Creado en 1994 por el ya extinto Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV), el Programa Nacional de Control y Erradicación de Moscas de los Frutos (PROCEM) atravesará una serie de cambios en el marco de una necesaria actualización, a tono con requisitos internacionales, pero también internos.
De ahora en más, se llamará “Programa Nacional de Moscas de la Fruta”, pero mantendrá sus características siglas. El cambio de nombre, en verdad, es anecdótico. Según lo dispuesto por la resolución 137/2026, publicada hoy por el Senasa en el Boletín Oficial, ese nuevo marco normativo unifica más de veinte normas, actualiza definiciones e introduce nuevos conceptos.
“Con el objetivo de adecuar el PROCEM al nuevo contexto nacional e internacional y armonizarlo en función de las Normas Internacionales para Medidas Fitosanitarias (NIMF) de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) de la FAO, se requiere una actualización de la normativa nacional en la materia”, reza en sus considerandos la norma firmada por Beatriz “Pilu” Giraudo.
Entre los cambios más importantes está la creación de las categorías “Lugares de Producción Libre” (LPL) y “Sitios de Producción Libre” (SPL), y establece una serie de requisitos técnicos para que establecimientos productivos o áreas limitadas puedan ser reconocidos como libres de la plaga.
Del mismo modo, la nueva normativa también hace una revisión completa de las áreas libres, de baja prevalencia, de diagnóstico o de suspensión, que establecen distintas estrategias de manejo de la plaga.
También se amplía su ámbito de acción. Con aplicación en todo el territorio nacional, el nuevo programa evalúa la vigilancia y el manejo integrado no sólo para aquellas especies de moscas de la fruta presentes en el país, sino también para las ausentes que representan un riesgo latente, y que requieren de la prevención y detección precoz.
Así lo dispone el artículo 3 de la norma, que exige “proteger el patrimonio frutihortícola nacional” de las dos principales especies circulantes, Ceratitis capitata (Mosca del Mediterráneo) y Anastrepha fraterculus (Mosca Sudamericana), pero además llama a “realizar la vigilancia de otras Moscas de la Fruta (Tephritidae) de importancia económica ausentes en todo el territorio nacional y, cuando lo amerite, instrumentar acciones de contingencia”.
Por su impacto sobre la actividad, a la Drosophila suzukii (Mosca de alas manchadas) en Argentina también se la ha emparentado con el resto de las moscas de la fruta, por lo que también es contemplada en el plan nacional

Además de su sistema de trampas para la vigilancia activa y las otras formas de control fitosanitario -tanto químico, como biológico o mecánico-, el plan nacional reafirma la importancia del control cuarentenario.
Para ello, otro de los cambios de esta actualización normativa es la publicación de una nómina de hospedantes, es decir, de aquellos productos vegetales considerados potenciales portadores de la mosca de la fruta, sobre los cuales se establecen las medidas de control y fiscalización.
El listado completo:
anexo_7571152_1Desde el Senasa, sostienen que, con estos cambios el plan brindará “más oportunidades al mercado nacional y con proyección internacional” ya que, además de adecuarse a normativas internacionales, también reduce la “complejidad normativa” -con la eliminación de unas 20 disposiciones-, “mejora la trazabilidad y agiliza la toma de decisiones”.
El nuevo PROCEM regirá cumplidos los 30 días hábiles de su publicación en el Boletín Oficial, que data de este miércoles 11 de febrero.





