A mediados del año pasado, Víctor Díaz, un peón rural e influencer oriundo de Paraguay, saltó de las redes sociales a todos los portales de noticias por un hecho poco feliz: tras 11 años de trabajo, lo habían echado del establecimiento donde vivía, en San Vicente.
Aparentemente, lo habría condenado su exposición, y sus patrones no le perdonaron haber mostrado parte del trabajo que hacía en el campo a sus miles de seguidores en Instagram y TikTok. El capítulo final de esa historia recorrió todo el país, pues Víctor, entre lágrimas, tuvo que tomar sus cosas, despedirse de los animales, e irse del campo.
El caso derivó luego en denuncias cruzadas: por precarización laboral de un lado, y por “dañar la imagen” del establecimiento, del otro. Pero el ex trabajador rural cambió rápidamente la página, se alejó del agro y decidió emprender junto a su pareja. “Ahora soy patrón”, dijo en sus redes sociales, donde mostró su nueva barbería en Ezeiza y su propia marca de ropa e indumentaria.
Ver esta publicación en Instagram
Cuando se despedía del que había sido su puesto de trabajo por más de una década, Díaz dijo que iba a mantener “la frente en alto”, y eso fue lo que hizo. “Sin nervio”, como reza su muletilla preferida, se fue del campo a la ciudad y abrió las puertas de su nuevo local, a donde ya recibe sus primeros clientes y que, por supuesto, oficia de escenario para sus clásicos videos humorísticos.
Como no podía ser de otra manera, “Sin Nervio” fue el nombre elegido para su propia marca de ropa, conocida ya en redes por sus coloridas remeras deportivas, con diseños inspirados en el agro. Además, junto a su pareja Daiana, ofrecen también sombreros, indumentaria para mujer, mates y accesorios.
Tiempo atrás, Díaz había tenido una breve incursión en la música tropical, de la mano del productor, cantante y compositor Jorge Jeandet, reconocida figura del ambiente. La colaboración, titulada -por supuesto- “Sin Nervio”, contó la historia del peón rural.
“Once años bajo el sol, con las manos curtidas, cada surco lo sembró, como se siembra la vida”, canta Jeandet, que repasa le ocurrió a Díaz y reserva el clásico latiguillo para el estribillo. “Sin nervio, sin nervio, grité con fuerza ´yo me voy, pero derecho´”, interviene el trabajador en ese pasaje.
Pero el cambio de vida de este peón no alcanzó para que se olvidara completamente del campo, un sector en el que siempre dijo haberse sentido pleno. No sólo lo lleva estampado en su indumentaria y lo expresa en su música, sino que a menudo lo recuerda en redes sociales, cuando habla de las mascotas que tenía en San Vicente y de las “chicas superpoderosas”, las más de 200 vacas que cuidaba él solo.
Lo que sí dejó atrás fueron las condiciones en las que vivía, y que salieron a la luz tras una inspección del Ministerio de Trabajo. Entre las “graves irregularidades” que había denunciado el organismo gubernamental, se destacaba la falta de elementos de higiene personal, las malas condiciones habitacionales y, desde ya, la situación laboral.
En ese entonces, Víctor no tenía francos, vacaciones ni aportes jubilatorios. Incluso, fue despedido sin indemnización alguna. Pero con el tiempo, asomó cabeza y hoy lleva adelante su propio proyecto personal: ya no es un peón influencer, sino un patrón peluquero influencer, que se muestra orgulloso en sus redes sociales.




