Ricardo Cantarelli es abogado de profesión, especialista en derecho agrario, pero productor por pasión. Quinta generación administrando campos de una misma familia española radicada en la Argentina -con su hija ya siguiendo sus pasos- , el vínculo con aquel país europeo lleva más de cien años. Pero lo que comenzó como una relación profesional terminó convirtiéndose en un proyecto ganadero propio al otro lado del Atlántico: una cabaña Angus en pleno corazón productivo de la península ibérica.
“Estamos con un emprendimiento que ya está en marcha hace unos años en España, que es todo con genética argentina, Angus mayoritariamente, pero también Hereford”, contó en diálogo con Bichos de Campo.
La historia, en realidad, tiene raíces mucho más profundas. En 1942, su bisabuelo envió en barco, en plena Segunda Guerra Mundial, un toro Hereford y cinco o seis vaquillonas a España. “Fue todo un hito para la ganadería argentina”, recordó. Ese material se instaló cerca de Toledo, la genética Hereford creció fuerte en los años ‘70 y luego, según describe, “como son los españoles se mezcló todo, tuvieron muchos problemas y se diluyó”. Ahora, dice, “vamos por la revancha”.

El punto de quiebre fue 2018. En sus viajes habituales a España, Cantarelli empezó a escuchar cada vez más preguntas sobre la carne Angus. Amigos, productores y conocidos le comentaban que en los supermercados y en cadenas como El Corte Inglés empezaba a verse más carne certificada de esa raza y también cruzas. “Empezaban a ver el fenómeno mundial del Angus”, explicó.
En 2019 viajó dos veces a la gran exposición ganadera de Salamanca -la más importante de España-, fue invitado como jurado y comenzó a tejer relaciones con productores locales. La pandemia demoró todo, pero no frenó el plan. En 2020 empezaron a producir embriones para exportar bajo protocolo MOET, mucho más exigente sanitariamente que el in vitro. “Sanitariamente para Europa siempre hay más requisitos, fue más complicado”, explicó.
En 2021, cuando se restablecieron los vuelos a Madrid, salió el primer termo con embriones. Luego vinieron otros envíos, hasta que en 2022 la exportación se interrumpió por trabas burocráticas europeas. El año pasado se reabrió.

En el interín, Cantarelli y un socio español decidieron fundar su propia cabaña. El nombre comercial es “Euroargén” y la sociedad se llama Pampa Argén. Está ubicada en Ledesma, en la zona de Salamanca, a dos horas de Madrid. “Elegimos ese lugar porque es la zona más ganadera de España y donde se hace la exposición más grande. Salamanca es el epicentro de la ganadería y del Angus”, explicó.
El planteo es claro: genética argentina y método argentino. “Método significa extensivo, pastoril, con pastoreos rotativos y todo muy asesorado por profesionales argentinos. La premisa es la argentinidad en Europa”, resumió.
El proyecto es multirracial: Angus como eje central, Hereford (por historia familiar) y recientemente lograron las primeras preñeces de Braford. Sin embargo, queda claro que la apuesta fuerte es a la primera de las mencionadas. “La raza Angus es la número uno del mundo y va a ser la número uno en Europa pronto”, aseguró el argentino.

Actualmente la cabaña tiene menos de 100 cabezas distribuidas en dos fincas distintas. Todo es pedigrí. Los registros los hacen en la Asociación Portuguesa de Angus, debido a conflictos internos entre asociaciones españolas. “Es todo muy similar a Argentina, pero el Angus en Europa continental lleva 10 o 15 años. En ganadería eso es antesdeayer”, explicó.
El negocio está enfocado en producir toros de pedigrí, hacerles pruebas genómicas y DEP como en Argentina, enviarlos a centros públicos de inseminación, congelar semen, y distribuirlo dentro de la Unión Europea. El semen argentino no puede exportarse directamente desde Argentina por restricciones sanitarias, así que la estrategia es producir genética argentina en suelo europeo y desde allí comercializarla.
Ya están exportando a 14 países europeos. “El negocio es repartir genética argentina en Europa a través del semen. Hay un déficit de semen de calidad y estamos en eso”, señaló.
También venden algunos toros estratégicamente a productores que valoran el biotipo argentino. “Hemos tratado de elegir a quién venderle, no por precio sino por estrategia. Buscamos productores open mind que valoren lo argentino, el biotipo pastoril, gasolero”, contó. Uno de sus toros más destacados hoy trabaja bajo nieve en Euskadi, el país Vasco, en un campo que produce carne ecológica.
Cantarelli no ahorra críticas al sistema productivo europeo, especialmente al español. “Es la ganadería de carne más atrasada del mundo, por lo menos del primer mundo”, lanzó.
Según explicó, buena parte del problema está en la Política Agraria Común (PAC), que otorga subsidios por cabeza sin vincularlos a la eficiencia productiva. “El ganadero recibe una plata anual por tener una vaca de más de tantos meses. No importa si produce un ternero o si se vuelve a preñar. Entonces tienen vacas de 20 años que hace cinco no dan un ternero”, describió.
También cuestiona el predominio de razas continentales francesas, de gran tamaño y alto requerimiento de insumos. “He visto terneros de 78 kilos al nacer. Eso después es distocia (un parto difícil), cesárea y veterinario”, contó. Frente a eso, contrapone la vaca argentina de 550 o 600 kilos. “Donde comen dos vacas de las chiquitas nuestras, come una de esas gigantes francesas”, explicó. Y hasta usa el propio sistema de subsidios como argumento: “Les dije: fijate que cobrarías dos PAC con la vaca nuestra”.
Para el productor, el modelo pastoril argentino encaja mejor en la nueva narrativa ambiental europea. “Hablan de carbono y sostenibilidad, pero tienen razas que están todo el día en el galpón comiendo 20 kilos de pienso. El biotipo argentino calza perfecto en esta nueva historia de Europa”, sostuvo.

En medio de protestas agrarias y tensiones por el acuerdo Mercosur-Unión Europea, Cantarelli prefiere no entrar en la discusión política y enfocarse en la genética. Fue designado jurado del European Angus Forum en Rumania, algo que interpreta como un reconocimiento al trabajo argentino.
“El momento es estratégico. La genética argentina está muy bien posicionada en el mundo. Es el momento de juntarnos más, cabañeros, asociaciones, prensa, y salir tranqueras afuera”, afirmó.
Más que un negocio puramente económico, define su proyecto como una misión. “No es exclusivamente monetario. Es hacer docencia y demostrar lo que hace nuestro país. Estamos haciendo patria en Europa”, cerró.




