La ganadería disfrutó de un gran 2025 y, tras la seca del verano de este año, todos los planetas vuelven a alinearse. El novillo de exportación se negocio en 8.300/8.400 pesos por kilo en gancho, pero el consumo no da el brazo a torcer y con precios que llegan a los 4.800/5.000 pesos por kilo vivo termina pagan más que la exportación. En kilo gancho ese valor llega a los 8.600/8.700 pesos.
El analista Ignacio Iriarte dijo en su último Informe Ganadero que “en términos reales, los precios actuales de la hacienda son los más altos de los últimos setenta años”.

En tal sentido indicó: “En cuanto al precio actual del novillito en Cañuelas, resulta a moneda constante un 51% más alto que el promedio del período 2000-2025. Los 5.000 pesos por kilo vivo que vale hoy un novillito sólo se asemejan -a plata actual- a los 4.600 pesos por kilo que valía en abril del 2022, pero debe recordarse que para fin de ese año el valor real había caído un 38%. Picos de precios efímeros, que no se sostuvieron”.
Con respecto a los precios de los teneros que venden los criadores, Iriarte repitió que se registran subas más que importantes, lo que da cuenta de que la zafra de terneros arranca con el pie derecho otra vez. Se combinan cotizaciones altas, se recompone el forraje y hay interés comprador de feedloteros, recriadores y frigoríficos.
Al respecto, el analista consideró: “El valor actual del ternero de invernada (180-200 kilos), de unos 6.600 pesos por kilo vivo, resulta un 71% más alto que el promedio de los últimos veinte años, que fue de 3.850 pesos. La cotización actual supera los 5.800 pesos de marzo del 2011 (a plata de hoy), a la salida de la liquidación, cuando el destete cayó cerca de 3 millones de terneros y la producción de carne vacuna se redujo en más de 600 mil toneladas anuales”.
Las cuentas del especialista son elocuentes: “El valor actual es el más alto -en dólares corrientes- de los últimos veinticinco años, superando -en dólares constantes- el máximo anterior, de marzo del 2011, los 3,09 dólares por kilo vivo (unos 4,45 en dólares de hoy), pero que tampoco se sostuvo: un año después había caído un 20% y dos años después un 51%”.
La contracara de esto es lo que le pasa al sector industrial.

Desde la Federación de industrias Frigoríficas Regionales (FIFRA) alertaron por la problemática que les genera el encarecimiento de la materia prima, la baja del valor de los subproductos y una mayor competencia desleal.
Daniel Urcía, titular de la entidad, indicó: “Las subas en las cotizaciones de la hacienda, que aseguran el futuro del negocio, y que seguramente servirán de incentivo a nuevas inversiones en el sector que llevan varias décadas demoradas, genera estrés financiero y económico en las industrias cárnicas y en el comercio minorista. La rentabilidad es entre baja y nula”.
El referente industrial dijo que a esto se agrega la caída en el valor de los subproductos (menudencias, sebo y cueros), lo que lleva a que las plantas deban cobrar por la faena a los usuarios.
“Los frigoríficos se ven obligados a cobrar a los matarifes un diferencial por ese servicio que, además, lleva un alícuota de IVA del 21% cuando toda la cadena está gravada con el 10,5%. Esto genera saldos técnicos de muy difícil recuperación y todo esto favorece la comercialización informal de carne generando competencia desleal en el negocio”, finalizó Urcía.





Sucede q esto se fue todo al carajo