Si bien el rubro cárnico bovino argentino tendrá este año una gran oportunidad comercial con el cupo temporario de exportación de 80.000 toneladas habilitado por EE.UU., el segundo ítem en importancia quedo fuera de las negociaciones bilaterales entre el gobierno de Javier Milei y Donald Trump.
Se trata del biodíésel, un producto derivado de la cadena de valor de la soja, que en EE.UU. va camino a registrar un repunto del consumo cuando se termine de implementar el nuevo régimen de promoción instrumentado por la gestión de Trump.
A parir de 2015 las exportaciones argentinas de biodiésel con destino a EE.UU. comenzaron a crecer para alcanzar un máximo de 1138 millones de dólares en el año 2016, año en el cual los fabricantes del biocombustible estadounidense comenzaron a hacer presión para bloquear el ingreso del producto argentino.
Así a comienzos de 2018, durante la primera presidencia de Trump, se aplicaron derechos antidumping y compensatorios que en los hechos hicieron inviable la exportación argentina de biodiésel hacia EE.UU. Esa imposición se mantiene hasta la actualidad.
Cuando se anunciaron las negociaciones realizadas en 2025 entre la Argentina y EE.UU., el sector agroindustrial argentino se entusiasmó con la posibilidad de poder incluir una cuota de exportación de biodiésel, tal como está vigente en la Unión Europea. Pero eso finalmente no sucedió.
La mala noticia es que, además de no lograr ningún avance en EE.UU., ahora se corre peligro de perder el mercado europeo luego de que la Comisión de la UE-27 procediera a instrumentar un cambio normativo orientado a bloquear el ingreso de biodiésel elaborado con aceite de soja, como es el caso del producido en la Argentina.




