particularmente en trigo candeal”, señaló.
El ministro también destacó el trabajo que lleva adelante el Ministerio de Desarrollo Agrario a través del Programa de Calidad del Trigo. Las muestras provienen de 45 partidos bonaerenses y el 76% del volumen analizado corresponde a distritos del sudeste de la provincia, una de las principales zonas trigueras del país.
“Hace cinco años venimos desarrollando el Mapa de Calidad del Trigo junto con las Bolsas de Cereales de Bahía Blanca y de Buenos Aires. Es un sistema basado en miles de muestras que los productores entregan de manera gratuita y que nos permite construir información estadística para mejorar la producción”, explicó.
La Mesa Redonda Agropecuaria también contó con la participación de la directora de la Chacra Integrada Barrow, Natalia Carrasco; el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, Jorge Álvaro; el representante de Carbap, Ignacio Bilbao; Mario Gramisu, en representación de la Sociedad Rural Argentina; Juan Airoldes, de la Unión de Industriales Fideeros de la República Argentina; y Maximiliano Abraham, presidente de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca.





