En la actual coyuntura internacional el hecho de contar con una gran industria aceitera permite a los empresarios agrícolas argentinos disponer de un valor de la soja superior al que tendrían en caso de ser una nación mayormente exportadora de poroto.
Desde que comenzó este año el precio de exportación FOB del aceite de soja argentino para embarcar a partir de la nueva cosecha 2025/26 aumentó unos 100 u$s/tonelada gracias al impulso proveniente de la política de promoción de biocombustibles en EE.UU.
Adicionalmente, también subieron los precios FOB del poroto y la harina de soja en EE.UU. –producto en gran medida de reposicionamientos de operadores especulativos en el CME Group–, lo que contribuyó a sostener los valores internacionales de ambos productos.
“La revalorización en el mercado de los dos principales productos agroindustriales vuelve más atractivo la exportación de derivados de soja de cara al inicio de la nueva campaña”, señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
“El precio promedio de exportación industrial de la soja para la 2025/26 pasó de 440 a 457 u$s/tonelada en lo que va del año y es un 6% más alto que en el promedio de 2025”, remarca.
Junto con el aumento del precio integrado de la soja (harina + aceite) se incrementó además la capacidad de pago de la industria oleaginosa, lo que contribuye a mejorar la rentabilidad de las empresas agrícolas argentinas.
El FAS teórico compuesto de la soja con destino a fábricas en el presente mes de febrero, según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario, es de 321 u$s/tonelada versus 291 u$s/tonelada un año atrás.
En contraposición, el FAS teórico de la exportación de poroto no supera los 305 u$s/tonelada, lo que se explica por el ingreso al mercado de una colosal cosecha brasileña de soja, la cual se ubicaría en un rango de 178 a 180 millones de toneladas.
En ese marco, el viernes pasado el contrato Soja Rosario Mayo 2026 en el mercado de futuros A3 terminó en un valor promedio ponderado de 317,0 u$s/tonelada con un interés abierto de 1,84 millones de toneladas.
Lo que suceda de aquí en más depende de un factor más político que de mercado, ya que el presidente Donald Trump está negociando con su par chino Xi Jiping mayores ventas de soja estadounidense a cambio de concesiones comerciales y geopolíticas de diferentes órdenes.
Si bien no tiene lógica alguna que en esa época China importe soja estadounidense, pues la brasileña está mucho más accesible, la posibilidad de que tales operaciones se concreten no pueden descartarse en el marco de las negociaciones encaradas entre ambas potencias.







